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“Una acción conjunta”

Creo que en esta semana no hay en Guadalajara otro tema que los sucesos del martes primero, mal empieza el mes cuando estos hechos se dan en día primero. El hecho incuestionablemente grave, pero no debe llevarnos a un acto de parálisis, debemos si ver nuestras opciones y ver con toda calma qué podemos hacer al respecto y yo creo que debe haber alguna o algunas que podemos intentar.
Cierto que el Gobierno en todas sus ramas y niveles está obligado a proporcionarnos seguridad, esa es su razón de existir, el Gobierno no existe para hacer festivales artísticos, no se creó para proporcionar becas escolares, ayuda de viejitos, hacer elecciones, dar informes de labores, ni promover competencias deportivas o culturales, ni tantas ocupaciones tan del gusto de la clase política, si no hay seguridad el estado no tiene una razón de existir, sin la seguridad todas las demás funciones de éste son accesorias; cierto que, salvo en algunos casos, no puede evitar que los actos violentos sucedan, pero, sucedidos estos tiene que investigar, perseguir a los culpables, atraparlos, juzgarlos y en su caso castigarlos, pero eso en nuestro entorno sólo es un sueño que no se da.
La investigación criminal en México se llama fundamentalmente chivatazo, cuando no sea tortura, por eso en nuestro entorno inteligencia y policial son antónimos.
La persecución de los delitos en México es bastante selectiva, los números de la impunidad nacional son pavorosos y van desde 98 por ciento de impunidad según los más críticos hasta 90 por ciento según los que quieren complacer a los poderosos, si no somos los campeones mundiales puedo asegurar que calificamos ampliamente en el Top Five, eso sin contar con la cantidad de inocentes cuyo único defecto es la pobreza o la portación de cara que gracias a las eficacísimas y muy, pero muy frecuentes “investigaciones” de los agentes Garci Crespo y Peñafiel que hacen confesar a una piedra. Los números que proporcionó la SSPF en el boletín número 2 de este año, visible en Internet, no resisten el menor análisis, reconocen 130 mil detenidos por delincuencia organizada y de ellos solo encontraron 95 mil armas, lo que quiere decir que cuando menos 35 mil no tenían armas y eso suponiendo que ninguno tenía dos armas. Así los que caen es por arreglo o casualidad.
Los juzgados son infinitamente menos, es un misterio de esta cantidad de detenidos cuantos son juzgados y la cantidad de condenados es verdaderamente ridícula, la impunidad es terrible, las procuradurías no tienen idea de lo que están haciendo, culpan a los jueces y muchas veces son culpables pero puedo asegurar que de 100 errores el 90 por ciento son de las procuradurías.
Respecto a los castigos durante este periodo gubernamental se han dado cientos de fuga y en el sexenio anterior se nominó como el gran escape de Puerta Grande por el que han sido culpados reiterada y públicamente por muchas personas, altos funcionarios de la SSP por participar activamente en ellas y hay que decirlo con absoluta impunidad, cuando menos no sé que nadie los haya investigado.
Por tanto, para solucionar nuestra actual problemática poco podemos esperar del estado, para nadie que me haya leído es una sorpresa que yo diga esto, pero no pretendo tener la razón a fuerzas y para el sólo efecto de combatir la delincuencia digamos que serán neutros, que no van a estorbar, porque ellos no quieren y absolutamente no pueden solucionar el problema.
Por eso es indispensable que quienes pertenecemos al glorioso infelizaje, llamado elegantemente la sociedad civil, hagamos algo, el problema que percibo es que todos queremos que los demás hagan lo que nosotros queremos, por dar un ejemplo yo no creo que una marcha impresione ni al Gobierno ni a los malos, pero hay gente que cree que sí, pues qué bueno que lo hagan así, porque al final si todos los caminos van hacia donde mismo lograremos el éxito, entonces lo importante no es que todos hagamos lo mismo sino que todos tengamos el convencimiento que querer romper el poder de la delincuencia organizada, que no se reduce al narco, combatamos cada quien en su entorno las drogas, la prostitución, la piratería, el contrabando, los artículos robados, las medicinas malhabidas en fin, combatamos cada quien a su estilo todas las formas de delincuencia, incrementemos la cultura de la denuncia. Cada uno en sus posibilidades no se notará, pero además de saber que cumplimos en lo personal habremos logrado una fuerza común indestructible y golpearemos a las mafias en sus negocios con la fuerza de millones de mexicanos que deseamos vivir como seres libres.