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SEXTO SENTIDO: Entre el enfrentamiento y la esperanza

SEXTO SENTIDO: Entre el enfrentamiento y la esperanza

Feb 15, 2014

Por Irma Adriana Luna Cruz —-

Las glosas de los informes de gobierno en el Congreso del Estado se han convertido en un claro reflejo de la sociedad que tenemos, y sí, efectivamente es su representación, muy cercana a la realidad que vivimos.
Pareciera que los diputados y los funcionarios públicos fueran enemigos entre sí, cuando debieran ser complementarios; el objetivo de ambos se encuentra en destrozar al contrincante y el que está en el banquillo en turno, tal cual, defenderse férreamente de los ataques, toda vez que si sale victorioso, se ganará el respeto de sus iguales, no de los diferentes, mezcla en la que por cierto ni vela en el entierro tiene la sociedad, que es a la que menos le interesan esos encuentros, exclusivamente organizados para la clase política.
Y es que en el deber ser, ambas partes tendrían que unir esfuerzos para sacar adelante al Estado, no para estancarlo… no en vano a nivel federal, esa máxima representación se denomina “Congreso de la Unión”, y claro está, aquí sólo se le identifica como Congreso del Estado, del estado de cosas de la clase política, no de la ciudadanía.
Pero como suele suceder, el anhelo se queda sólo en el nombre, en el papel, por ello nos hemos acostumbrado a ver escenificaciones dignas de un circo. Vergonzantes escenarios como lo vivido la semana pasada con un recinto cerrado y blindado que obligó incluso a Rigoberta Menchú a salir con apretujones del lugar.
Si eso le pasa a un premio Nobel de la Paz en nuestro Congreso, no me extraña que otros ni siquiera hayan podido entrar a escucharla. ¡Qué vergüenza! Eso sólo demuestra cerrazón mental y la incapacidad intelectual para relacionarnos mutuamente entre ciudadanos y políticos.
En contraste, el Ejército Mexicano es el reflejo del país tanto en la faceta de amar la Nación como de traicionarla. En sus filas se cuentan elementos tan fuertemente comprometidos que muy por encima de la clase de jefe supremo que se tenga o de los colores partidistas que represente, el deber, el valor y el patriotismo impera.
Es el ejemplo de su disciplina y de su amor por la Nación lo que debe contagiar como influenza a los mexicanos, sin importar si las condiciones son ideales o adversas.
Claro que la milicia también cuenta con elementos activos que han optado por corromperse y que responden a los intereses de los enemigos de las instituciones y el pueblo, pero igual que en el país rogamos que sean los pocos y que más temprano que tarde sean detectados y enjuiciados.
Pero otros aspectos que nos haría bien copiar de la milicia es su disciplina, su puntualidad. Cada miembro del Ejército sabe que llegar tarde, aunque sea por unos minutos a una cita, significa el arresto de al menos un día. Cada soldado tiene claro que una instrucción fallida en su realización, amerita una disciplina porque es símbolo de incapacidad, descuido o falta de compromiso.
Si cada mexicano, sea ciudadano común o funcionario público adoptara esas cualidades en su vida diaria: la disciplina, la puntualidad, el sentido de compromiso, la actitud de servicio y sobre todo la lealtad, sin duda alguna, la construcción de nuestras familias, de nuestro país sería más firme, más confiable y más aún, esperanzadora.

* Es periodista multimedia
Twitter: @adrianalunacruz
adriana@notiemp.com