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VIDA URBANA | Efecto Pigmalión

VIDA URBANA | Efecto Pigmalión

May 9, 2015

Cuenta la mitología de la antigua Grecia que hubo un rey –Pigmalión- que al no encontrar a la mujer ideal para contraer matrimonio, optó por buscar esa compañía femenina en esculturas que él mismo esculpía; en algún momento, Pigmalión se enamoró de una de sus obras, bautizada como Galatea. En ella, desde aun antes de esculpirla, Pigmalión depositó todo su ideal, ensueño, amor, anhelo, deseo y esperanza. Pigmalión dedicó todos sus afanes en esa mujer de mármol que él imagina, talla, pule, revisa, corrige y detalla. La diosa Afrodita, conmovida y a petición de Pigmalión, infundió vida humana a Galatea, que se hizo realidad tras un beso del rey escultor chipriota. Por su parte, la diosa Venus le concedió a Galatea el don de la fertilidad al nacer de ese amor, Pafos, su hijo.

De este mito nace lo que conocemos como efecto Pigmalión o de la profecía cumplida, que sostiene que aquello que piensa una persona sobre otra puede influir sobre lo que haga o deje de hacer esta última y, claro, sobre cómo se comportará la primera respecto de la segunda. El efecto Pigmalión también se da cuando una persona logra concretar sus sueños, ideales y expectativas a partir de su propio convencimiento de triunfo gracias a su tenacidad y perseverancia.

Muchos experimentos se han hecho en torno a los resultados positivos y negativos, presentes y futuros, del efecto Pigmalión o de la profecía cumplida, comprobando su validez.

Como nación, México está lleno de historias y anécdotas de profecías cumplidas negativas en el deporte, en los negocios, en la economía, en la política, en el gobierno, etcétera, que llevamos como lastre en función de lo que pensamos o creemos que va a suceder, impidiéndonos ir más allá de los límites para llegar a lo imposible, por anticipar la derrota.

Por años, postergamos las reformas legales estructurales que nos permitirán crecer a mayores tasas, competir en un mundo más veloz, atraer inversiones que generen mayor riqueza y empleos más estables y mejor remunerados, abrirnos al mundo con la seguridad de ser la mejor opción en todo para todos.

Con el cambio de gobierno federal en 2012, desde el ejercicio más elevado de la política, se pactaron acuerdos que miraron por México. El Efecto Pigmalión se volvió positivo y certero. Ahora, en medio de las trifulcas electorales, desde la más baja política, los partidos políticos, entonces pactantes, se acusan de todo mal, y parecen negar los primeros frutos: baja en los precios de la energía eléctrica, estabilidad en los precios de la gasolina, mejoras en los servicios de telefonía y baja en sus precios, acceso a financiamiento para jóvenes; todos, resultados de ese Pacto por México que los partidos suscribieron.

Hace unos días, integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación pretendieron sembrar el caos desde el terror y el miedo en Jalisco. En cuestión de minutos, sus propósitos fueron replicados en las redes sociales por los ciudadanos de bien; los buenos actuaron según el deseo de los malos. Los ciudadanos de bien dieron publicidad a los actos perpetrados por los narcos y éstos se salieron con la suya. Los buenos pusieron a Jalisco, ante México y el mundo, como un lugar peligroso de visitar, de invertir, de vivir… Y nadie habló de que el mismo viernes 1 de mayo, ya por la tarde, Guadalajara volvía a la normalidad de un Primero de Mayo, de asueto y descanso. Por, nosotros, hacerle al periodismo policial desde el Twit, los narcos ganaron y todos nosotros perdimos, y perderemos por largo tiempo en tanto no recuperamos la imagen de un estado y ciudades con buena calidad de vida: seguras y dignas. Nuevamente la profecía se cumplió negativamente.

El Gobierno de la República implementó la estrategia Operación Jalisco en contra del Cártel Jalisco Nueva Generación y de su líder “El Mencho” así como en contra de toda su estructura delincuencial. En Operación Jalisco participan la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Marina Armada de México, la Procuraduría General de la República, la Policía Federal, el Cisen y el gobierno de Jalisco, con estrategias similares a las que se llevan a cabo en Guerrero, Michoacán y Tamaulipas, aunque con especificidades y singularidades que responden al reto de nuestro estado. Así, el presidente Enrique Peña Nieto asume el más alto compromiso con nosotros, quienes vivimos en Jalisco. Nosotros debemos contribuir a través de acciones concretas y valientes: expulsar de nuestro círculo familiar y de amigos/as a quien esté vinculado con la delincuencia. Si lo hacemos, la profecía será positiva y saldremos fortalecidos.

El asunto es de trascendencia absoluta. A manera de ejemplo, el abuso de drogas y la drogadicción en Estados Unidos de Norteamérica, donde se ha “legalizado” el consumo de la marihuana con “fines recreativos” en algunos estados, las consecuencias son evidentemente negativas tanto para las personas como para la sociedad. Según algunos cálculos, el costo total del abuso de drogas en el país vecino, incluyendo los costos relacionados con la pérdida de productividad, la salud y el crimen, en 2012, excedió los 600 mil millones de dólares anuales.

Tras los hechos del 1 de mayo, el gobernador Aristóteles Sandoval reconoció que el narco infiltró a las policías municipales en Jalisco y advirtió que el Cártel Jalisco Nueva Generación creció al amparo y protección de “empresarios y actores políticos”. Es así que yo cuestiono los alcances de la iniciativa de Transparencia Mexicana de pedir sólo tres declaraciones –patrimonial, de impuestos y de intereses- a los candidatos a puestos de elección popular, y no exigir una prueba antidopaje que nos demuestre que el candidato o la candidata no consume drogas ilícitas; la razón es simple, quien es adicto, difícilmente combatirá a su proveedor.

El gran Víctor Hugo alguna vez dijo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos es lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. ¿En cuál de ellos te miras?

 

 

benja_mora@yahoo.com