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VIDA URBANA | Del mito al mitote

VIDA URBANA | Del mito al mitote

Ene 14, 2017

Cuando niño, uno de mis maestros nos contó la leyenda prehispana de la creación del hombre y la mujer. Según recuerdo, los dioses formaron al hombre del maíz blanco y el maíz rojo, el primero sirvió para su carne y el segundo para su sangre. Este nuevo ser, después de algunos fracasos previos de los dioses, resultó con una inteligencia enorme que le permitió conocer, observar y comprender todo y eso tampoco gustó a sus creadores; entonces decidieron nublar su inteligencia mediante un humo que cegó al hombre y a ello llamaron mitote. Desde entonces, los seres humanos nos dejamos envolver por humos que nos ciegan, por mitotes…

Somos un pueblo que damos credibilidad a los mitos políticos, sociales y económicos más inverosímiles y hacemos un mitote por todo y de todo. Nuestros juicios se nublan ante la menor de las incertidumbres.

Hoy el mundo se hunde en un debate que denota evidente analfabetismo económico: Inglaterra ayer y Estados Unidos ahora son ejemplo de ello, y nosotros nos asustamos con «el petate del muerto». Nos la creemos y nos perdemos.

Trump amenaza con renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte considerándonos solo a nosotros, los mexicanos, y olvidando, o al menos no los menciona, a los canadienses. Absurdo, pues es un asunto de tres.

Trump nos amenaza porque ahora resulta que «los mexicanos sacamos más provecho que los gringos» de un tratado en que cada parte impuso sus reglas y cuidó sus prioridades. Tal realidad solo demuestra que resultamos más inteligentes y mejores emprendedores y trabajadores que nuestros hermanos de allende del río Bravo.

Trump sí retiene a la Ford en su territorio pero no así asegura todos los empleos que estaban amenazados. Se perderán varios miles.

Trump cree que México es atractivo por sus salarios bajos y no mira siquiera a Haití que, con sueldos más que ínfimos, no atrae a nadie como destino industrial o agropecuario.

La realidad es otra. La verdad es otra.

En México nos enojamos porque la gasolina subió de precio y, en nuestros arrebatos nos negamos a dejar atrás las falacias de los subsidios que beneficiaban a los más ricos. Queremos seguir viviendo entre fantasías y caprichos; exigimos mentiras alegres y rechazamos verdades dolorosas: ¿Quién reconoce que el decil más rico de la población en México recibe casi el 40 por ciento del subsidio a la gasolina? ¿Quién nos explica del porqué Fox y Calderón —neoliberales por identidad partidista— prefirieron mantener el subsidio a las gasolinas —medida muy populista— que practicar una economía real y sana… acaso para evitar los ataques de López Obrador?

Recordemos que López Obrador es quien, al parecer, acuñó el término «gasolinazo».

Entre los gobiernos de Fox y Calderón los subsidios a la gasolina nos costaron poco más de 710 mil millones de pesos. Ese dinero pudo servirnos para asegurar otro punto de desarrollo y competitividad nacional. El populismo blanquiazul también existe y también es peligroso.

Una pregunta: ¿Cuántas refinerías podría tener México si esos 710 mil millones de pesos se hubieran invertido en Pemex? ¿Necesitaríamos importar la gasolina que nuestro desarrollo exige? Me asustan las respuestas… me enojan e indignan las respuestas.

Ricardo Anaya acusa al PRI de ladrones… quizá pero sin duda sus presidentes Fox y Calderón nos robaron las esperanzas de hoy tener una industria petrolera más competitiva. Y como lo he dicho, no hay peor ladrón que quien roba esperanzas.

Por esta irresponsabilidad de los presidentes panistas es que nuestra balanza comercial de productos petroleros es deficitaria desde 2014.

La realidad es que hoy somos el cuarto importador de gasolina más importante del mundo y que pagamos en dólares por ella. La realidad es que la gasolina importada nos cuesta más que hace unos días por el valor del dólar. La realidad es que el precio del petróleo es mayor.

La realidad duele pero la mentira mata.

Elijamos.

benja_mora@yahoo.com