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VIDA URBANA: Conciencia resquebrajada y resquebrajante

VIDA URBANA: Conciencia resquebrajada y resquebrajante

Feb 15, 2014

Por Benjamín Mora Gómez —-
Cuando las palabras pierden valor, los magos del engaño se atreven a mentirnos sin recato alguno. Las engañifas pululan por doquier y hasta hay quien se atreve a justificar sus adicciones bajo la máscara de recreaciones dignas y puras, o al menos no tan malas. Son timoratos de sus debilidades que en el juego de palabras se engañan primero a sí mismos y luego esperan hacerlo con los demás; perversidad del autoengaño y la mentira oculta.
Desde las izquierdas legislativas se busca debatir si debe o no despenalizar el uso de la marihuana con fines recreativos, no porque ellos pretendan su legalización -eso dicen ellos- sino porque lo consideran un tema digno de la reflexión profunda y libre.
En su primitivo impulso, los diputados y diputadas de izquierda, aniquilan su posibilidad de crecer en conciencia pues se niegan a discernir sobre lo que es bueno y malo, lo que es justo e injusto, lo que es noble e innoble, lo que es sano y enfermo. Debatir desde el engaño solo conduce al propio engaño.
Si la marihuana es recreativa entonces toda adicción deberá considerarse de igual manera, y entonces todo deberá ser permitido. Hay quien se recrea golpeando al débil, hay quien lo hace en el fraude, y hay quien lo hace en la alteración de los comicios electorales. También hay quien se recrea viendo pornografía infantil y quien disfruta abusando de una mujer indefensa… y entonces, pregunto, acaso tales actos deben permitirse porque a quien los realiza le parecen recreativos.
Se creen liberales aunque su conservadurismo los delata. El conservador se cree impoluto aun cuando en su proceder se aleje de lo santo y sublime.
Contario a la simpleza de los promotores de las iniciativas legislativas de despenalizar la marihuana aduciendo recreaciones elevadas, no estamos llamados a comportarnos obedeciendo a nuestros primeros impulsos sino a crecer interiormente para trascender, tomando conciencia de nosotros mismos y percibiéndonos como nuestros únicos artífices. La conciencia nos predispone a ser individuos en permanente evolución y, por el contrario, perder la conciencia en “elevaciones marihuaneras” no nos conduce a ello.
Desde el Instituto Nacional de Desarrollo Social se apoyan programas de exadictos a la marihuana que acompañan a otros que buscan no más recreaciones como las que ilusionan a estos diputados de ocurrencias peligrosas. Son cientos de hombres y mujeres conscientes de lo que fueron y de lo que ahora desean ser.
Basta de juegos perversos. Basta de engaños mentirosos. Basta de tanta estupidez. Volteen a ver a quienes hoy luchan por dejar aquello que los separó de sus familias, que los hizo perder empleos y que los impulsó hacia otras adicciones… ¿o acaso estos promotores de engaño ya son tan “cámara lentas” que no alcanzar a comprender los alcances de sus irreflexiones?
Acérquense a los grupos AA que también atienden a adictos y pregúnteles a qué infierno les condujo sus “recreaciones”, sus malditas recreaciones; pregúnteles a sus familiares: Padres, hermanos, esposo o esposa, e hijos; pregunten y no engañen.
Hablemos de dependencias, de estimulación o depresión del sistema nervioso central que resulta en un trastorno en la función del juicio, del comportamiento y del ánimo de la persona. Hablemos de las alteraciones que la marihuana ejerce sobre la conducta, la percepción y la conciencia.
Hoy día hay un falso debate sobre drogas duras y blandas pues en ambos casos, administradas en dosis iguales, traen los mismos efectos nocivos.
Si quieren debatir el asunto, bien, pero empecemos por no darle palabras que minimicen sus efectos reales. Para debatir debemos empezar por hablarnos con la verdad, y eso de la recreación sólo es el efecto de una marihuanada prolongada.

E-mail: benja_mora@yahoo.com