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Sarkozy…de la palestra a la banca

La subrepticia relación –extramarital– que sostuvo Nicolás Sarkozy con Claude Chirac (hija del ex presidente Jacques Chirac) provocó el rompimiento y enemistad eterna entre éste y la familia Chirac. La cosa no terminó ahí, sino que el esposo de Claude, el editorialista –y director de estudios políticos– de Le Fígaro, Phillipe Habert, fallece en 1993 a causa de un supuesto “suicidio” por ingesta de medicamentos, obviamente enterado de los amoríos entre su esposa y Sarkozy. Claude siempre lo ha negado, pero fue un secreto a voces en toda Francia.

Algo que no le podemos negar al actual presidente francés es su excelente gusto por las mujeres, muy parecidas físicamente entre ellas por cierto. Digamos que tiene un estereotipo femenino muy bien definido (compare a Claude, Carla y Cecile, por ejemplo).

Sarkozy siempre se ha sabido rodear –y ayudado por el destino– de personajes destacados que han contribuido –desde su muy temprana juventud- a formarlo y catapultarlo hacia el lugar que ahora ocupa en el ámbito político –y de negocios, principalmente– mundial.

Acostumbrado a tratar con “gente de altura” (recordando que su padre, Pal Sarkosy de Nagy-Bocsam era un noble húngaro) crece con una alta autoestima a pesar de que su padre haya formado varias familias en distintos matrimonios, el segundo con Christine de Ganay, una aristócrata con la que tuvo dos hijos, Pierre-Olivier (actual Director de Servicios Financieros Globales de Carlyle Group) y Carolina.

Los vaivenes de la vida llevaron lejos al clan Sarkozy por ambos lados familiares –materno y paterno–. Christine de Ganay, después de divorciarse del padre de Nicolás –de éste su segundo divorcio– viaja a Estados Unidos donde por azares del destino, conoce a Frank Wisner Jr., que sería su segundo esposo y que tendría una influencia decisiva en la formación del actual presidente de Francia.

El padre de Frank Wisner Jr., Frank Wisner Sr. fue agente de la OSS (Office of Strategic Services –agencia antecesora de la CIA– destacado en Europa Sudoriental durante la Segunda Guerra Mundial y responsable de los vínculos con la Cosa Nostra (Mafia) siciliana y la estadounidense, a través de Salvatore Lucania (“Lucky” Luciano), para el desembarco de las tropas aliadas en Sicilia. A la postre, la relación entre las “familias” –Cosa Nostra– y las agencias de inteligencia estadounidenses (CIA, principalmente) sería un excelente negocio para ambas partes, hoy todavía vigentes –v. gr. la ruta de la heroína desde Afganistán–.

Frank Wisner Jr., por herencia de su padre, tuvo una sobresaliente función dentro del Gobierno central de Estados Unidos como funcionario de la CIA, aunque no se sabe con exactitud las funciones que éste desempeñó, su trascendencia la podemos seguir observando hasta nuestros días, por ejemplo, como enviado especial del Presidente Barack Obama a Egipto para negociar una resolución en los recientes conflictos político-sociales, además de haber pertenecido al consejo de administración de la tristemente célebre ENRON –la gigantesca empresa subsidiaria del gobierno estadounidense en materia de energía con base en Houston, Texas (donde la familia Bush tiene “sentados sus reales”)– declarada en bancarrota en 2001, después de un fraude –el más grande cometido antes de ese año– de más de 30 mil millones de dólares.

Así, como la relación entre Nicolás Sarkozy, sus medios hermanos y su madrastra Christine de Ganay fue siempre muy cercana, esto le permitió a Sarkozy acceder al corazón del pensamiento norteamericano participando en programas de formación del Departamento de Estado con la venia de Frank (Wisner). Es en este mismo período que Nicolás se une al partido gaullista francés y comienza su rauda carrera profesional. La incursión de Sarkozy en la política siempre ha estado impregnada del oportunismo y sagacidad que lo caracterizan.

