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VIDA URBANA: El diablo blanco

VIDA URBANA: El diablo blanco

Jun 3, 2017

Por Benjamín Mora Gómez // 

Cuando mi conciencia social nacía, Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa cantaban “Duerme Negrito” en que mencionaban a un diablo blanco que vendría a comerle la patita del negrito si éste no se dormía. El tiempo pasó y un diablo blanco, feroz y enfermo, nos llegó como maldición y condena desde Norteamérica y que hoy está a punto de matar al mundo con el veneno producido por las industrias de sus aliados republicanos. (https://www.youtube.com/watch?v=brI6TFM0TrQ)

Con el diablo blanco norteamericano se reaviva la lucha entre las fuerzas luminosas y oscuras. El mal reencarna en un ser que desconcierta al mundo día tras día, instante tras instante. Es vengativo y aterrante; en su corazón, la locura se anida y explota en cada nuevo tuit que lanza en sus largas horas de ocio.

El placer de la locura de este diablo blanco solo él la conoce; sin embargo, muchos, con él, la alimentan. Ayer nos quería lejos del suelo/sueño norteamericano; hoy, su esposa y familia de él se alejan.

Los valores y la diplomacia que se necesitan para lograr la convivencia mundial no entran en el intelecto del diablo blanco. Es egocéntrico y es despreciable… enfermo… la encarnación de la malignidad. Es irreflexivo, ilícito, egoísta y deshonesto… es simplemente Donald Trump, de pensamiento rígido e inflexible.

La maldad es su forma de vida. No puede evitarlo… y es por ello que otros, desde el poder norteamericano deberán hacerlo por él. Es obligación ética y moral de un pueblo que tiene una larga historia de grandes hombres y mujeres que hoy quisieran levantarse de sus tumbas para exigir democracia y razón.

Elon Musk, asesor estrella de Donald Trump en materia ambiental y CEO de su empresa Tesla de vehículos eléctricos, renuncia y abandona al inquilino de la Casa Blanca. Lo había advertido: si EEUU abandona el Acuerdo de París, él renunciaría y cumplió su palabra que resume en un tuit: “Estoy dejando los consejos de asesores presidenciales. El cambio climático es real. Dejar París no es bueno ni para EEUU ni para el mundo”.

Recuerdo un día en que platicaba con mi nieto mayor y le decía: “Solo en la locura se niega lo evidente”. Hoy, el diablo blanco niega el calentamiento global y se separa del Acuerdo de París. Levanta la voz con estridencia y, en su ruido infame, hiere los oídos del mundo entero y condena a los suyos y a los otros a morir ahogados o ardidos.

Cree que defiende empleos al reabrir industrias de muerte y no comprende que esas empresas deberán automatizarse para competir con las empresas verdes y sus empleos volverán a perderse.

Me preocupa. El diablo blanco incurre en actos premeditadamente crueles sencillamente porque hacer el mal parece le causa placer y, quienes aún lo apoyan, incurren en complicidad pasiva y encubierta; son cómplices al fin.

Tras la decisión personalísima de Donald Trump de retirar a los Estados Unidos de Norteamérica del Acuerdo de París, se generaron todo tipo de críticas en el mundo. Mediante un comunicado, Barack Obama lo acusó de “rechazar el futuro”.

Todo lo que hasta hoy ha hecho Donald Trump, como presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, se conoce como “pulsión de muerte”, según lo definió Sigmund Freud. Lo grave es que aun haya gente que no solo no le miran como dañino, sino que también anhelan que crezca, causándoles admiración.

Por otro lado, hay quienes viajan al pasado de Trump en la búsqueda de una explicación a sus conductas locuaces. Algunos de ellos hablan de ideas y recuerdos destructivos que lo explican pero que no lo justifican. Trump debe perder su fuero legal, ser enjuiciado y despedido. El mundo lo agradecerá.

La torpeza ambiental del presidente Trump es incomprensible pues renuncia al liderazgo estadounidense en el tema central de la agenda político-económica de largo aliento.

Es un psicópata; un ser antisocial sin principios morales de aprecio ni de respeto. El titular del gobierno de Montenegro lo experimentó lo vivió en carne propia. Ángela Merkel también lo declara.

Como pocos, el gobierno de México sí ha sabido cómo actuar ante el diablo blanco pues no ha entrado ni caído en su espiral de manipulación y ofensa con que quiso amedrentarnos.

El gobierno de México está consciente de que no puede confiar en el diablo blanco, que en cualquier momento querrá romper la convivencia y por ello está listo para negociar las futuras relaciones comerciales.

El gobierno de México no cae en emociones negativas. Nuestra tradición diplomática tiene altura a la que no llegan las bocanadas de maldad del diablo blanco.

Al diablo blanco lo vencerán sus torpezas.

E-mail: benja_mora@yahoo.com