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Tiempo de decisiones

Ya estamos cansados de que las decisiones fundamentales que nuestra nación requiere, se sigan posponiendo a la conveniencia de algunos Partidos políticos y sus legisladores en las distintas Cámaras que integran el Poder Legislativo. No hay propuestas de reformas más discutidas en los últimos años, que las del ámbito laboral, en donde reiteradamente las resistencias provenientes del monopolio sindical ejercido por el PRI, una vez más evidencia su falta de voluntad política y recurrente falsedad mediática.

Ahora resulta que no será en este periodo ordinario de sesiones, cuando las urgentes decisiones que reclaman los factores de la producción (obreros y empresarios), puedan concretarse, toda vez que el “revolucionario” partido tricolor, de nueva cuenta juega con la ciudadanía al organizar por enésima ocasión, audiencias públicas para advertir al respecto “el sentir colectivo”, cuando en ese instituto por décadas han controlado a muchos de los sindicatos, resultando inexplicable no tengan idea a ciencia cierta sobre la postura de sus “voluntarios” agremiados.

Esto es, las finales decisiones de votar en el pleno las reformas propuestas (¡por ellos mismos!) en el ámbito laboral, serán consideradas hasta el próximo mes de septiembre, cuando inicie otro periodo legislativo ordinario, despreciando a sus mismas centrales obreras (CTM y CROC, entre otros) y sus correspondientes legisladores, que mayoritariamente están a favor de emprender las reformas laborales ampliamente discutidas.

¿Por qué impedir que los trabajadores puedan tener mayor flexibilidad en sus horarios, plena seguridad en sus empleos y mejores ingresos, y que la mano de obra mexicana pase a ser una mano de obra competitiva y altamente valuada a nivel mundial?

La voluntad y disposición de los principales generadores y multiplicadores de riqueza en este País, que son los trabajadores y empresarios, están plenamente a la orden de comenzar una nueva era productiva en nuestra nación; únicamente queda en manos de los legisladores concretar las reformas que se exigen al respecto.

Insistir en intereses personales o político-partidistas, así como hacer oídos sordos a la más sensible de las demandas de los ciudadanos, significará además de posponer los estadios de desarrollo y crecimiento que merecemos los mexicanos, representará en buena medida la sepultura pública de algunos de esos actores que a la luz de todos, se advierte su desinterés por responder al interés común por más y mejores empleos.

Dejemos atrás la falsa teoría del paternalismo que trastorna proyectos productivos e inhibe su correspondiente generación de riqueza; si nosotros le damos incentivo a las personas con talento, de que su esfuerzo será reconocido también económicamente, de igual forma podríamos detener el fenómeno migratorio hacia otras latitudes.

Desde las épocas en que don Carlos Abascal (en paz descanse), era secretario del Trabajo, en suma de esfuerzos con el líder de la CTM, Leonardo Rodríguez Alcaine, y su servidor como representante de la Concanaco, la reforma laboral estaba más que acordada y sólo estábamos esperando los tiempos políticos adecuados…

¡Ya basta de seguir esperando, México tiene Prisa!

* Es consultor y empresario

E-mail: rapo@rapo.com.mx