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VIDA URBANA | Comediante y necio

VIDA URBANA | Comediante y necio

Sep 10, 2016

Trump es un comediante metido en política cuya necedad lo vuelve peligroso al encontrar admiración en otros necios.

Santiago Ramón y Cajal —Premio Nobel de Medicina 1906— alguna vez dijo:

«Se conocen infinitas clases de necios; la más deplorable es la de los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento»… Trump es un claro ejemplo de uno de ellos, y lo grave es que muchos, en Estados Unidos y México, le creen o le temen.

En la visita de Trump a México, el presidente Enrique Peña Nieto buscó razonar y convencer con quien le apuesta a la diatriba y la mentira desde su profunda esquizofrenia y, claro, fue como hablar en el desierto. Es el candidato de las propuestas más pobres y absurdas en la historia norteamericana.

Este comediante no merece nada más que burlas nuestras, y es así que el secretario José Antonio Meade dijo: «Puedo dar absoluta certeza de que no va a venir en el presupuesto. Ni en este ni nunca» alguna partida para levantar el muro de las lamentaciones trumpianas.

Pero para no perdernos en los laberintos oscuros de la esquizofrenia de Trump, hoy quiero recordar algunos de los absurdos de la historia, dejándolos como fieles testimonios de la gran estupidez humana.

Cristina Aguilera, cantante, hizo una pregunta por demás tonta:

«¿Alguien sabe en dónde se hará el Festival de Cannes de este año?»

O qué decir del alto conocimiento de Pamela Anderson sobre medio ambiente cuando dijo: «No es la contaminación la que está dañando el ambiente. Son las impurezas que hay en nuestro aire y en nuestra agua las que lo están haciendo».

Y quién podría negar la enorme verdad que nos dijera Brooke Shields sobre los cigarrillos: «El fumar mata y si te mueres has perdido una parte muy importante de tu vida».

Y ya que Donald Trump es candidato republicano, pues deleitémonos con dos frases del expresidente norteamericano George Bush, también republicano: «Un número bajo de votantes es indicativo de que menos personas están yendo a votar» y «La mayoría de nuestras importaciones vienen de fuera del país».

Sin embargo, debemos reconocer que la iniciativa de Trump sobre el muro sí podría convertirse en ley si tomamos en cuenta que, por ejemplo, en Kentucky es ilegal llevar armas ocultas que excedan de los dos metros de largo, y que, en Florida, las mujeres solteras que salten en paracaídas los domingos pueden ser encarceladas, y en Alabama es ilegal vendar los ojos a una persona mientras maneja. Claro, nada tan absurdo como la prohibición de morirse dentro del Parlamento Británico y la razón es tan absurda como estúpida: el edificio del Parlamento tiene estatus de palacio de la Familia Real y, por ello, una persona que muriera en su interior, tendría que ser enterrada con todos los honores.

En Francia, país de los enamorados, está prohibido despedirse de beso en la estación de trenes pues ello es causa de atrasos en las salidas… y tienen toda la razón.

Pero no nos perdamos en lo que hacen los británicos y los franceses y volvamos a los norteamericanos.

Dígame querido lector si a usted le agradaría lamer a un sapo; si su respuesta fue sí, pues no lo haga en Los Ángeles en donde está prohibido. Y si acaso usted va a Hollywood pues ni se atreva a sacar a pastar —¿en dónde si no hay espacio no pavimentado?— a más de 200 ovejas al mismo tiempo.

La ley que me parece una delicia es aquella de Washington que ordena: «Cada conductor que tenga intenciones criminales, antes de entrar en la ciudad está obligado a parar y comunicar dichas intenciones por teléfono al jefe de la policía». En nuestros códigos penales deberíamos incluir este artículo y quizá, solo quizá, los crímenes se podrían resolver mejor.

Y qué tal la prohibición en Oklahoma de abrir una botella de refresco sin la supervisión de un ingeniero con título. Con algo así de sencillo, en nuestra norma jurídica, acabaríamos con parte de la obesidad.

Algo que me parece muy digno de tomarse en cuenta para asegurarnos un buen dormir sin serenatas perrunas es la prohibición en Arkansas de que los perros ladren después de las seis de la tarde.

Y esta es una advertencia para los hombres solteros que viajen a Carolina del Norte. Si acaso ligaran con una gringuita de hermosas curvas y divinas facciones y entre arrumacos, carantoñas y besos llegaran al hotel, por ningún motivo se registren como casados porque entonces, verdadera y legalmente estarán casados.

Y termino con algo que debe ser inspiración de Trump: En California no se permite que un vehículo circule a más de 60 millas por hora… sin conductor; y en ese mismo estado no se pueden poner ratoneras sin una licencia para cazar.

Así que no nos extrañemos de las ideotas de Trump.

benja_mora@yahoo.com