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SEXTO SENTIDO | Valía femenina

SEXTO SENTIDO | Valía femenina

Oct 10, 2015

Jalisco, la tierra de los machos mexicanos con bigotazo, tequila derecho en mano y mujeres rendidas a sus pies —perdonando cualquier cosa para tener al hombre a su lado— es la imagen que la época del cine mexicano nos dejó desde hace varias décadas. Hoy, Jalisco está por emitir una alerta de género debido al alto índice de feminicidios, sí, para muchos la vida de una mujer no vale. Sin embargo, esta tierra ha visto nacer a grandes ejemplos internacionales del deporte, la música y la filantropía. Con vidas se ha demostrado la valía femenina.

Daniela Liebman, jovencita de 13 años, causa asombro y orgullo simultáneamente cuando toca en el piano música de Chopin acompañada de la Orquesta Filarmónica de Jalisco. Los niños que la vieron pasar este fin de semana por los pasillos del Teatro Degollado la miraban con asombro, quizás algunos pensando que quieren ser como ella. Daniela, para cumplir con su sueño de ser la mejor pianista del mundo, ha dejado la tierra que la vio nacer, ha pasado horas y horas estudiando y practicando en el piano, ha sacrificado los placeres típicos de los niños como jugar pelota o andar en bicicleta. Al tocar ese instrumento su corazón rebosa de felicidad, se siente completa y de paso deja a todos los espectadores con corazón alegre. Ella en majestuosos escenarios internacionales nos hace sentir orgullosos, como si fuera una hija propia. Entre aplausos Jalisco le entregó un reconocimiento por su trayectoria internacional y por ser ejemplo para la juventud. Daniela seguirá creciendo y madurando, pero sobre todo amando la música y colocando a México en alto.

Pocos la conocen, pero esta mujer de 51 años nos representa ante el mundo y con cada victoria da hasta el último suspiro, se llama Bety Camiade, es de las pocas ultramaratonistas que tiene México y es madre de cuatro hijos. Recorre hasta 250 kilómetros en condiciones climáticas extremas como desiertos, selvas y volcanes con lo básico para sobrevivir. En el mundo la conocen como Bety «la mexicana». Ella, además, ha decidido correr a favor de causas benéficas, especialmente niños en condición vulnerable.

Y ya que hablamos de filantropía, hay una mujer que ha dado su vida para que la infancia discapacitada tenga mejor calidad de vida, es Marcela Páramo Ortega. Ella ha vivido en carne propia la discapacidad y la discriminación. Hace 30 años con muchos esfuerzos vio nacer un lugar donde pequeños con distintas discapacidades físicas y cognitivas aprenden con paciencia, entusiasmo y amor. Eso hace hoy el Centro Psicoeducativo Freire A.C. de Guadalajara, su misión es que la población que padece alguna discapacidad sea autosuficiente y productiva económicamente; además, Marcela se ha puesto en los hombros la gran tarea de cambiar la mentalidad del 90% de la población que no padece discapacidad alguna, para que se conciencie y se comprometa en la inclusión social. Eso cambia la vida de todos.

Aquí sólo tres ejemplos de sacrificio, dedicación, paciencia y amor nos enseñan que la trascendencia internacional y generacional se puede alcanzar cuando nuestro corazón rebosa de gratitud hacia la vida. Sí, Jalisco ha demostrado ser tierra de valía femenina, desde su mismísima fundación con Beatriz Hernández.