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VIDA URBANA: Epistemología de lo social

VIDA URBANA: Epistemología de lo social

Ene 11, 2014

Por Benjamín Mora Gómez —-
Transformar los imaginarios sociales para acercarnos a la inclusión plena es quizá la tarea más apremiante para México en su procuración de justicia social. Para ello, debemos reconocer la importancia de nuestra diversidad étnica y cultural, acogiendo a toda persona en todos los espacios de convivencia y desarrollo.
La nueva política social del Gobierno de la República se basa en el reconocimiento y compromiso hacia los derechos sociales de las personas, dejando atrás las visiones asistencialistas y/o paternalistas, cuyos resultados no sólo fueron magros y frustrantes sino mentirosos y electoreros.
El nuevo escenario de políticas de acción social contra la pobreza y la exclusión no puede entenderse lejos del Instituto de Desarrollo Social (Indesol) y sin adentrarse en el Programa de Coinversión Social que abre fondos federales a las organizaciones de la sociedad civil en apoyo a sus propósitos expresados en proyectos suficientemente sustentados metodológicamente.
María Angélica Luna y Parra, titular de Indesol, sabe que es la propia sociedad organizada quien puede encontrar las soluciones alternativas, eficaces y coherentes, a la pobreza, la marginación, la exclusión y la violencia de cualquier tipo. María Angélica no inventa, pero si innova, y se siente orgullosa de lo mucho alcanzado en el Instituto que ella formó hace más de 20 años, pero humilde ante aquello que aun hay por hacer.
Desde la sociedad civil debemos consolidar la reflexión, los valores y principios antes de debatir para que esto no nos distancie; debemos profundizar en el conocimiento desde la sistematización de la experiencia, y profesionalizar desde la experimentación.
La sociedad civil organizada es expresión de compromisos individuales sobre causas que le dan identidad y pertenencia, y la define. La sociedad civil organizada en México es aún muy incipiente. Se le debe abrir espacios para su visualización, de manera que su ejemplo cunda y contagie.
La historia de México debe ser releída desde lo que la sociedad le ha aportado a la patria para así comprender que para Transformar a México hay que Mover a la sociedad civil organizada.
Las reformas estructurales aprobadas por el Legislativo en 2013, son clave en la comprensión de las nuevas coordenadas de actuación ciudadana y de obligación gubernamental. Las políticas sociales que de aquellas habrán de emerger, idealmente, deberían ser resultado de mesas de encuentro y debate de la propia sociedad con el Gobierno como expresión de una nueva gobernanza.
La vocación de servicio debe ser parte de nuestra esencia personal y social, y expresión de aquel viejo tequio que debe renovarse.
Si bien, es tiempo de aprender a vender mejor nuestro trabajo para generar riqueza, lo es también para asumir compromiso con nuestra patria y entregarle tiempo voluntario sin propósitos de lucro. Ello sólo será posible si logramos articular respuestas innovadoras de gran calidad, efectividad y prosperidad. Debemos aprender a integrarnos humana y socialmente.
Nuestras actuaciones deben surgir desde la creatividad, tomando en cuenta la necesidad de innovar, como ha reconocido el Presidente Enrique Peña cuando señala que 52 millones de pobres en México son prueba de que lo hecho en materia social a lo largo de décadas ha sido infructuoso y que se requiere de nuevos caminos y nuevos entendimientos.
En México crece la complejidad de las estructuras de la desigualdad social y se multiplican los factores de exclusión, y por ello, la responsabilidad de revertirlos es cosa de todos y a todos obliga.
¿Cuánto más debemos esperar para que en México nos comprometamos en una cultura de inclusión plena? ¿Cuánto más acallaremos la voces de quienes exigen el cumplimento de sus derechos sociales? ¿Cuánto más lo social será cosa menor en nuestras prioridades nacionales?
México llega tarde a la inclusión social plena. Aun hay rescoldos de discriminación inimaginables en sociedades más avanzadas. En e increíblemente, la exclusión crece a contrapelo de lo que debería ser deseable. De regreso de vacaciones a casa, por una de las carreteras de San Luis Potosí en que hace años se vendían pieles de víbora de cascabel, cactus y algunas aves, vi con asombro a cientos de familias con las manos estiradas pidiendo alguna ayuda a los viajantes que por ahí transitábamos. Parecían mostrarnos la enorme pobreza, exclusión y marginación en que su vidas se empequeñecen. La inclusión nunca es a medias.

E-mail: benja_mora@yahoo.com