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VIDA URBANA | El enemigo de México

VIDA URBANA | El enemigo de México

Sep 3, 2016

La historia de la humanidad está cubierta de dolor y sangre, de muertes y persecuciones, de soberbia y estupidez que constituyen ejemplos de la maldad humana: la matanza de los cátaros; el holocausto judío; el genocidio de los pueblos indígenas americanos y en especial el perpetrado por Búfalo Bill; la invasión al Congo por el rey Leopoldo II, de Bélgica, en que murieron más de 20 millones de personas; la masacre nuclear de Hiroshima y Nagasaki; los crímenes en los campos de refugiados palestinos; el millón de víctimas de la etnia tutsi en Ruanda; el millón 600 mil armenios asesinados por el Imperio Otomano; los dos millones muertos de hambruna y matanzas por el gobierno de Camboya de Pol Pot; los 40 millones de asesinados por Stalin; el 2 de Octubre y miles de casos más.

Hoy se cierne una nueva amenaza para México y el mundo si acaso ganase Donald Trump la elección a la presidencia norteamericana… Enrique Peña lo dijo con claridad, después de entrevistarse con el candidato republicano: «Trump es una amenaza para México», y Robert de Niro fue más explícito: «Que Dios nos ayude», afirmando que no debería estar en donde se encuentra: la candidatura republicana.

Por las complejidades de la diplomacia internacional, lo que todos sabíamos, el presidente mexicano y su gobierno necesitaban conocerlo de viva experiencia para emitir tan grave acusación: Trump es una amenaza para México… y para el mundo, yo secundo.

Trump, perdido en las torturas de su esquizofrenia, se aferra a su obsesión por el poder, ahogándose por su incontinencia verbal que lo condena y convierte en un demagogo compulsivo exaltado por su histrionismo que nos recuerda a Mussolini y Hitler, y nos asusta.

Trump sí es un peligro, incluso para los norteamericanos, incluidos los radicales republicanos. Es un ser que no tiene ideas claras, solo obsesiones, que lo trastornan todos los días y en todos lados y ante todos los públicos.

Sus temores a los mexicanos —de ahí su terquedad de construir un muro infranqueable— nace de una idea sin sentido ni lógica en que cree hay una conspiración para acabar con la grandeza de su pueblo; nada más absurdo.

Sufre su locura pero no se trata porque se cree el redentor de la América perdida y confabulada.

Sufre de delirios que nublan su mente y entendimiento pues a sus «conclusiones conspiradoras» no llegó tras una larga reflexión, de ahí que jamás se le podrá convencer desde la lógica y la evidencia. Es casi un idiota con suerte y dinero.

Sufre por la desorganización de sus pensamientos, pasando de una idea a otra, de una afirmación a otra, en una contradicción peligrosa, peligrosísima, en un posible jefe de Estado. Es tal su locura que, en algún momento, cuestionó la nacionalidad de presidente Barack Obama.

Sufre de aplanamiento afectivo de ahí que pareciera no expresar emoción alguna. Sentencia y luego mira con desprecio a sus seguidores.

En su paroxismo xenofóbico se atreve a amenazar con imponer tarifas elevadísimas a las manufacturas «mexicanas», olvidando que dañaría a empresas norteamericanas asentadas en territorio mexicano. Amenaza imposible de cumplir pues dichas tasas no están al arbitrio ni capricho de nadie sin provocar una controversia comercial ante tribunales internacionales que México ganaría. O como bien lo explica Frederic García, presidente del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales que integra a los CEO de 47 empresas multinacionales presentes en México: «Obviamente hay un marco institucional legal y para el que sea que gane (la presidencia de Estados Unidos) sería difícil cambiarlo».

En este punto, retomo lo que el propio Frederic García explicara a la revista Forbes-México y que esta resume así: «el desconocimiento que tienen las sociedades mexicana y estadounidense del valor económico de la relación bilateral ha contribuido a la aceptación que tiene el discurso de Trump en Estados Unidos».

Y como no soy un experto en economía, me valgo de lo que dicen quienes lideran estos temas en el contexto global al referirse a México y que difieren de las opiniones escuchadas a ras de calle. A diferencia de lo que sucede en la mayoría de las grandes economías como la china o la británica, que sufren de estancamiento económico, México —desde hace más de 20 años— se ha vuelto más competitivo en razón de sus tratados de libre comercio y apertura comercial, y aunque aún son tareas pendientes, busca elevar su nivel educativa desde una reforma que la CNTE tiene secuestrada.

En este contexto, Trump parece desconocer que hoy México es el segundo socio económico de Estados Unidos después de China y antes de Canadá, y con ello, no se juega.

Trump vino y nos mintió, nos burló; luego fue a Arizona y volvió a perder la razón y decir sandeces. Hay quien opina que Trump ganó con la invitación del presidente Enrique Peña; yo difiero, pues hoy Donald Trump, es visto como un mentiroso en México, Estados Unidos y el mundo. Se reconoce, por tanto, como un serio peligro para todos, mexicanos y no.

En México, Donald Trump cavó su tumba política y, aun cuando camina, sin darse cuenta, ha muerto. Es un hombre convertido en zombi. Es simplemente, Donald Trump, una burla de sí mismo.

benja_mora@yahoo.com