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Tercera Instancia: Ambulancias operan sin respetar la ley

Tercera Instancia: Ambulancias operan sin respetar la ley

Oct 29, 2017

Por Modesto Barros González //

Por toda la Zona Metropolitana de Guadalajara, y casi en todo el Estado circulan vehículos que se dedican al servicio particular de traslado de enfermos conocidas como “ambulancias”, muchas de las cuales portan rotulación en idioma extranjero (inglés), ya que son usadas y compradas en el país del norte.

Por calles y avenidas, día y noche circulan a alta velocidad y con iluminación conocida como códigos y sus ruidosas sirenas, tanto electrónicas como mecánicas o de aire, las que algunos conductores de las mismas llegan a utilizar las dos en sus presuntas emergencias.

Circulan en ocasiones en sentido contrario, se detienen donde les pega la gana a los choferes y se estacionan hasta en banquetas y camellones, sin ser sancionados por la autoridad vial.

Hasta el momento no se tiene el conocimiento de cuántos de esos vehículos están debidamente registrados en la Secretaría de Movilidad y Transporte y en la Secretaría de Salud, como señalan los ordenamientos vigentes.

La Norma Oficial Mexicana NOM-020-SSA2-1994, señala en el numeral 5.1 que las unidades móviles tipo ambulancia, terrestre, de urgencias y cuidados intensivos “se deben identificar llevando en la carrocería como color base tonos claros, de preferencia blanco, con emblemas y marcas adicionales en colores contrastados y reflejantes, excepción hecha a las fuerzas armadas”.

Lo que a simple vista se nota que muchas están fuera de la norma, además deben todas deben portar “Al frente del vehículo: La palabra “AMBULANCIA”, con letras de molde tipo helvética médium, de tamaño no menor a 10 centímetros, su imagen será en “espejo” (invertida) y se colocará centrada, arriba de la parrilla del vehículo”, cosa que tampoco hacen.

También les obliga la Norma Oficial Mexicana que “deberán contar con dos lámparas que emitan luces rojas y blancas hacia adelante, de manera intermitente, visibles desde una distancia de 150 metros y una torreta con lámparas giratorias de 360 grados que proyecten luz roja visible desde una distancia de 150 metros. Asimismo, deberán llevar sirena mecánica o electrónica que genere ruido de 95 a 110 decibeles, con bocinas colocadas en la parrilla frontal. El uso de la sirena se limitará estrictamente a la necesidad de solicitar paso preferente al acudir al llamado de una urgencia y durante el transporte de un paciente en estado crítico, excepción hecha a las fuerzas armadas”.

Eso señala el ordenamiento oficial, pero el vigente reglamento de la Ley de Vialidad y Transporte del Estado de Jalisco, precisa sobre las tarifas que deben aplicar y que en tiempo y forma tiene que estar autorizadas ya que en el artículo 53 fracción VI dice: “En el caso de los usuarios de transporte especializado como son, de ambulancias en el traslado de enfermos o accidentados, de personas con discapacidad, de transporte escolar, de empresas funerarias, turístico, deberán sujetarse al pago de la tarifa autorizada y a las condiciones del contrato de prestación de servicios”

Ahora bien en el artículo 243 del mismo reglamento vial precisa que “La Vigilancia en la aplicación de la Norma antes señalada corresponde a la Secretaría de Salud”.

Hasta donde se tiene conocimiento la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado de Jalisco, parece que poco o casi nada hace para tener controladas ese tipo de empresas o prestadores de servicio de ese tipo y sin importarles las medidas de control sanitario y valuación del personal que trabaja en esas unidades, ya que algunas exigen nada más uniformarse para cumplir con el trabajo que no es nada económico y deja grandes utilidades a los propietarios.

Esperemos que algún día se llegue a controlar o por lo menos tener mayor vigilancia a las ambulancias que llegan a ser utilizadas para el traslado de productos prohibidos por contar con el libre de paso por donde les pega la gana circular.

¡NO PAGAN Y QUIEREN MÁS!

Parece broma lo que pretenden los acaudalados concesionarios del Aeropuerto Internacional de Guadalajara, conocido como GAP, ya que están presionando a las autoridades federales para que se expropien otras 120 hectáreas colindante a las instalaciones que ocupan para poder ampliarse.

La tan criticada Secretaría de Comunicaciones y Transportes, por incapacidad o negligencia no ha podido o querido liquidar a los ejidatarios del El Zapote, que desde hace casi dos años un tribunal federal ordenó que se hiciera de las hectáreas que les despojaron en los años cincuenta.

Con todo el poderío que tiene el GAP y la complacencia federal, los “señoritos” siguen haciendo lo que quieren y ahora ejercen presión para disfrutar más terreno y ampliar su “mina” que les reditúa millonarias utilidades.

Tal parece que un juzgado federal determinó a favor de los ejidatarios de “El Zapote”, que primero deben de ser liquidados del adeudo que tienen con ellos y después buscar la expropiación de los otros terrenos, pero que también deberán pagar, ya sea el gobierno federal, el estatal o la empresa, pero eso ya lo veremos si cumplen con la obligación ordenada.