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Vida Urbana: El derecho a la ciudad es parte de los derechos humanos: ¿Qué ciudad queremos a futuro?

Vida Urbana: El derecho a la ciudad es parte de los derechos humanos: ¿Qué ciudad queremos a futuro?

Sep 30, 2017

Por Benjamín Mora //

Pepe Pliego, amigo entrañable y reconocido urbanista, me invitó a participar en los foros para definir el Zapopan a futuro desde sus planes parciales de desarrollo urbano que Pepe nos propone y elaboró para el Ayuntamiento. En honor a nuestra amistad y mi admiración sincera y profunda, acudiré y propondré desde una visión que anticipo diferente: Los Derechos Humanos como claramente lo mandata el primer objeto de la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento territorial y Desarrollo Urbano que reconoce como obligación del Estado el promoverlos, respetarlos, protegerlos y garantizarlos a plenitud.

Adicionalmente, en su objeto segundo, la Ley referida ordena la concurrencia de la Federación, de las entidades federativas y los municipios para la planeación, ordenación y regulación de los Asentamientos Humanos en el territorio nacional y es el caso que el Ayuntamiento de Zapopan no ha convocado a la Federación a través de la delegación de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, ni al Gobierno de Jalisco.

Cuando hablamos de Derechos Humanos en el ámbito urbano, también lo hacemos del Derecho a la Ciudad. Henri Lefebvre (1968) en su libro El derecho a la ciudad reivindica la posibilidad que la gente vuelva a ser dueña y señora de la ciudad, de su ciudad; sea ella quien la defina; sea ella quien la viva y disfrute sin el temor de que alguien -desde el gobierno o los desarrolladores urbanos- se asuma como su “hacedor último”.

El Derecho a la Ciudad es parte ya de los Derechos Humanos y su ejercicio es también parte del Derecho a la Verdad que se conmemora cada 24 de marzo. El Derecho a la ciudad implica el derecho a su transformación para hacer posible el encuentro de voluntades colectivas: culturales, ambientales, educativas, formativas, emocionales, integrales, económicas y políticas. El Derecho a la Ciudad jamás se contiene ni limita a planes urbanos.

El caos que hoy se advierte en todas las ciudades mexicanas –y Zapopan es ejemplo claro y evidente- es resultado de violaciones graves y sistemáticas, por sus gobiernos locales y desarrolladores urbanos, de hoy y antes, hacia su sustentabilidad ambiental, coherencia y racionalidad, resiliencia, accesibilidad, salud y bienestar, productividad y eficiencia competitiva, equidad y justicia social, inclusión plena, protección y progresividad del espacio público, planes de vida personal y en familia, convivencia democrática y seguridad urbana.

MIS INTERROGANTES

Algunas preguntas a las que espero respuestas en los planes propuestos a debate son: ¿Cómo proponen recuperar la ciudad para todos sus habitantes y garantizar el acceso seguro al espacio público, privado e íntimo? ¿Cómo proponen un hábitat que facilite el tejido de las relaciones sociales? ¿Cómo devolverán a los ciudadanos el poder que hoy malbaratan y mal ejercen los gobiernos municipales? ¿Cómo proponen la gestión democrática de la ciudad en temas tan importantes como el acceso al agua limpia, la energía renovable, las áreas verdes de valor medioambiental y de encentro humano, las vialidades en buen estado y las banquetas libres de obstáculos para los peatones, etc.? ¿Cómo aseguran su satisfagan los planes de vida personal y en familia? ¿Cómo impulsan la economía solidaria y como plantean las políticas impositivas progresivas para su viabilidad financiera de largo aliento? ¿Cómo garantizan el derecho al transporte público, la movilidad urbana y la reducción en los tiempos requeridos para aquellos, así como la movilidad no motorizada? ¿De qué manera contemplan la equidad de género y la inclusión universal? ¿Existe el reconocimiento e incorporación del hoy sector informal de la economía? ¿Qué ofrecen en materia de protección, recuperación y uso responsable de los patrimonios históricos y culturales?

Espero respuestas más allá de planos y dibujos bellos. Por ejemplo, si se plantean redensificaciones, entonces saber cómo compensarán las posibles disminuciones en metros cuadrados de áreas verdes por habitante como lo sugiere la Organización Mundial de Salud y cómo dotarán el agua que tal redensificación exigirá; o qué tal si nos dicen cómo la financiarán.

La redensificación obliga a pensar en mayor tiempo en el tráfico vehicular por el aumento de autos en calles y quizá instalación de semáforos, y por lo mismo, en menos tiempo para la familia y el desarrollo personal; entonces debemos saber cuáles son las alternativas imaginadas.

Las ciudades deben volverse inteligentes (Smart Cities) al apostar a las nuevas tecnologías, y deben, en su planeación futura, ir más allá de lo urbano para voltear sus miradas hacia tres factores fundamentales: el factor humano o Smart People, el factor naturaleza o Smart Environment y el factor económico o Smart Economy, constitutivos de la sostenibilidad de aquellas.

Una ciudad inteligente permitiría, a sus habitantes y visitantes, acceder a soluciones que mejoren su calidad de vida a través de aplicaciones app de acceso universal en tiempo real a través de una red de internet comunitaria libre.

Una ciudad solidaria deberá tener alertas sísmicas en todo su territorio así como cámaras de vigilancia para atender, en tiempo real, toda emergencia por accidentes viales, robo a transeúntes, congestionamientos viales, desastres naturales o encharcamientos, por dar algunos ejemplos.

La ciudad deseada quizá no esté en los planos ni en los dibujos que nos convocan sino en el simple respeto a los derechos humanos como el más elemental derecho de definir y cumplir sus planes de vida personal y en familia, de estudios y trabajo, de ocio y cultura, de seguridad hacia el interior de sus hogares. Ciudad deseada porque, simplemente, hoy no se tiene.

Hablémonos con la verdad: Hasta hoy, los planes parciales de desarrollo urbano municipales han sido demagógicos y huecos, sin contenido ni continente, sin sentido, pues hasta hoy siempre han sido violados por los gobiernos y los desarrolladores urbanos. Hasta hoy ha prevalecido la mentirosa promesa de cumplirlos y hacerlos cumplir. Hasta hoy de poco o nada han servido.

¿Cambiará?

Lo dudo, pues en el hoy Ayuntamiento de Zapopan ni hay voluntad por respetar los planes actuales de desarrollo urbano ni la habrá con los futuros, y menos en ceñir su actuar urbano a la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano. Esto duele hasta la desesperanza. Esto mata el futuro de nuestra ciudad.

E-mail: benja_mora@yahoo.com

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