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VIDA URBANA: CUANDO LA EXPERIENCIA NO BASTA

VIDA URBANA: CUANDO LA EXPERIENCIA NO BASTA

Ene 28, 2012

Cuando mi tío Maclovio cumplió 109 años, todos pensamos que se volvería eterno en la Tierra, pues con tanta experiencia en eso de sortear a la muerte… pero un día, no sé si bueno o malo, el tío murió. A la fecha nadie tiene la certeza de, si su muerte fue sólo decisión de Dios o negociada entre Dios y el tío, o voluntad del tío, aburrido de estar más solo que un ostión en medio de la mar océano, como dijera Cristóbal Colón. Desde entonces, la experiencia no me hace abrigar certezas ni esperanzas en sus resultados.

 

Con todo, sostengo que no hay nada más doloroso que no aprender de la experiencia, y que ésta, la experiencia, siempre tiene dos caras o visiones cuando del poder se trata. Para explicarme haré uso de la famosísima espada de Damocles. Sé que usted, amable lector, conoce y recuerda la leyenda de aquella pesada espada desnuda, apenas sujetada con una crin de caballo, que pendía sobre la cabeza de Damocles, y que a decir de Dionisio II, rey de Siracusa, representaba al poder. Para Dionisio, desde la distancia, el poder es deseado por muchos por sus grandes privilegios al estar por encima de los demás; y que solo cuando uno ejerce el poder, puede descubrir los peligros que ostenta. Ahí, las dos visiones del poder.

 

Esta lección, que al parecer popularizó Cicerón, hoy la desconocen casi todos los neopolíticos mexicanos. Buscan el poder y, cuando lo alcanzan, no saben cómo ejercerlo con justicia y en bien de los demás. Políticos imberbes que se mueven en los fangos del poder, que se enlodan y luego salpican a quienes los rodean. Y, enlodados, se creen aves Fénix tras cruzar los pantanos, cuando buscan nuevos favores de los electores. El mal está en todos los órdenes del gobierno y en los tres poderes del Estado Mexicano.

 

Casi 50 mil muertos en la guerra en contra del crimen organizado no son suficientes para que el presidente Calderón sienta remordimiento sincero y mejore su estrategia ¿por qué no considerar los llamados juicios en ausencia que tan buenos resultados dieron en Palermo, Italia, en contra de la Camorra y la Mafia?

 

Tampoco preocupa a Felipe Calderón el descrédito de México en la mayoría de los rankings mundiales en temas tan importantes como educación, empleo, competitividad, innovación y desarrollo, etcétera. Pero lo más grave, es que Felipe Calderón niega tener a México en un proceso de franca caída económica. Durante la Reunión Anual de Industriales 2011, realizada en Guadalajara, con números duros y gráficas elocuentes, la Concamín expuso tan preocupante realidad; por su parte, el secretario de Economía, Bruno Ferrari, la negó de facto al hablar de otro México; el México de Felipe y sus amigos. Emilio González también habló del México de Magucín, tan suyo, tan de ellos, tan de fantasía.

 

Este mal parece endémico en la política, de ahí que diputados que jamás se preocuparon por limpiar la nómina del Congreso de Jalisco, ahora aspiren a nuevos cargos de elección. Diputados que no se atrevieron a poner en orden la nómina y los usos del dinero congresista para detener su desfalco.

 

Por último, y para no alejarnos de lo metropolitano, sigue el caso del Instituto de Planeación del Área Metropolitana de Guadalajara, que aun no nace y parece ir al cadalso. Uno a uno, los presidentes municipales dejan su cargo sin cumplir su promesa de echar a andar al instituto. Me recuerdan al capitán Francesco Schettino, del malogrado Costa Concordia, en su graciosa y escandalosa huida antes de naufragar.

 

E-mail: bmora@metropolisdemexico.com.mx