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VIDA URBANA | Esquizofrenia y poder en méxico

VIDA URBANA | Esquizofrenia y poder en méxico

Sep 24, 2016

Al poder le ocurre como al nopal, no deja crecer nada bajo su sombra.
Dicho popular que escuché de niño.

La esquizofrenia es una enfermedad mental compleja de la cual no se tiene claridad sobre sus causas —hay quien cree que los genes juegan un papel importante— y se distingue por la dificultad para diferenciar lo que es real de lo que no y hace imposibles tener respuestas emocionales y actuar en los parámetros de la normalidad. Es en ese contexto en que me pregunto si el poder en México sufre o no de esquizofrenia o simplemente coexisten y se confrontan dos realidades paralelas que hablan y entienden dos lenguajes distintos y distantes.

Por la esquizofrenia que habita en los círculos de poder en México y el mundo es que su discurso parece encriptado para el resto de los mortales. Se nos dice, por ejemplo, que la corrupción será combatida desde nuevas reglas y con nuevos actores pero a los corruptos no se les persigue y, antes bien, se les protege o pareciera protegérseles.

Son evidentes los casos de los gobernadores de Chihuahua, Quintana Roo y Veracruz a quienes se les ha señalado con lujo de detalle sus ilegalidades y ahí siguen, armando sus salidas gloriosas. ¿Quién puede creer que las cosas cambiaron para bien de todos, para bien de México, si todo sigue igual de descarado e igual de impune en esos y otros casos?

Aquí recuerdo a Guglielmo Ferrero cuando afirma Los principios de legitimidad son justificaciones del Poder, es decir, del derecho de mandar. Entre todas las desigualdades humanas, ninguna tiene tanta necesidad de justificarse ante la razón como la desigualdad establecida por el Poder, que hoy confronta como nunca desde hace tiempo.

Por años escuché que nuestras leyes eran las mejores del mundo y que el problema estaba en cómo se les aplicaba, y lo creí hasta cumplir los 12 años de edad en que comprendí que nuestras leyes estaban hechas a modo para que la justicia fuera selectiva, volviéndose injusta, y que en cada uno de nosotros estaba el encontrar a ese alguien que nos favoreciera y protegiera, retroalimentado el influyentismo.

Se nos dice que México se encamina hacia su liberación y prosperidad económica pero mi bolsillo me hace perder la esperanza de llegar vivo a ese momento y, como yo, hay otros millones de mexicanos que sufren de igual inquietud. Quizá, solo quizá, es que estoy y estamos en el lugar equivocado de una realidad bipolar.

Se nos dice que la Reforma Educativa va para adelante pero los estados de la República más pobres se encuentran paralizados por las intransigencias de los maestros de la CNTE mientras se condena a millones de niños y niñas a ser NINIs institucionales. Quizá, solo quizá, esos niños y niñas simplemente nacieron en el lugar y el momento equivocado de un México injusto e ilegítimo, pero qué no es obligación del mandatario de los tres órdenes del poder, no solo cumplir sino hacer cumplir la ley, incluida la Reforma Educativa contenida en diversas leyes.

En Texas, los ciudadanos eligen, mediante voto libre y secreto, a los sheriff y a los jueces de distrito y pienso si ello, de aplicarse en México, nos ayudaría a poner orden y, con dolor, acepto que NO. Lo bueno no es exportable cuando no se entiende la razón del poder y del servicio público. Lo bueno no germina en tierra árida.

Se dice que al gobierno, como a los vinos, se le conoce solo desde la experiencia personal y que a los árboles frutales se les conoce por la calidad de sus frutos.

Mi abuela Rafaela me decía: «_Jugar con el desprestigio de otro, desprestigia»_.

México se confronta. Los enojos crecen y las decepciones se contagian. Hay quienes exigen renuncias y otros que aún esperan cambios de rumbo, pero poco hablan de los costos que nos impondrían el elegir entre uno u otro camino, porque en el ejercicio del poder nada es gratis. Nos cobra y debemos pagar.

La legitimidad del gobierno exige del consentimiento activo de los ciudadanos. México no es excepción; en Estados Unidos, cada mes, el poder se cuestiona por abusos de policías y ocurrencias de sus gobernantes; lo mismo en Italia, Francia, Inglaterra, Brasil, Argentina, Venezuela…

No creo en renuncias gubernativas sin consecuencias y menos sin visualizar sus consecuencias. No caigamos en las trampas de una esquizofrenia colectiva al no mirar los costos de nuestros actos. Recordemos que hasta los dioses nos tienden trampas para que nuestros deseos nos conduzcan a abismos en los que encontraremos nuestra muerte. Hagamos conciencia.

benja_mora@yahoo.com