Portal informativo de análisis político y social

Tercera llamada, tercera

Nuevamente otro final (Conciencia Pública 90) es el principio de la presente colaboración. Concluí hace tres semanas: “Por eso lo digo, ya sin respeto alguno, ya con el coraje y la impotencia, con la sangre hirviendo: en serio, por su bien y por nuestro bien, si no pueden… ¡lárguense!”.

Pero como eso no pasa y se aferran al hueso, pese a la evidente falta de resultados, entro al terreno de lo que sí se puede hacer, si es que verdaderamente hay cierto interés en resolver la inseguridad.

La noche del primer día del febrero del Amor y la Amistad, el crimen organizado evidenció la falta de trabajo conjunto de quienes tienen la obligación constitucional de darnos seguridad.

Las acciones simultáneas deben interpretarse como un aviso: ésta es la segunda llamada.

Demos gracias que no quisieron meterse con la gente (herir o matar) y estos gobiernos indecisos deben de dar gracias que no somos egipcios con ánimo de levantamiento.

La aparición días antes de narcomantas, que advirtieron “…preparencen (sic) para que jalisco (sic) arda en llamas”, fue desechada por aquellos a los que pagamos para que nos cuiden.

Les pareció poca cosa una amenaza directa: “…si ustedes piensan que esto ya termino (sic) se equivocan…”.

Escenarios como Ciudad Juárez o Monterrey o hasta El Cairo, son las nuevas versiones de la película Volver al Futuro, y aún así no captan las señales.

Las cifras de los otros casos tampoco parecen sumergirlos en la realidad cotidiana: drogadicción, asaltos, bullying, violencia doméstica, feminicidios, abuso sexual, prostitución infantil, suicidios… la sociedad jalisciense se desmorona en las manos de la corruptela y la ineficacia. Nuestras vidas corren peligro y ante esas alarmas se nos cataloga como fatalistas.

Es ya aquel que pasó de ser borracho impertinente a alcohólico.

Lo primero es reconocer el problema.

No es cuestión de colores o votos, estamos hablando de vidas. No son más o menos baches, es de más o menos muertos. Por eso su limpia República verbal de “no pasa nada”, “no se preocupen”, “son producto de las acciones contra la delincuencia”, lo único que hacen es retrasar la condena.

No se avanza adelante si se va de reversa.

El segundo punto para resolver un asunto, es cambiar. Acciones iguales dan resultados iguales. Cambiar estrategia y actitudes, deben de dar otra opción.

La tercera es organizarse. Cualquier cosa que quiera solucionarse, no se hace solo.

Un policía municipal por cada 700 y pico de habitantes en la Zona Metropolitana de Guadalajara no es suficiente. Y esos elementos están descoordinados, mal pagados, sin herramientas para su trabajo y sin la suficiente preparación.

Pero ello no significa que pueden ganarnos la paz cotidiana de salir y llegar a casa vivos.

Vamos a otro tema (reproduzco boletín): “Alrededor de 28.4 millones de personas que pertenecen a la población ocupada (64.01%) labora en la informalidad, de acuerdo a un cálculo del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP)… para obtener esa cifra se consideraron a todos aquellos trabajadores que no cuentan con acceso a servicios formales de salud y están en el rango de la población económicamente activa. Bajo esta definición el empleo informal en México tomaría proporciones alarmantes, por ello, el CEESP consideró que obedece más a una manera aproximada de medir la precariedad del empleo…”.

El miedo paraliza y ese debería ser nuestro defecto. Que 16 horas después del martes negro hubo organizaciones ciudadanas que se manifestaron en las calles, es un ejemplo que nosotros sí podemos.

leonardo@epicentroinformativo.com