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SEXTO SENTIDO | Que se vayan las Juanitas y que vengan las Juanas

SEXTO SENTIDO | Que se vayan las Juanitas y que vengan las Juanas

May 23, 2015

Las mujeres trabajan 10 horas más en una jornada semanal en comparación con los varones. Trabajar fuera de casa y ser madre significa mayor desgaste físico y emocional, se estima que las mujeres en casa dedican 36 horas semanales a las labores domésticas y responsabilidades maternales, mientras que los varones pasan unas 16 horas en estas actividades.

El próximo 7 de junio la mujer gozará de equidad al menos en las urnas al momento de emitir su sufragio. Su voto vale igual al del hombre, esto siempre y cuando no lo venda para complacer al marido, padre, hermano, o al jefe. Ella misma debe convencerse que sin la mujer no hay democracia.

Irónicamente, todavía en el ámbito político su fuerza es débil. Actualmente sólo 7% de las alcaldías son gobernadas por mujeres. Sólo en 68 de las 697 candidaturas a alcaldías va como opción una mujer.

La supuesta equidad en candidaturas o cuota de género hoy fue una burla, una traición a las militantes por su poca credibilidad, corrupción y misoginia. Sí, hay una discriminación encubierta. Y esto se concretó cuando se eligió a esposas, concubinas, hermanas y otras familiares con el fin de seguir dominando sus decisiones en los partidos y cargos públicos.

Hemos tenido vergonzosos ejemplos, como en Querétaro, donde a regañadientes se sustituyeron a candidatos varones para cumplir con la cuota de género, pero estos nominaron a sus mujeres a cargos de elección porque, claro, no iban a perder sus lugares de poder, su territorio. A las otras, a las verdaderas militantes, las mandaron a competir en zonas serranas, en poblaciones de difícil acceso o en comunidades con poca población donde al final la regla añeja es: «el hombre es el que manda y la mujer obedece».

Estas mañas se repiten disfrazadamente en varias entidades, vergonzosamente también aquí. Así que en realidad sólo se está usando a la mujer como objeto. El autoengaño imperó al menos en este proceso. Roguemos que se logre algún blindaje para la próxima elección.

Ah, pero si le preguntan a cualquier hombre en quién recae la educación de los hijos, seguro dirá en «la madre», «que ella se las arregle, yo vengo muy cansado». Es cierto, la mujer mexicana suele llevar una gran responsabilidad en la construcción emocional, cognitiva y el desarrollo de las habilidades de sus hijos. Sin embargo, su labor se queda en casa, en la vida privada, no se valoran sus capacidades en la vida pública. Nadie puede negar este hecho, o diga usted ¿cuántas secretarias de Educación hay en el país, tanto a nivel federal como en las entidades? ¿Verdad que todo se queda en casa?

No se dan cuenta estos políticos que «excluir el talento femenino limita el desarrollo de las naciones», como advierte la Organización de las Naciones Unidas.

El reto es hacer eficientes los derechos de la mujer como ciudadana, con igualdad sustantiva, incluyendo derechos en la vida social y pública.

Para lograrlo deben irse las Juanitas, esas que ceden sus espacios o sus votos en curules y alcaldías a correligionarios, maridos y amantes.

Y que lleguen las heroínas, las Juanas de Arco que sin importar su origen humilde son capaces de encabezar tropas con miles de varones para ir derrotando a su paso la inequidad y la injusticia, trayendo urgentemente esos cambios que todos necesitamos.