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SEXTO SENTIDO | La corrupción somos todos

SEXTO SENTIDO | La corrupción somos todos

Ago 15, 2015

Una mujer «es menos propensa a corromperse… Jalisco le apuesta a la mujer para erradicar la corrupción en la Secretaría de Movilidad… Si alguien aquí está pensando que es el cheque más lo que se obtenga en la calle, de una vez que lo piense bien». Estas palabras eran parte del discurso gubernamental en los patios de la Policía de Zapopan, aquella mañana del 2 de septiembre del año de 2013, cuando las autoridades estatales presentaban con bombo y platillo el nacimiento de «Las Toritas» y su programa de alcoholimetría «Salvando Vidas».

Entonces se aseguraba que estaban contratando a centenares de féminas porque se apostaba a un cambio de imagen para la Policía Vial, «en donde ya no cabían las corruptelas».

Sin embargo, no transcurrieron ni siquiera dos años cuando lamentablemente se viene abajo esa imagen de la agente vial incorruptible, aunque desde el principio se escuchaban señalamientos y denuncias a través de diversos medios de comunicación, que advertían todo lo contrario. Un video recién difundido fue suficiente para desacralizar a la mujer íntegra e incorruptible, de la que hablaban las autoridades.

Esas imágenes dejan en evidencia la instrucción clara que le da una mujer de alto mando con una clave «85» —vía radiocomunicación— a las funcionarias públicas subordinadas que aplicaban el programa de alcoholímetro en las calles, de que tenían que retirarse y dejar ir a una persona (a la postre nos enteramos que era un funcionario medio de la Secretaría de Movilidad), aunque manejara presumiblemente bajo los efectos de alguna bebida espirituosa.

¿Qué acaso no decían que durante el curso de capacitación, entre las 23 materias impartidas, se incluía la psicología del conductor infractor? Las agentes aprenderían que no importaba si una persona alcoholizada se dijera influyente (así fueran diputados, periodistas, artistas, deportistas o empresarios) y exigiera su liberación, ellas tenían la responsabilidad de detenerla y mantenerla encerrada unas horas en el centro de detención popularmente reconocido como «El CURVA», «El Torito» o como se le diga para que este chofer (varón o mujer, fuera quien fuera, ostentara la profesión o el cargo que fuera) asimilara mediante videos y pláticas, el riesgo potencial que significa combinar el alcohol y el volante.

No pasaron 24 meses cuando de manera pública y generalizada, a través de un video grabado por un celular, se perdió de vista el propósito básico del programa: hacer un cambio de fondo: lograr una nueva imagen de Jalisco y del funcionario público, enfocado principalmente en la mujer, donde la incorruptibilidad y la rectitud desplazarían al influyentismo y la mordida.

Quizás en los cursos de capacitación faltó la instrucción de cómo una «Torita» debería responder a su jefe o jefa cuando se le diera la orden de faltar a su responsabilidad. Es como si los mexicanos, sin importar el género, trajéramos por genética la corrupción.

Las dos cabezas que arrancaron el programa «Salvando Vidas» ya no están en funciones, hoy tanto la Secretaría de Movilidad como la Fiscalía General en Jalisco tienen nuevos titulares, pero aquí tenemos una evidencia de que en realidad no importa el género ni los gobernantes, puesto que se reitera por enésima ocasión que la corrupción somos todos, frase popularizada en tiempos del entonces presidente José López Portillo, que hoy en día se mantiene vigente.

adriana@notiemp.com
@adrianalunacruz