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SEXTO SENTIDO: Matando a nuestra vejez

SEXTO SENTIDO: Matando a nuestra vejez

Mar 22, 2014

Por Irma Adriana Luna Cruz —-

Ambrosio Macías Galaviz nunca pateó profesionalmente un balón de fútbol, pero era respetado por comentaristas deportivos, árbitros, entrenadores y destacados jugadores. En cualquier estadio donde se parara, se escuchaba el grito: “Bocho de Canal 58”.
Bochito era un humilde y sencillo caballero, de esos que ya no abundan; le alegraba compartir con otros lo que tenía, aunque fuera un birote con frijoles, quesito y chile jalapeño.

Armando Morquecho Preciado, maestro para muchos periodistas y líderes de opinión vigentes en Jalisco. Ese don de la palabra, esa lucidez mental, su don de gente, su rectitud, su generosidad, lo distinguían en el gremio periodístico tan plagado de hipocresía y doble moral.
Ambos fueron entrañables personajes de la ciudad. Su ausencia aún duele por el hueco tan grande que dejaron. Los dos lucían con orgullo su plateada cabellera. Lamentablemente lo que tuvieron en común ambos es haber muerto víctimas de la imprudencia de choferes del transporte público. Y así como ellos, cuántos adultos mayores han fallecido por lo mismo.
Con el anuncio gubernamental de que a partir del segundo semestre del año se brindará servicio gratuito en los camiones a las personas de la tercera edad, los rostros de Bochito y de don Armando vuelven a la mente de quienes los conocieron porque ambos tenían la valentía de caminar en avenidas que compartían con cafres del volante en circulación.

Muchos de nuestros viejitos mejor ya no se dan ese lujo, prefieren sacarle la vuelta a céntricas y congestionadas avenidas no vaya a ser que terminen bajo las llantas de un camión.
Otros optan por no subirse a esas unidades; primero, porque no están adaptadas para sus necesidades, y segundo, porque los choferes no les dan un servicio empático ni paciente. No vaya a ser la de malas que al arrancar o frenar el vehículo (intempestivamente como suelen hacerlo) quizás ellos no logren aferrarse del tubo y sufran una caída, una fractura.

De plano, algunos viejitos prefieren no salir de su casa porque es sumamente riesgoso caminar en las banquetas, ya que si no están quebradas o disparejas, pasan ciclistas a toda velocidad o se encuentran con automóviles estacionados ahí, por lo que ellos se ven obligados a bajarse a la calle para llegar a su destino, arriesgando su integridad.
Algunos de nuestros ancianos se exponen a estos riesgos por la necesidad de acudir a las citas médicas ante la merma en su salud y no cuentan con acompañante que les auxilie.
Por lo anterior, si en realidad es “buena voluntad política” ayudar a nuestros viejos, debería pensarse también en una tarifa especial (con descuento) en los coches de alquiler para este sector vulnerable de la población, esto al final de cuentas representaría menor riesgo para ellos.

Según estimaciones de las autoridades, habría en la capital tapatía unos 50 mil abuelitos y unos 700 mil en todo Jalisco. Tristemente a muchos se les paga ingratamente con discriminación, violencia y abusos.
Cuántos casos no se conocen de hijos que les arrebatan sus hogares a sus envejecidos padres. ¡Ah! Pero los buscan para que paguen el predial con su respectivo descuento. Lejos quedaron esos consejos que nos inculcaron nuestros viejos: “Ante canas, debes arrodillarte”.

Twitter: @adrianalunacruz
adriana@notiemp.com