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DE FRENTE AL PODER: Se los dije

DE FRENTE AL PODER: Se los dije

Jun 2, 2012

Por Óscar Ábrego de León *

Hay testigos de lo que a continuación voy a escribir. Algunos de ellos escriben aquí mismo, en Conciencia Pública. Desde hace más de un mes, he venido insistiendo –sobre todo en el convivio con amigos empresarios y periodistas– en que algo está moviéndose en el colectivo electoral que ni los sabios del análisis ni los caciques empoderados están percibiendo.

Se trata de una conciencia social que va más allá de las interpretaciones de los politólogos ramplones y que supera todo pronóstico hecho desde la comodidad de un sofá o de una cama de motel; hoy, luego de la encuesta del diario Reforma del jueves pasado, tenía yo razón: Andrés Manuel López Obrador puede ganar la elección presidencial.

Sí, lo había venido afirmando y les consta a algunos de mis amigos. Tras el citado ejercicio realizado por dicho periódico, mi insistencia ha sido recompensada.

Claro está que en cada una de las ocasiones en que compartí el punto, no sólo fui descalificado de inmediato, sino que hasta fui excluido, más de una vez, de alguna charla, pues “Óscar no sabe de política”.

Pero con independencia de que no soy, ni nunca me he considerado, un vocero de la verdad política, siento necesario reiterar por qué veía venir una caída de Enrique Peña Nieto en las simpatías ciudadanas. En realidad son tres aspectos los que he considerado.

Primero, porque es evidente que hay medios nacionales que han sido demasiado descarados en su apoyo al abanderado tricolor; un respaldo tan evidente envía una sospechosa señal de negocio encubierto. Y esto, si bien no atenta de manera directa contra la moral política del gran elector, si agrede su inteligencia colectiva.

El que ciertos periodistas y medios informativos dirijan su artillería contra López Obrador, sugiere a muchos espectadores que algo muy malo se esconde detrás de los ataques.

Segundo, que las redes sociales vinieron a modificar el escenario político-electoral de México. Ahora, principalmente los jóvenes, al contar con un medio alternativo de información como Facebook, se han dado cuenta que la artística y multimillonaria campaña de Peña Nieto encubre pestilentes intereses de los grupos fácticos del poder.

El pasado jueves, en su columna titulada “Peña Nieto y sus impresentables”, Carlos Loret de Mola escribió: “La gente que marcha, twitea y debate contra Peña Nieto lo hace por un argumento que el candidato no ha logrado combatir: el PRI que viene es el mismo de siempre, el de la corrupción, el de la ratería, el de las transas, el del abuso, el de las restricciones a la libertad de expresión”.

Ni Peña Nieto, ni sus cómplices mediáticos, ni tampoco la añeja cofradía que lo respalda y lo financia, leyeron a tiempo –por la arrogancia propia de quienes se sienten dueños del destino de esta nación– que las novedosas maneras de comunicación masiva darían al traste con el guión cinematográfico que le fue escrito.

Y tercero, porque hay millones de pobres y de jóvenes, sumidos en la desesperanza, que nunca son consultados por las casas encuestadoras del país. México es mucho más que un sondeo de opinión de apenas mil 200 personas.

Recordemos que más del 25 por ciento del padrón electoral lo constituye un voto joven que no perdería más de lo que ya ha perdido al asumir el riesgo de votar por quien es considerado el enemigo número uno de los monopolios.

Yo no estoy afirmando que Andrés Manuel López Obrador va a ganar la elección, lo que vuelvo a señalar, ahora por escrito, es que puede ganarla. Tan puede, que aún hay más de un 20 por ciento de votantes indecisos que difícilmente se irán a favor de Josefina Vázquez Mota o del propio Peña Nieto.

Estamos a pocos días para ver el segundo debate y sus consecuencias; también estamos a unas cuantas semanas de enterarnos si este país es el mismo de siempre, o si verdaderamente ha llegado la generación que reorientará el destino nacional.

* Empresario y periodista

Twitter: oscarabrego1968


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