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SEXTO SENTIDO | Mujer de alas azules

SEXTO SENTIDO | Mujer de alas azules

Sep 19, 2015

María Elena Cruz Muñoz nunca fue de esas funcionarias con declaraciones tronantes que se publicaran en primera plana de los diarios o encabezaran noticiarios. Sin embargo, ella fue de las primeras en alertar sobre el fenómeno del feminicidio en Jalisco.

Poco a poco el tema fue ganando interés entre los medios de comunicación y la sociedad porque ella tenía razón, el problema de la violencia contra la mujer iba creciendo y preocupantemente no se detiene. Hoy, ya no sólo es noticia sino que hasta se prevé declarar alerta de género en la entidad por el gran número de feminicidios registrados.

Así era María Elena, escuchaba en silencio, analizaba, investigaba y después hablaba poco, pero con argumentación y claridad. No buscaba ser protagonista, le gustaba poner manos a la obra. Ella se preocupaba por los demás y buscaba cómo podía ayudar. Era sencilla, era congruente.

Recientemente, María Elena había estado alejada de todo lo que tenía que ver con política porque estaba concentrándose en trascender como ser humano, tomaba cursos de superación personal para alimentar su yo interior (incluso eso hacía en Egipto hace unos días, un viaje espiritual).

Hace poco sus amigas panistas la procuraron para que regresara y ayudara con su inteligencia, perspicacia y visión política a levantar de las cenizas al Partido Acción Nacional y transformarlo. Margarita Zavala, Rocío Morgan y Joan Novoa le hablaron del movimiento femenil «Alas Azules».

Ellas coincidieron en que uniendo sus manos y basándose en los principios e ideales originales podían revivir al partido. María Elena, aunque había pensado ya no involucrarse en nada político les dijo que si se trataba de poner su granito de arena para tener un mejor partido y un mejor México que contaran con ella. Esa era su esencia, siempre se comprometía y estaba dispuesta a mejorar su entorno.

María Elena sabía elegir a sus amigos, respetaba las diferencias y se adhería a los valores. Una prueba clara fue su amistad entrañable con Rocío Morgan, ambas eran polos opuestos.  María Elena discreta, paciente y serena, elocuente para expresarse formal y correctamente, mientras que la personalidad de Rocío es fuego, impulso y decir lo que piensa en el momento, aunque duela. Las dos tenían en común valorar la sinceridad, la verdad y la amistad, por eso lograron una hermandad.

Sus amigas inevitablemente sonríen al recordar esos momentos en los que María Elena tomaba un micrófono, no para dar largos y tediosos discursos políticos, para nada, ella dejaba la seriedad y se ponía a cantar, arrancaba carcajadas y aplausos de todas.

Hoy, sus amigas, sus alumnas, esas mujeres que tanto defendió, aguardan para despedirla, sabiendo que mañana dejarán de limpiarse sus lágrimas y pondrán manos a la obra, pues ese fue el ejemplo que dejó la mujer de alas azules.