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Tsunami publicitario

Vi a dos senadores explicar, con lujo de detalles –hasta técnicos– que la planta nuclear de Laguna Verde, no tiene riesgo como las que tienen en jaque al mundo en Japón. No les creí una palabra. También vi a un Presidente municipal metropolitano dar cuenta del por qué no de un asunto vial, que en realidad le correspondería explicar a un ingeniero.

Ese afán protagónico de la clase política ha desvirtuado “el Hacer”. Sus pronunciamientos “vamos a hacer” esto y aquello, hacen que todo sea una suerte de dados.

Por el otro, está el afán protagónico de querer estar en todo y saber hasta lo que no ha inventado.

Los políticos deberían –eso sí– facilitarle las cosas a los técnicos y especialistas. El hecho de estar informados, no significa que lo sepan todo.

De ahí que sin razón, aparecen por arte de-magia, que a la par es de-magogia.

Una de las novedades es la propuesta de revocación de mandato, justo cuando el ciclo sexenal de Emilio González, está cerca de colapsar.

La propuesta puede ser hasta aplaudida –si se hubiera hecho a tiempo y en forma– pero más bien suena a una estrategia mediática para sonar el nombre.

En el Jalisco real, nos hemos dado el lujo de tener un Presidente municipal en funciones, perseguido por la justicia, desaforado, encarcelado, regresado a su cargo y hasta se le dio dinero por no haber hecho nada.

De haberse presentado esa puntada hace cuatro años, cuando Emilio González inició su gestión, nos hubiéramos evitado un Vizcarra, del ejemplo anterior.

En el Jalisco real, un miembro del Congreso de Jalisco, entró sin que nadie votara por él, se creó funciones que no están contempladas, ejerció un poder que no debió tener, se llevó sueldos atractivos y se fue tranquilo (por la puerta de atrás) con acusaciones por sus corruptelas. Una revocación de mandato a tiempo y en forma, nos hubiera evitado un Carlos Corona.

Pero el hubiera se conjuga en el mundo de la ficción política con todo lujo de detalles.

En el Jalisco real, un joven de 22 años conduce ebrio, choca, se le protege, se le lleva a la cárcel, se le perdona… sin mediar que su acción mató a una jovencita de 18 años.

La única ley que han hecho en la actual legislatura, que se ha presumido hasta en bardas, resulta que tiene huecos donde cabe el influyentismo.

Mientras pinta casas a domicilio, analiza partidos de futbol y entrega baños, el Gobernador juega con sus ideas de llegar a La Silla Grande.

Debe saber, porque tonto no es, que sus posibilidades son remotas y que acaso aspiraría a alcanzar una curul en el Senado o un cargo federal, si es que el que sea candidato de su partido alcanza la victoria. El Gobernador juega a la carta más lógica: sabe que va a perder pero saldría ganando.

Revocar el mandato hubiera sido lo mejor antes de los dineros a telenovelas, televisoras, eventos, jueguitos, iglesias y un interminable etcétera.

Emilio se irá después de los Panamericanos con dudas y deudas de su labor.

Él mismo es un ejemplo de la necesidad de contar con la figura de si no funcionas, te vas.

La sola mentada sería un caso significativo.

Pero en el Jalisco real, se juega con la movilidad paralizando obras. Se juega con la modernidad blindando leyes arcaicas (como la de la familia tradicional), se juega a los deportes con altos índices de obesidad.

Se juega a la paz con aumento en los índices de violencia.

En el Jalisco real, un maestro estrena laptop pero no se corrige que tenga 175 alumnos.

Pero nada importa en el mundo donde las puntadas nos sumergen y ahogan en el tsunami publicitario de decir con tal de estar.

 

E-mail: leonardo@epicentroinformativo.com

One comment

  1. Alondra AA /

    Un analisis fuert y directo, pero necesario.

    Felicidades por su trabajo y saludos.