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TERCERA INSTANCIA: LA IMPUNIDAD IMPERA

TERCERA INSTANCIA: LA IMPUNIDAD IMPERA

Abr 21, 2012

Se cumplieron 20 años de la tragedia que además de luto y dolor en miles de familias de Jalisco y como huella inviolable también se formó un parte aguas en la vida política y social, sin embargo como ya se ha hecho costumbre la impunidad imperó. Las explosiones en el colector Intermedio Oriente de la Zona Metropolitana de Guadalajara, construido para acarrear aguas residuales, se convirtió en bomba de tiempo al verter gasolinas desde la entonces Planta de Petróleos Mexicanos en La Nogalera.

 

Desde el día de la tragedia los funcionarios de PEMEX y del ejecutivo federal desplegaron su manto protector a quienes en forma criminal tiraron miles de litros de combustible, lo cual se cubrió, entre otras muchas acciones con el retiro de la tubería de conexión desde la planta hasta el gran colector que se encontraba bajo la avenida Lázaro Cárdenas.

 

Desde la tarde del 21 de abril, la alarma estaba activada en el sector Reforma de Guadalajara, cuando fue cerrada la calle de Gante y en el cruce con la calle Analco, se concentraron el entonces jefe del Heroico Cuerpo de Bomberos, José Trinidad López Rivas, el responsable de emergencias del Sistema Intermunicipal de Agua y Alcantarillado Jorge Santoyo y otros empleados públicos.

 

Solamente tres periodistas estuvimos presente en ese crucero, Héctor González del periódico El Sol, Humberto García Mejía de El informador y el que escribe por Notisistema. El aviso de que existía carburantes en el drenaje se informó oportunamente y hasta se hicieron presentes empleados de PEMEX, quienes de inmediato buscaron minimizar lo que estaba ocurriendo.

 

El entonces Director General de la Policía de Guadalajara, Servando Sepúlveda Enriques, fue quien nos dio la alerta de lo que ocurría y entonces dijo que esperaba las instrucciones para desalojar la zona, pero como después se supo nunca se emitió la orden desde el poder ejecutivo del estado. El SIAPA hasta la una de la madrugada del 22 de abril ya había vertido más de 20 millones de litros de agua desde la planta potabilizadora de Miravalle, lo cual arrastró el carburante y con las alcantarillas quitadas a lo largo del colector permitió que bajara la explosividad y el peligro disminuyó casi totalmente.

 

La mañana del día de la tragedia el mismo López Rivas declaró que riesgo era menor, pero gentes criminales seguramente vertieron más carburantes y poco después se produjeron las explosiones a lo largo de casi nueve kilómetros del colector. Muchos presentíamos el peligro pero solo los de PEMEX sabían y conocían el comportamiento de gasolinas en colectores, sin embargo criminalmente se callaron.

 

El entonces titular de la paraestatal Francisco Rojas, hoy coordinador de la fracción del PRI en la Cámara de Diputados Federal, señaló tajantemente a un alto funcionario que en forma arbitraria y prepotente estuvo preso que nunca PEMEX podría reconocer la responsabilidad de lo ocurrido, ya que el tiempo “borraría” el dolor, lo que no ha sido cierto.

 

Entonces en forma oficial se dijo que 208 personas murieron y 1,050 resultaron heridas, más de 600 vehículos resultaron dañados un cientos de fincas también resintieron daños. Nueve personas fueron acusadas penalmente y encarceladas, casi todos inocentes, como se demostró al lograr su libertad absolutoria el 15 de diciembre del mismo año.

 

Uno de los tres entonces procesados por parte de PEMEX, fue protegido por el gobierno a tal grado que no pisó la cárcel durante los ocho meses del proceso y estar “internado” por un supuesto mal en un hospital particular donde a todo lujo estuvo los más de ocho meses y la costosa cuenta la cubrió la paraestatal.

 

Como cada año el malestar de la sociedad aflora, sin embargo ni gobiernos priistas ni panistas quieren tocar el tema a fondo y por lo menos esclarecer lo que realmente ocurrió y siquiera saber quién o quiénes tiraron el carburante para cubrir las fechorías que entonces se estaba haciendo en la planta distribuidora de La Nogalera. Mientras tanto los cientos que murieron y los aún lesionados siguen clamando justicia, que como en muchos otros casos no se imparte en nuestro país.

 

E-mail: mobago1948@gmail.com