Nicolás Sarkozy conoce a la que fuera su primera esposa a través de la relación de trabajo de su madre con su futuro suegro, el ex guardaespaldas de Charles De Gaulle y fundador del partido gaullista, Achille Peretti. Este corso tuvo un brillante ascenso político –fue diputado y alcalde de Neuilly-sur-Seine, la zona suburbia más rica de París– hasta que una investigación denunció su relación con la Unión Corsa, organización que controlaba el tráfico de gran parte de los estupefacientes entre Europa y Estados Unidos, la famosa French Connection. Esto lo obligó a renunciar a la presidencia de la Asamblea Nacional Francesa y retirarse de la vida pública.

Después de una serie de conflictos internos en el partido gaullista, Jacques Chirac aventaja a quienes son sus principales adversarios políticos de derecha Edouard de Balladur y Nicolás Sarkozy, quienes representan intereses económico-finacieros muy específicos, sobre todo Balladur que fue el principal asesor de Georges Pompidou –ex empleado de los banqueros Rothschild– durante sus gestiones públicas, primero como Primer Ministro y después como Presidente de la República francesa.

Al asumir Chirac la presidencia del país, relega a Sarkozy manteniéndolo a la distancia, sin embargo éste aprovecha dicho período para continuar su tejido político y establecer relaciones más estrechas con los principales círculos financieros europeos.

Es en este período que el actual presidente francés estrecha sus vínculos con agencias gubernamentales y servicios de inteligencia (CIA) a través de Frank Wisner Jr. que jugaría un decisivo papel para éste (Sarkozy) llegara a la presidencia francesa.

Las maniobras políticas de Nicolás durante la presidencia de Jacques Chirac –que lo mantenía alejado de los primeros círculos del Gobierno central– obligaron, bajo presión, a que éste lo nombrara ministro del interior. Desde esa posición, Sarkozy tuvo acceso a expedientes e información confidencial de las principales instituciones del Gobierno a través de las prefecturas y la policía política.

Además de otros escándalos en los que se vio envuelto su nombre –relacionados con las colonias francesas en África y las compañías petroleras– hubo uno que fue poco conocido; el de un listado falso en el que aparecían los nombres de distintas personalidades francesas con supuestas cuentas bancarias en Luxemburgo, entre estos Nicolás Sarkozy. Se acusó entonces al más serio contrincante por la presidencia de Francia –el entonces Primer Ministro Dominique de Villepin– de ser quien estaba detrás de la maniobra de desprestigio, quien aspiraba a la presidencia francesa.

Villepin fue sujeto a una investigación y arresto domiciliario, dando paso libre al aspirante a la presidencia, Nicolás Sarkozy. En realidad, fueron miembros de la Fundación franco-americana quienes hicieron circular las falsas listas, entre estos se encontraban Frank Wisner Jr. y John D. Negroponte, quien fuera embajador de Estados Unidos en México (1989-1993) en el período de Carlos Salinas de Gortari, teniendo un desempeño más que sobresaliente al lograr concretar la redacción y firmas del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Claro que la verdadera labor que tuvo fue la de diseñar y redactar los contratos confidenciales –firmados en lo oscurito, fuera del escrutinio público– de la cesión de derechos sobre el petróleo y la seguridad nacional a manos de contratistas privados estadounidenses.

Dominique Strauss-Kahn, del Partido Socialista, entra también a la carrera por la presidencia de Francia con Laurent Fabius como principal competidor, sólo que agentes de la CIA infiltrados dentro del partido logran eliminarlo al dar su voto a otro contendiente por la candidatura, Segolene Royal. A estas alturas, la mayoría ignora que Strauss-Kahn tiene lazos estrechos con los republicanos norteamericanos, principalmente la ex secretaria de Estado, Condoleezza Rice.

Una vez llegado a la presidencia francesa, Nicolás Sarkozy y “Condi” Rice, recompensan al “palero” Dominique Strauss-Kahn con la presidencia del Fondo Monetario Internacional, negocio nada despreciable, como sus “big business” en el norte de África, en donde ya comienza la repartición del jugoso botín.

 

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com

One comment

  1. Extraordinario artículo. Parece que Alejandro Dumas hubiera escrito otra de sus maravillosas obras con esta estructura de intrigas de poder.
    Ni hablar, Sarkozy es un verdadero “animal político”.

    Saludos.