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TOMANDO EL CONTROL

TOMANDO EL CONTROL

Oct 9, 2011

Los grupos criminales en el país ya no se conforman, irán por el poder. Ellos han comprendido que no es necesario corromper a cientos de funcionarios, si pueden llevar a los altos cargos del Gobierno a alguien “de casa”, éstas fueron las palabras que escuché hace algunos años, en labios de Ana María Salazar, experta en seguridad nacional que ha ocupado estratégicos cargos en el Gobierno norteamericano.

 

Hoy la profecía se está cumpliendo, ya no se puede ocultar a esas entidades que padecen la incursión de delincuentes en altos cargos públicos y tienen su territorio controlado por grupos criminales. Hoy todo evidencia que el riesgo en el próximo proceso electoral es la “coladera”, por lo que se insiste en la importancia de inspeccionar con lupa la carrera política y privada de todo aspirante que pretenda algún puesto de elección popular. La pregunta es: ¿ganará el amor a México o el interés mezquino?

 

En estos días, autoridades federales han tomado el control policiaco en Veracruz y Guerrero. Con los operativos de vigilancia que ha implementado la Policía Federal en la zona metropolitana tapatía con motivo de los Juegos Panamericanos, no nos extrañe que al final decidan tomar el control de la seguridad de forma indefinida en la entidad jalisciense para evitar que llegue a los niveles de otras entidades como Veracruz, Tamaulipas, Coahuila, Michoacán y Zacatecas. El objetivo original sería recuperar a tiempo espacios invadidos por la delincuencia y devolverlos a la ciudadanía.

 

No es necesario que salga el Ejército a patrullar las calles de nuestra entidad, en estos días hemos visto que bastaría con el arribo de uniformados federales, imponiéndose (con disciplina o prepotencia, como le quiera usted llamar) y tomando el control de la ciudad.

 

Me quedó claro cuando implementaron los operativos en los Carriles Panamericanos, a pesar de que hubo caos y una larga fila de automóviles –que se prolongó kilómetros mientras los minutos se consumían–, los conductores externaban su molestia desde el rostro pero finalmente todos lo acataron, no había de otra. La respuesta de la autoridad fue simple y clara: “Váyanse acostumbrando”.

 

Hasta el gobernador Emilio González resintió la severidad de la actuación policiaca y la catalogó como excesiva: “No estamos acostumbrados a eso”, dijo para luego pedir moderación. Él tiene razón, no estamos acostumbrados, pero tampoco estábamos acostumbrados a ver tantas ejecuciones, balaceras, niños sicarios o halcones. Lo peor, es que ya se nos está haciendo común. Ese es el grave peligro.

 

Al ver tanta podredumbre alrededor, no puedo dejar de preguntarme: ¿Dejamos morir a México? ¿Cómo puedo cambiar a mi país? ¿Cómo puedo colaborar a menguar el poder del crimen?

 

La respuesta es simple: mejorar mi vida, trabajar con pasión y honestidad e interesarme por mi prójimo más cercano. Eso es lo que está en mis manos. Ya con eso estaré garantizando el bienestar a mi familia; me preocuparé de que mis hijos no caigan en la trampa de la droga. Así habré comenzado a cambiar mi entorno, mi ciudad, mi país. Porque si soy negligente, adicto, corrupto, insensible, no puedo esperar que me rodee la honestidad, laboriosidad, responsabilidad y empatía.

 

“¡Es imposible, no puedo cambiar al mundo!”, diría alguien. Entonces tendríamos que recordar a quien con una simple “manzana” cambió radicalmente al mundo y su forma de ver la vida. El pasado de alguna manera “conectará al futuro”. “La muerte, es la mejor invención de la vida. Es el agente de cambio de la vida”, dijo este arquitecto de la modernidad y la tecnología cibernética (Steve Jobs –quien hasta en su apellido tenía el secreto del éxito–). ¡Nadie dijo que fuera fácil hacerlo!

 

¿Cuántas personas perecerán hoy en el país, algunas ejecutadas, otras con la esperanza perdida? No lo sé. Pero, México sigue contabilizando a sus muertos, con ello poco a poco se encamina a su propio deceso.

 

En cambio, si volteamos hacia el pasado nos encontraremos una gran riqueza histórica, cultural, ambiental y humana. ¡Dejemos de ser víctimas! Conectemos nuestra grandeza y nuestros valores al futuro. ¿No debería cada mexicano decidirse a tomar el control al menos de su vida? Así cuando menos lo perciba, ya habrá dado paso a una nueva nación.

 

* Es periodista multimedia

Twitter @adrianalunacruz

E-mail: analisis@notiemp.com

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