Portal informativo de análisis político y social

Vida Urbana: De los runrunes a la fantasía del rumor

Vida Urbana: De los runrunes a la fantasía del rumor

Ago 12, 2017

Por Benjamín Mora Gómez // 

Los rumores son en política lo mismo que los hoyos en el queso gruyere. Sólo quien ignora se deleita en los rumores y en los vacíos. En México, los rumores políticos toman carta de verdad irrefutable cuando se hacen presentes en las mesas de café y en las sobremesas tras una comida de insípido valor. Para ser claros, “rumor” significa algo así como ruido confuso de voces.

En México poco se lee y menos sobre política seria, crítica e informada, y ante ello, el rumor suple la falta de información y conocimiento. Ante la incertidumbre y la ambigüedad de las noticias en política, el rumor satisface y hace sentir, al ignorante, iniciado en el arte de la política y partícipes de lo que “se dice” en los pasillos del poder aunque sea lo más lejano a la verdad.

Lo confuso genera angustia, y la confusión en política, provoca pánico; pero no saber de “esa realidad alterna” en que el rumor político se mueve, nos hace sentir ignorantes de lo que pasa en el Olimpo del poder. Jugar al rumor no tiene ningún costo pues basta con decir que “la burra no era arisca…” y todo nos es perdonado. Es un perdón más tranquilizante que la absolución de nuestros pecados en el confesionario clerical. El rumor político es catártico para las masas y por ello resulta bueno para quien está en el poder de manera que el rumor se dosifica y manipula. Desde el rumor se nos mueve como marionetas.

Ejemplos abundan:

Donald Trump manipula a la clase menos informada norteamericana con “el tapete del muerto” y se la cree, al grado de aun, demostrada su mitomanía, le cree y sigue.

López Obrador manipula la verdad y crea rumores en torno a una mafia enquistada en el poder que millones le creen aunque aún nada haya probado… el rumor jamás se prueba. Si se probara, no sería rumor y entonces se rumoraría que ésta es falsa –la prueba- y se manipulada, y esto, lo de que la prueba es manipulada, se creería.

Debemos reconocer que, quien tiene el conocimiento y la información, tiene el poder.

Hoy, además de la letra escrita, la imagen televisada y la palabra radiodifundida están las distintas alternativas de comunicarse por Internet, y lo grave de todo ello es que pocos, muy pocos, tienen la forma de verificar qué es verdad y qué no, de ahí que el rumor sea doblemente peligroso cuando nos hace víctimas de la manipulación difamatoria o tendenciosa… en la red navegan suposiciones, calumnias y hechos sin constatar sin control de veracidad.

Estamos en la era de las intenciones aviesas en el rumor a sabiendas de sus efectos sociales.

Para fortalecernos ante el rumor les comparto una enseñanza de Sócrates conocida como del triple filtro: el de la Verdad, el de la Bondad y el de la Utilidad y preguntemos a quien nos “informa”: ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto? ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de quien hablas? ¿Será útil para mí lo que vas a decirme? Si acaso se dudara, preguntar, ¿entonces por qué decírmelo?

Hace tiempo leí en El País –diario español- lo siguientes: Publicar información falsa es fácil y hacerla circular, aún más. La tecnología no distingue entre los rumores, los infundios y los hechos confirmados. Sin una información fiable, la libertad de opinión opera en falso y la democracia se degrada.

Oscar Wilde decía: “La verdad raramente es pura y nunca es simple. Las mentiras suelen serlo y por eso se difunden con más celeridad”.

La batalla es evidente entre la verdad y la mentira, entre los hechos y los rumores, entre las escusas y la responsabilidad; de nosotros depende quién gane y si queremos ser creíbles o simplemente populares por “rumoristas”… rumurólogos cuasi mitómanos.

Debemos exigir calidad en todo y en especial en aquello que nos define como persona y como sociedad. La calidad de la información es fundamental porque de ella alimentamos nuestras conversaciones en familia y con los amigos; de ella llenamos nuestro intelecto; de ella depende también nuestra salud mental.

Dejemos a otros los ruiteteos y mejor compartamos las buenas nuevas.

E-mail: benja_mora@yahoo.com