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SEXTO SENTIDO: Lo que es no tener madre

SEXTO SENTIDO: Lo que es no tener madre

Jun 23, 2012

Por Irma Adriana Luna Cruz *

¡México, el país de los seis años! No cabe duda que un asunto puede bloquearse o resolverse al final del sexenio, todo depende del interés electoral que esté en juego. Así permanecen entrampadas desde las reformas estructurales o los temas que duelen a la sociedad jalisciense, como la violación de los derechos de sus niños.

Hace tres años en este mismo espacio, con el título “Sobre los que no tienen madre”, advertíamos los señalamientos contra el Consejo Estatal de la Familia con casos verídicos y reiterados de violación a los derechos humanos de sus niños pupilos en procesos judiciales –por pérdida de patria potestad o posibilidad de adopción–. Y nada pasó.

Posteriormente salió a la luz pública un video sobre el trato inhumano a niños al cambiarlos intempestivamente de albergue –sin previa atención psicológica–. Y nada pasó.

Sin embargo, tuvo que evidenciarse en un video la manipulación psicológica a los menores con el objetivo de que aceptaran adopciones internacionales en medio de una campaña electoral, para que entonces sí, las autoridades “actuaran”. Sí, actuaran como si les importaran esos niños huérfanos o maltratados por sus padres primero y por el Gobierno después.

 

Quizás para protegerse del escándalo y no perder votos para el PAN, se optó por la licencia de la titular del Consejo de Familia, mientras se calman las aguas, cuando es bien sabida la cercanía que tiene con al menos dos funcionarios de alto nivel que la protegieron en la actual administración, pero que ahora buscan cargos de elección popular.

Claro, en este tiempo, cuando hay tanto en juego, serían contraproducentes esos vínculos.

O qué decir de otras administraciones panistas que también han protegido a Claudia Corona a pesar de que es la funcionaria con más quejas en su contra ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos por las mismas causas. Quejas que han terminado en reiteradas recomendaciones para que se investigue su actuar en los trámites de adopción y el trato a niños con procesos abiertos.

Hipócritamente estos funcionarios de alto nivel que buscan nuevo hueso hasta firman compromisos para proteger a la niñez, cuando por años han cerrado sus ojos, oídos y corazón para al menos investigar estos señalamientos.

Es hasta ahora cuando el gobernador Emilio González Márquez reconoce que “evidentemente hay ruido. Y cuando hay ruido es posible que exista algo ahí”, no sin antes asegurar que siempre ha habido preocupación y actuación.

Simplemente basta recordar el caso de la pequeña que se suicidó en un albergue tras el “abandono institucional” de al menos dos años en el que la autoridad no le atendió su severa depresión tras ser separada de su familia, a pesar de los evidentes gritos –en dibujos– buscando ayuda.

O la feroz lucha legal que tuvieron que mantener por años Víctor y Ana para que un juez obligara al Consejo de Familia que su ahijada viviera con ellos bajo el calor familiar, como lo marca la legislación. Y qué decir de los niños que son destrozados psicológicamente porque a pesar de estrechos lazos fraternos son separados de personas dispuestas a adoptarlos, bajo el argumento de que “los niños no se eligen”.

Ni qué decir de la presión que se ejerce en contra de titulares de instituciones –Ríos del Desierto, Nacidos para Triunfar, por citar algunos– o cualquiera que intente denunciar presuntas irregularidades en la actuación de funcionarios –involucrados con los procesos de pérdida de patria potestad y adopciones– al seno del Consejo, la Procuraduría Social, de Justicia, o el mismo DIF.

Actuando así con esa hipocresía no nos extrañaría que esa funcionaria actualmente con licencia, después regresara en una nueva administración gubernamental con un cargo importante en el DIF, hasta que llegue de nueva el tiempo de votar en las urnas. Eso sí, no tiene madre.

 

* Es periodista multimedia

Twitter: @adrianalunacruz

E-mail: analisis@notiemp.com