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Tercera Instancia: Desgaste vertiginoso

Tercera Instancia: Desgaste vertiginoso

May 6, 2017

Por Modesto Barros González //

Será muy difícil que el presidente municipal de Guadalajara Enrique Alfaro Ramírez, quiera reconocer que lleva una carrera acelerada para disminuir su popularidad y más difícil que lo acepten sus amigos y flamantes operadores de imagen y comunicación de las influyentes empresas Eu Zen Consultores y La Covacha Gabinete de Comunicaciones.

Aunque no lo quiere reconocer y posiblemente nunca lo reconocerá, sus desplantes para enfrentar los errores que comete o los que hacen los miembros de su equipo es de eminente soberbia. Se aferra a sus caprichos y hasta posibles berrinches sin mostrar que le perjudican sus necedades, mientras sus supuestos “cuates” le aplauden y hasta porras le echan.

El ser la máxima autoridad en el municipio no le permite hacer lo que le pegue la gana y sobre todo en temas de gobierno, porque el verdadero gobierno municipal de Guadalajara lo conforman todos los regidores electos por el principio de representación proporcional que resultaron en el proceso electoral de 2015.

El alcalde desde que asumió el cargo el primer día de octubre de 2015 ha demostrado que es un hombre de “mecha corta”, o sea que se enoja fácilmente contra quienes no están de acuerdo con sus decisiones, sin importar que la crítica sea de sus propios integrantes de gobierno.

Ahora si que por sus “pistolas” y como tiene la mayoría de regidores del partido político que lo llevó al poder, decidió imponer el modelo de los puestos semifijos para los vendedores ambulantes en el Centro Histórico de la ciudad, lo que provocó serías críticas.

El conflicto más sonado en las últimas semanas es la defensa a ultranza que ha hecho para la protección de los caballos que son utilizados por los concesionarios del servicio de calandrias que por años han circulado por Guadalajara y que son un atractivo turístico para los visitantes.

El señor Enrique Alfaro acaba de contratar a un reconocido taller automotriz de remodelación y hojalatería propiedad de una familia de apellido Vaca. Ellos aparecen en un programa todos los lunes en el canal de televisión privada del Discovery Channel, donde por cierto se cobra en dólares por la comercialización.

En ese canal de televisión a las 8:00 de la noche el pasado 1 de mayo transmitió el programa que nombran Mexicánicos, donde los señores Vaca y Enrique Alfaro Ramírez presentaron el posible vehículo que se utilizará en lugar de las calandrias.

En el video se aprecia una camioneta nueva marca Nissan, la cual modifican casi totalmente para convertirla en un automóvil que más bien parece una “carcachita” y que supuestamente cumpliría los fines que se persiguen.

No se dijo el costo que tendrá cada uno de esos vehículos, pero de arranque la camioneta debe costar más de 150 mil pesos y el trabajo del equipo de Vaca Meters debe costar otras decenas de miles de pesos.

La consulta sobre la decisión del alcalde de cambiar las calandrias será difícil que se haga, y si él ordena que así se haga no habrá más que aceptarla por parte de quienes quieran seguir prestando ese servicio. Los grupos defensores de los animales están de plácemes si se llegan a quitar las calandrias tiradas por caballos, pero también hay quienes se oponen a la que llaman arbitraria imposición.

Otro nuevo desgaste de imagen del presidente municipal ha sido la brillante idea, otra vez de sus protegidos y amigos de imagen, de un anuncio que trata de sensibilizar para no estacionar vehículos en banquetas. Pero son tan atinados en sus creaciones que pusieron a un joven vestido con una playera con los colores y el nombre del equipo Atlas, lo que de inmediato provocó las críticas y reclamos de los seguidores de ese equipo de futbol.

El alcalde dijo que él ni lo había visto y que de inmediato ordenó que fuera retirado de las redes sociales. Si así fuera que él en ningún momento vio terminado el spot publicitario, el cual debe haber costado varios cientos de miles de pesos, es muy grave porque sus empleados hacen lo que se les pega la gana y más aún no son supervisados por los miembros más cercanos de su gabinete.

A los creadores e inventores de ese criticado mensaje en su cuenta personal de Twitter no les fue muy bien y a quién lo subió a las redes hasta lo calificó como “pendejo”, pero hasta el momento no se sabe quién o quiénes son los responsables y mucho menos cuánto costó la ocurrencia, aunque eso poco les ha de preocupar a todos pues es del dinero del gobierno municipal.

El desgaste de imagen seguramente seguirá por parte de Enrique Alfaro Ramírez, y no es por estarle criticando todo, sino por sus propias acciones que hace él o sus empleados, ya vemos que ni una explicación emitió por quienes cocinaban con un brasero en uno de los balcones del Palacio Municipal, total para eso es la máxima autoridad de la capital jalisciense.

E-mail: mobago1948@gmail.com