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Sí, estamos hasta la madre

El pasado día 6 de abril, Javier Sicilia convocó a realizar una marcha en la que los ciudadanos de este País declaramos nuestro hartazgo ante la incontenible ola de violencia que nos azota desde hace algunos años; esto a razón del cobarde asesinato de su hijo, caso que llama la atención por la preponderancia de Javier, pero tan importante como cada uno de los más de 30 mil caídos en los últimos años.

Ahí estaban, solidarias como siempre, Erika Loyo y Rossana Reguillo, encabezando, moviendo almas, haciendo realidad esa verdad que sólo es completa cuando la congruencia entre el pensar, el parlar y el actuar es palpable; acompañados por la siempre, necesaria e indispensable voz de Lupita Morfín y muchos, muchos más que nos recuerdan cómo podemos apoderarnos de los espacios públicos, nuestros espacios, que son de nosotros, no del Gobierno municipal, estatal o Federal, no de los delincuentes, de los narcotraficantes; NO, son nuestros, de todos que somos Uno, del niño que juega con su pelota, del anciano que sentado contempla al infinito, de la pareja de novios que se acurruca entre la banca y la complicidad de la sombra del árbol y nadie, nadie puede ni tiene el derecho de arrebatárnoslos.

El reclamo es para todos, para quien gobierna desde Palacio Nacional, pasando por los gobernadores de los estados y en las presidencias municipales; a quienes les toca hacer leyes pertinentes y que den seguridad en un Estado de Derecho; a quienes les toca impartir la justicia que parece tan lejana; a todos nos importa el ámbito de desempeño público, no importa el partido político, lo que importa es la comunidad, esa comunidad que nos da el habitar el mismo lugar, el compartir el mismo espacio dentro de la diversidad, sin importar rezo, raza o religión, sin que el signo de nuestra preferencia política haga mayor nuestras diferencias a nuestras coincidencias.

Por primera vez, el reclamo también es fuerte a quienes trasgreden el derecho de todos, a aquellos que asesinan sin razón, con el sólo objetivo de crear terror, a aquellos que hacen de la ignominia su estilo de vida; esos que han roto todos los códigos establecidos; esos que no entienden que lo que hacen los daña tanto como a quienes dañan.

¡YA BASTA! Insisto que es momento de coincidir; las diferencias en todos los demás temas son válidas y habrá que dirimirlas por los causales conducentes e institucionales, pero en el complejo tema de la violencia, que trata y hasta el día de hoy logra arrebatarnos nuestro espacio, el espacio de todos; tenemos la obligación, la necesidad de coincidir; es posible en el momento en que entendamos que si no lo hacemos pronto, tal vez no lo podamos hacer nunca.

Soy un férreo convencido que el Estado tiene la obligación legal y ética de combatir con el  monopolio de la fuerza al crimen organizado; es más, considero que no tiene otra opción, para eso le delegamos parte de nuestra soberanía personal, pero también estoy convencido de que la manera en la que realiza hasta hoy ese combate no es la adecuada; no soy experto en temas de seguridad, pero es evidente que algo falla, y si algo falla con el Presidente Calderón, y algo falla con Moreira, Beltrones, Ebrard, Aristóteles o López Obrador, con Elba Esther, lo peor, algo falla en buena parte de nosotros mismos.

Nadie es poseedor de la verdad absoluta en este tema, pero mientras no seamos capaces de escucharnos los unos a los otros y hagamos un ejercicio en el que, a pesar de las grandes diferencias, reconozcamos que también tenemos coincidencias, y que esas coincidencias tienen que verse materializadas en acciones legislativas, judiciales y ejecutivas de corto, de inmediato plazo, de lo contrario corremos el riesgo de que las elecciones del año entrante ya no sean necesarias.

Así que no quede en el nudo en la garganta y la lágrima contenida de cuando escuchábamos los nombres de los asesinados sin razón, esos nombres desconocidos, que de pronto se convirtieron en tan nuestros, tan cercanos, no cedamos la batalla, es día a día en nosotros mismos y acercando a todos con los que convivimos, debemos ser más, convencido estoy en que somos más, y que este es el momento; ya no quiero estar hasta la madre.

 

E-mail: vicente_viveros@mexico.com