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Temporada de huevos estrellados

Esta semana me puse como reto, lograr en una frase el resumen concreto de noticias locales y nacionales, así que estuve escuchando y observando a mi alrededor; al final sólo pensé en una: “¡se pelean, por intereses o por sus huevos!”, con lo que tal parece nos encontramos en temporada de “huevos estrellados”, permítame explicarle.

Durante los últimos días, lamenté escuchar sobre decenas de cadáveres encontrados en fosas clandestinas, y no tenemos que irnos a Tamaulipas; aquí en los últimos siete meses se detectaron seis narcofosas en cuyo interior había 12 cadáveres. Los delincuentes, obvio, sólo ven por sus intereses, mientras la sociedad se polariza. Todos dicen: “ya basta”, pero cada uno le da el significado que quiere, según sus intereses, unos lanzan el hartazgo al Gobierno, otros a la violencia, y los políticos a los críticos.

Con el chisme del Cuba-Gate del alcalde perredista de Tlajomulco, Enrique Alfaro Ramírez, me avergoncé de la inmoralidad política, exhibidas con las puñaladitas traperas entre miembros de los mismos colores partidistas ¿qué no se supone que nacieron con principios similares? De nuevo, cada quien tras su interés sin importarles que los demás observan y, por si se les olvida, son quienes deciden en las urnas.

Continúa mi desesperación al ver que la bola de nieve crece con respecto a las quejas contra el Consejo Estatal de Familia (CEF), dependiente del DIF Jalisco y que al parecer nadie se despeina, mientras los niños sufren. Nuevamente, todos vigilan celosamente sus propios intereses, olvidándose de la niñez violentada por partida doble.

Hay que dejar claro, aquí no se discute impedir la adopción o facilitarla –la adopción debe seguir existiendo como forma de restitución “feliz” de derechos para los menores abandonados–, de lo que se trata es de fortalecer los vínculos familiares, ayudar con autoempleos a esas madres que dejan solos a sus hijos porque tienen que trabajar. Si los niños padecen violencia intrafamiliar, habrá que protegerlos, y si es posible, concretar su rehabilitación en caso de adicciones, pero intentar que regresen lo más rápido al pacífico seno familiar, con otros parientes o padrinos antes de parar en un albergue, ya lo marca la legislación.

Jalisco debe enfocarse en qué sucede en sus hogares para que los niños terminen siendo dados en adopción, y qué pasa en los procesos de pérdida de patria potestad del DIF y CEF, que están haciendo daño a los pequeños y a sus familias biológicas o de corazón, ambos problemas añejos. No nos interesa ocupar los primeros lugares en adopciones, lo que debería preocuparnos es fortalecer a la familia. Grandes potencias como Roma comenzaron su declive cuando el núcleo familiar se debilitó, lo demás es politiquería negligente y egoísta.

También lamento decir: “Se los dije”. Recientemente en este mismo espacio advertíamos: “¡Aguas con los huevos!”. Hoy tenemos que lamentar que “¡se nos quebró la canasta!”, y con ello se reitera una inevitable temporada de “huevos estrellados” al resquebrajarse la Unión de Asociaciones Avícolas de Jalisco (UAAJ).

Los productores avícolas, además de padecer una alarmante situación por el incremento de hasta 40 por ciento en el precio de los granos para alimentar a los animales y no poder reflejarlo en un drástico aumento de precios, porque se caería el consumo, también llevaban a cuestas la nula representación gremial; hasta que los productores de huevo de Tepatitlán y San Juan de los Lagos (producen uno de cada dos huevos que se consumen en México) se cansaron y luego de 22 años de participar, simplemente decidieron irse “con sus huevos a otra parte”.

En los últimos años “hemos visto que la Unión perdió la visión de nuestro mundo tan exigente hoy en día, por eso tomamos la decisión de separarnos voluntaria y pacíficamente”, me comentaron sus representantes José Cornejo y José María Barba.

Existen otras asociaciones de “huevos” que podrían hacer lo mismo, así que ya la Unión de Asociaciones Avícolas, por vigilar sólo sus intereses y no los de sus agremiados, se quedó sin la mayoría de sus miembros. Ahora sí, la UAAJ luce como sus oficinas, olvidadas, empolvadas y con daños en su fachada.

En vista de ese lamentable escenario político-empresarial, donde todos se pelean por sus intereses, o por sus huevos, prefiero sacudirme el estrés, respirar y contar hasta mil a la sombra de una fresca palmera, aunque sea por unos días.

¡Felices vacaciones!

* Es periodista multimedia

analisis@notiemp.com