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VIDA URBANA | Desliz, olvido y muerte

VIDA URBANA | Desliz, olvido y muerte

Nov 26, 2016

El desliz del peso mata, o al menos, hiere el destino de millones de pobres en México.

Hoy, millones de hombres, mujeres, jóvenes, adolescentes, niños y niñas en México serán ignorados en razón de un sistema económico tendencioso y a modo que a ellos y a nosotros nos condena. Nos cruzaremos con ellos sin poderlo evitar, los sabremos pobres, pero la oficialidad los negará como nuevos pobres extremos al no poder cubrir lo que ayer les alcanzaba. Son millones de seres ignorados por un sistema perverso de medición de la pobreza, con base en dólares de ingreso diario, que se nos impuso desde los organismos mundiales decisorios, que en lo fácil encontraron el modo difícil de superar la pobreza.

Al determinarlos/calificarlos como NO pobres, simplemente les quitamos la vista de encima… los cubrimos con el camuflaje de la idea errónea de que, con dos dólares al día, se puede vivir y no solo sobrevivir con dignidad… aunque, por el desliz, hoy ya no ganen esos dos dólares que ayer sí tuvieron.

Se los y las califica como NO pobres por conveniencia oficial de resultados e impactos positivos de las políticas públicas que CONEVAL debe medir y calificar… La prisa, cuando no se camina con cautela y firmeza, generalmente termina en una caída muy dolorosa y vergonzosa.

Desde los despachos y pasillos del poder, los tomadores de decisiones lucen como si estuvieran «lejos del alcance de los pobres en verdad pobres»… a menos de que se tenga en frente a alguien que les regale una fotografía como fiel testimonio de su compromiso, político, social y humano, y claro, electoral.

En las visitas de campo y las inauguraciones protocolarias para constatar resultados, se llega tarde y se retiran temprano para evidenciar que se está trabajando pero lejos del alcance de quienes dan testimonio del fracaso de alguna política pública… no hay tiempo suficiente para escuchar a quienes se dirigen discursos y por lo que se asignan recursos.

Ante peticiones de citas, se ofrece abrir un espacio que debe atender algún ayudante al que jamás se encuentra sino hasta la siguiente visita.

El desliz diario del peso frente al dólar debería traducirse —también— en el número de mexicanos que hoy se convirtieron en pobres o alcanzaron la categoría de pobres extremos, de otra suerte, la medición se vuelve un concepto zombie que camina solo porque no sabe que está muerto. La evidencia del fracaso diario debería declararlo como un concepto muerto o, al menos, falso e incompleto… escurridizo y tramposo.

El Efecto Trump es analizado en razón del cómo afectará a nuestra balanza comercial pero nadie se ha preocupado por decirnos el número de mexicanos y mexicanas que han caído y caerán en el futuro por debajo de la línea de medición de la pobreza, ni del impacto de las remesas perdidas, ni de las regiones del país que se empobrecerán aún más, ni cuántos empleos perderemos allá y aquí, ni tampoco cuántos trabajos remunerados más no tendremos la capacidad de crear para atender a los 2, 3 o más millones de mexicanos repatriados.

Es curioso que la decisión del presidente electo norteamericano de expulsar a millones de mexicanos, y de renegociar o cancelar el Tratado de Libre Comercio para Norteamérica, podría generar nuevas presiones para migrar a Estados Unidos que ni el muro ni la patrulla fronteriza podrán detener. Pero Trump no entiende pues tampoco ve los efectos colaterales de sus decisiones políticas.

El problema es humano, social y comunitario. La tensión crecerá y el tejido social «aquí y allá— podrán resquebrajarse, y será políticamente peligroso y un nicho de oportunidad para la delincuencia organizada para reclutar a quienes buscarán con qué ganarse la vida y dar de comer a los suyos.

Nuestra economía no se estabilizará en el mediano plazo porque dependemos de un mundo que financieramente está convulsionado y temeroso de las ocurrencias —ya advertidas pero no creídas— de Donald Trump. Donald Trump miente pero no engaña.

¿Qué hacer?

Lo primero que debemos entender es que el peso y el dólar, como cualquier moneda, son productos del mercado que se compran y se venden, según su oferta y demanda, y que su precio está dado por intereses particulares que ganan o pierden en los vaivenes de las paridades, y que en ello el gobierno poco puede hacer. Lo único cierto es que el peso tiene un tipo de cambio volátil como volátiles son los resultados del combate a la pobreza… efímeros y volátiles… peligrosa y dolorosamente volátiles.

También debemos entender que la debilidad de nuestra economía es muestra palpable de la débil competitividad de nuestros agentes económicos… aunque, es cierto, la mayoría es muuuuy competitivo y de ahí los enojos y rabietas de Trump; no tenemos siempre la capacidad de generar valor agregado superior al de nuestros competidores ni producir bienes y servicios con mayor contenido de conocimiento con patente nacional. Mucha de la ciencia, la tecnología y las innovaciones mexicanas tienen patentes fuera de México, y la educación transformadora de nuestros niños y niñas está estancada por mezquindades sindicales e indiferencia social mayoritaria.

Las reformas estructurales que el presidente Enrique Peña Nieto impulsó y los demás partidos avalaron están detenidas, y no creo que por deficitarias y sí porque se advirtió que el partido en el poder podría perpetuarse y se regatean apoyos.

El tiempo pasa, el bono demográfico acaba, y el gobierno federal concluirá en menos de dos años, y como informó el CONEVAL en el auditorio de posgrado de economía de la UNAM: esto «no en un grito de angustia, pero sí en una llamada de alerta, no solo por la nefasta combinación de pobreza masiva y la profunda desigualdad», cuya brecha se ensancha cada vez más.

La pobreza y la desigualdad son las otras caras del desliz del peso frente al dólar que debería acompañar a las preocupaciones económico-financieras de negocios. No podemos olvidar que lo social también impacta a las empresas y, sobre todo, a la paz nacional y la tranquilidad en nuestros hogares.

Para los Objetivos del Milenio en materia de pobreza, se fijó una línea base extrema de un dólar americano de ingreso diario.

El desliz del peso mexicano frente al dólar americano pareciera tener dos caras evidentes y una menospreciada pero quizá más importante social y humanamente.

Es un hecho que, para quienes exportan, el desliz del peso les es beneficiario, y para quienes vacacionan en el gringo, les es más que negativo.

benja_mora@yahoo.com