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VIDA URBANA: Cien corazones

VIDA URBANA: Cien corazones

Ene 18, 2014

Por Benjamín Mora Gómez —-

Quizá uno de los mayores males de nuestra clase política es negarse, obstinadamente, a dar seguimiento a los compromisos de sus antecesores. Más allá de sus costos económicos, esta práctica demuestra una vanidad y egocentrismo ilimitados; por ello, es de llamar la atención la determinación de la presidente del DIF Jalisco, Lorena Jassibe Arriaga de Sandoval, en mantener el apoyo a los menores que se encuentran el albergue Cien Corazones que apenas hace unos días corría el riesgo de cerrar, aun cuando fue un proyecto apoyado por la administración estatal pasada. En Cien Corazones se atienden a 54 menores; todos con alguna discapacidad y todos en estado de abandono… ¡más triste realidad no podría imaginarse!
En México y en la mayoría de las naciones, la discriminación está penada legalmente; sin embargo, tan grave mal no se elimina ni por leyes, ni por decretos. La discriminación no necesariamente es un hecho que sea visible en todos los casos; basta con que la perciba quien la padece para que hablemos de discriminación.
En el caso de los 54 menores en Cien Corazones, la discriminación primera la sufrieron de sus propios padres, quienes al conocer de su discapacidad, los abandonaron.
Por invitación de un buen amigo jesuita, estuve en el albergue y conocí el trato muy humano y cálido que se le brinda a cada menor que tiene en los demás niños y niñas a sus hermanos, y en cada adulto que los atienden y cuidan, al padre y madre que merecen.
Conocí, con grande decepción cómo los otrora benefactores, al terminar la administración estatal pasada, poco a poco fueron cancelando sus ayudas.
El problema de la discriminación por razones de discapacidad merece un tratamiento significativo. Naciones Unidas calcula que más de 650 millones de personas en el mundo padecen algún tipo de discapacidad, esto es, el 10 por ciento de la población total mundial, constituyendo la minoría más numerosa y desfavorecida. Esta discriminación no es otra cosa que privarles a millones de seres de algunas de las experiencias fundamentales de la vida.
Según Naciones Unidas, el 98 por ciento de los niños discapacitados en países en desarrollo no asisten a la escuela y cerca de la tercera parte de los niños en la calle son discapacitados. Cien Corazones ha logrado abrirles espacios a sus 54 niños en escuelas públicas, que de otra suerte vivirían en la calle y no tendrían escuela. Cien Corazones merece permanecer y convertirse en ejemplo nacional.
En cifras nacionales, en 2012, 6.6 por ciento de la población nacional reportó tener alguna discapacidad; en número de personas representa más de 7.75 millones con alguna limitación.
Jesús Toledano, director de Consejo Nacional para el Desarrollo e Inclusión de las Personas con Discapacidad, sabe que la tarea es gigantesca. Hoy día, aun en muchas oficinas de gobierno no se tiene una visión integral de los retos que implica una agenda de la discapacidad, ni de la urgencia en formar médicos y psicólogos especialistas en las distintas discapacidades, capaces de promover la inclusión social plena.
La nueva política social del Gobierno de la República se basa en Derecho. Jesús Toledano, también buen amigo, quien trabaja en su logro desde la Secretaría de Desarrollo Social, ojalá se entere de la determinación de Lorena Jassibe, esposa del gobernador Aristóteles Sandoval de apoyar y salvar a Cien Corazones. Vale su felicitación, y su directora actual, permanecer.

E-mail: benja_mora@yahoo.com