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TERCERA INSTANCIA | ¿Y ahora a qué le tira?

TERCERA INSTANCIA | ¿Y ahora a qué le tira?

May 14, 2016

Tal parece que los señores del dinero tienen todo el derecho de siempre salirse con la suya y ante un conflicto les aparecen «personeros» que tratan de ayudarlos contra acciones de gobierno, sin importar seguir violando leyes y reglamentos vigentes.

El exfuncionario público Víctor Urrea Stettner apareció la semana pasada para sacar el pecho y defender a algunos desarrollares que están bajo la lupa del gobierno municipal de Guadalajara, por haber construido bajo sus reglas sin apegarse a los ordenamientos legales que a todo mundo obligan.

Se desbocó Urrea Stettner, a tal grado que presuntamente recomendó a sus «seguidores» que mejor se fueran a invertir y construir a otras ciudades del país, lo que se debe de interpretar que busque los lugares que les dejen hacer lo que les pegue la gana y no someterse a lo que aquí deben de respetar.

Por su parte el presidente municipal Enrique Alfaro Ramírez, quien ocupa poco para «brincar» de inmediato emitió la sentencia a los constructores para que hicieran caso a Urrea Stettner, y se vayan a donde ellos quieran y hasta «China» los mandó o más bien recomendó.

De por sí «risueño el niño y le hacen cosquillas», para qué retan a la actual autoridad municipal tapatía, a menos que sea una estrategia bien planeada para hacer lucir y aparecer en los medios de comunicación al político que controla el Partido Movimiento Ciudadano en el estado de Jalisco, lo que tampoco se debe de descartar.

Mientras tanto los jaloneos continúan entre constructores y autoridades municipales, mismas que venderán o rentarán sus autorizaciones para el legal funcionamiento de los desarrollos que no han cumplido correctamente con lo que les obliga la ley.

Por lo pronto a algunos les aprietan con todo y a otros los dejan que hagan lo que les pega la gana como ejemplo quienes construyen donde fue el Club Deportivo Guadalajara en López Mateos y Colomos, donde se aprecia que las banquetas y servidumbre están al servicio de los constructores y pesadísimos camiones de volteo y de las llamadas góndolas circulan con toda libertad por calles y avenidas sin que nadie les llame la atención, o sea la ley del «embudo» boca chiquita para muchos y boca grande para sus consentidos.

 

¡A esperar sentados!

Ya se publicó la nueva Ley de Movilidad y Transporte del Estado de Jalisco, en la cual ya se «regulan» los autos de alquiler que prestan el servicio bajo las llamadas aplicaciones tecnológicas.

Empresas como la tapatía City Drive y la extranjera UBER, tendrán que cumplir con lo que les ordena la ley, pero todavía hay que esperar varios meses, estiman que por lo menos tres, para ver cómo quedará el reglamento respectivo.

Mientras tanto muchos verdaderos dueños de los autos de UBER, ya se desilusionaron y se han dado cuenta de la voracidad que tienen los empleados de la empresa que han dado de alta miles de autos y la competencia es mayor, lo que ha dejado de ser negocio, salvo los días de fin de semana que la demanda es mucho mayor de ese tipo de servicios.

Como se ha repetido en varias colaboraciones, los mismos codiciosos directivos de UBER están labrando su fin y entre los mismos socios se darán cuenta que pueden tener mejores ingresos con otras empresas similares y con mejor atención.

Mientras se siguen saliendo decenas de «socios» de UBER, están por registrarse otras empresas menos codiciosas y al tiempo dejarán sola a la empresa.

Hay que reconocer a los diputados locales que llegaron al acuerdo de aprobar la nueva Ley de Movilidad y en una muestra de civilidad concertaron entre las diferentes fracciones partidistas.

También permítanme felicitar a Gabriel Ibarra Bourjac por el séptimo aniversario de su revista «Conciencia Pública», la cual con trabajo y sacrificio ha mantenido entre los lectores de Jalisco y agradecerle que acepte mis modestas colaboraciones.