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VIDA URBANA | Brincos en suelo parejo

VIDA URBANA | Brincos en suelo parejo

Ene 16, 2016

Aferrarse a lo que no puedes controlar, me parece, es un acto de tozudez idiota. La terquedad es, casi por definición, frívola y, en algunos casos, peligrosa. De ello, hoy quiero platicar.

Benjamín Franklin —político, científico e inventor estadounidense— alguna vez dijo: «No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder», que hoy adquiere la mayor actualidad con la recaptura de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, «El Chapo», pues su fortuna la hizo destruyendo la salud —y vida— de miles de personas y volvió a perder la libertad por su ansia de poder e inmortalidad fílmica, y por arrebatos y carantoñas que tuviera con Kate del Castillo.

De la fuga se escribieron mares de tinta; de su captura se podrán escribir océanos profundos por todos los entramados de complicidades que ha puesto en evidencia, pero en especial por los inferidos amores torpes con Kate del Castillo.

«El Chapo» fue recapturado por un sinnúmero de descuidos que supo aprovechar de forma extraordinaria el gobierno de Enrique Peña Nieto y el Gabinete de Seguridad, pero sobre todo porque, si bien el capo preparó magistralmente su fuga, jamás se preparó a sí mismo para vivir en libertad.

Entre sus grandes errores fue querer ser él mismo quien escribiera su propia historia que lo ¿inmortalizara? y buscar quién la llevara al cine. Sean Pen fue el invitado a iniciativa de Kate del Castillo, a quien regaló una entrevista y que apareció en la revista Rolling Stone de la que tomó lo siguiente:

  1. Sean Pen: ¿Es cierto lo que dicen que las drogas destruyen a la humanidad y hacen daño?
  2. Joaquín «El Chapo» Guzmán: Bueno, es una realidad que las drogas destruyen.

Contundente, simple y llano: LAS DROGAS SÍ DESTRUYEN como lo declaró el principal productor, distribuidor, traficante y vendedor de drogas en México y el mundo. Nada, creo, hay que agregar, ni menos regatear, excepto que el propio «Chapo» dijo que él no consume drogas desde hace 20 años. Vamos, al parecer ni por motivos lúdicos. Así, ¿cuál es el argumento en favor de quienes promueven el libre consumo de la marihuana con fines lúdicos? En buena lid, creo que se acabaron los argumentos antes de las consultas que están por iniciarse. Ahora, reflexionemos y dejemos la complacencia solo entendida desde el manejo de mecanismos de defensa que pretenden justificar su consumo entre quienes quizá ya sean adictos o sientan la carga moral de haberla consumido.

¿Pero cuál podría ser el motivo para que «El Chapo» no se drogue? Quizá, solo quizá, sepa y acepte que la droga: Puede dañar al cerebelo, centro de la mayoría de los movimientos involuntarios del cuerpo. Que en el corazón puede llevar al llamado «Síndrome de Muerte Súbita». Que puede envenenar a la médula ósea causando leucemia. Que atrofia los nervios craneales, ópticos y acústicos derivando en cegueras y sorderas. Que bloquea químicamente la capacidad de transportar el oxígeno en la sangre y restringe el desplazamiento del oxígeno en los pulmones, lo que puede producir asfixia, además de graves irritaciones en las mucosas nasales y tracto respiratorio. Pero si todo lo anterior no fuese suficiente para quienes consumen drogas con fines «lúdicos», habría de saber que aquellasalteran el funcionamiento cerebral modificando la producción, la liberación o la degradación de los neurotransmisores, modificando el proceso natural de intercomunicación neuronal y en la producción y recaptación de los neurotransmisores, que altera la percepción sensorial, la sensación de dolor o bienestar, los ritmos de sueño-vigilia, la activación, etcétera. Todo lo anterior está demostrado; negarlo es mentir y engañarse.

Aquí he recordado algo que mi padre me dijo alguna vez: No mientas, no permitas que te mientan y, menos aún, te mientas a ti mismo. Asimismo recuerdo lo que alguna vez leí: «Solo dos tipos de personas no creen en lo que ven, los necios y los sabios, y la diferencia radica en la razón para ello».

Del debate en torno al uso de la marihuana, creo, debe, antes de entrar a ese callejón del que no saldremos mejor como sociedad, aprobarse, desde la Secretaría de Salud federal, la venta de aquellos medicamentos con derivados de la marihuana que hayan probado sus beneficios en diversas enfermedades, y dejar para otro nivel de encuentros y confrontaciones lo «lúdico» del consumo de la marihuana que ni al «Chapo» convenció y atrajo.

Hablar de consumo responsable de la marihuana es en sí una contradicción profunda y falsaria que debe verse como un mecanismo de defensa psicológico llamado «negación». Negación que impide reconocer al proceso de adicción cuando ha invadido y afectado otras áreas de la vida personal: familia, estudio, trabajo, relaciones, actividades de ocio.

La negación, como mecanismo de defensa psicológica, aleja del adicto toda posibilidad para su recuperación. En este punto, es fundamental reconocer que no todos ni todas tienen el mismo nivel de autocontrol y autocrítica, factores clave que nos ayudan a identificar cuándo el consumo se ha convertido en abusivo y peligroso, y, por lo tanto, debe combatirse «con responsabilidad». ¿Y quién sabe distinguir, sin errores de criterio, entre uso, abuso y dependencia cuando es uno mismo quien lo vive?

Hay evidencia científica sobre alteraciones en las regiones cerebrales responsables de la voluntad y el autocontrol de la persona con un historial de adicciones, y no podemos olvidar que también hay evidencias de que las adicciones coexisten en lo llamado «patologías duales», haciendo aún más difícil su solución. Así pues, decidamos sin engaños de supuesto consumo responsable y propósito lúdico, pues ni uno ni otro corresponde a una verdad incuestionable… o quizá solo sea una verdad tipo Niurka, muy subjetiva por ser muy, pero muy muy personal.

benja_mora@yahoo.com