Portal informativo de análisis político y social

Vida Urbana: Fantasías mentirosas o mentiras fantasiosas

Vida Urbana: Fantasías mentirosas o mentiras fantasiosas

Oct 14, 2017

Benjamín Mora Gómez // 

La política es sin duda un lugar privilegiado de la mentira”. Antoine Spire

Las visiones maniqueas que se viven dentro del PAN, donde Ricardo Anaya y Margarita Zavala se descalifican.

La mentira tiene mil caretas y en todas, busca engañar.

Lo que hoy sucede al interior de Acción Nacional, con la renuncia de Margarita Zavala y la reacción verbal y no verbal de Ricardo Anaya, son una pequeña muestra de lo que nos espera de cara a los procesos electorales de 2018. Lo que una y otro han declarado podrían contener una alta dosis de mentira que no solo busca ocultar la verdad, sino, sobre todo, dar una impresión favorable -¿mentirosa?- ante sus seguidores, evitando la vergüenza de verse como incapaces de negociar lo menor en favor de lo mayor, es decir, sus aspiraciones personales por sobre el acceso de una de las oposiciones a la presidencia de la República y conducir un modelo alterno –ya fracasado- de nación.

Ricardo Anaya acusa a Margarita Zavala de favorecer, con su renuncia, al Revolucionario Institucional, y luego se atreve a decir que la renuncia “es parte una estrategia” del gobierno de Enrique Peña Nieto y del PRI para beneficiar José Antonio Meade Kuribreña, su posible candidato presidencial. La realidad es que Ricardo Anaya parece aún inmaduro para la presidencia de la República y que aún tiene mucho que aprender sobre lo que define a un buen líder político de alcance nacional. Veamos:

Para ser presidente de una nación como México se necesita tener cualidades de estadista. Ante su gente, que la es toda, un estadista debe ser neutral al juzgar a los demás; en otra palabras, las pasiones no le ciegan; un estadista que jamás, en la acusación falsa y mentirosa, busca alivio a sus errores, abusos u omisiones. Un estadista asume responsabilidades y mide los impactos de sus acciones; tiene visión de futuro para que éste no lo encuentra desprevenido. Un estadista entiende y comprende las motivaciones de los demás, de manera que evita confrontaciones y rompimientos. Concilia desde el convencimiento; negocia desde el principio de un ganar-ganar holístico. Es un hecho incuestionable que, con la renuncia de Margarita Zavala, la ecuación final es la de perder-perder para ambas personalidades de egos encendidos.

En la cerrazón de ella y él, perdieron el sentido de un futuro exitoso. Se abrazaron a un presente aún incierto por la avaricia a un futuro político en el que, desde ya, ambos no estarán convidados más allá de poder leer sus nombres en las boletas electorales. Según entiendo, tuvieron dos años para negociar, ceder y ganar, pero todo ese tiempo lo dedicaron a distanciarse a nivel de odio. Creo que Ricardo Anaya odia más y no alcanzó a comprenderse como alguien que se vuelve nada sin su gente, es decir, sin todos los panistas, militantes y simpatizantes… ¿y ahora, cuántos más perderá por renuncias, por votos nulos o por votos en contra?

Por su parte, Margarita Zavala, en el acto de entrega de su registro ante el Instituto Nacional Electoral como aspirante a ser candidata presidencial desde la independencia, mostró su real nivel que resultó apagado, sin pasión, nerviosa, de lectura necesaria para evitar el olvido y “de cara al sol” que me recuerda al general Francisco Franco, dictador de España.

Pregunto, si acaso fuera cierto que en Acción Nacional hubiera militantes que podrían votar por José Antonio Meade como candidato a la presidencia de la República, quién sería el responsable, el Revolucionario Institucional por lanzarlo como su abanderado, Ricardo Anaya insistir en ser el candidato de su coalición o, como pareció suceder en las comparecencias de Meade con motivo de la Glosa del Informe de Gobierno, el candidato natural de casi todos.

Cuenta la Historia que Aixa, madre de Abu Abdallah Muhammad –Boabdil para los cristianos-, último califa moro de Granada, le dijo: “No llores como mujer lo que no supiste defender como hombre” cuando lamentaba la caída de su reino ante Isabel La Católica. Hoy, parece Ricardo Anaya lamenta lo que no supo defender como presidente de su partido.

Otras mentiras se esgrimirán para ocultar derrotas electorales anticipadas en la que se tendrá al Revolucionario Institucional como su villano favorito: “El PRI promueve la reducción de los legisladores de representación proporcional porque sólo a él conviene”, “El PRI, para ganar, pulveriza el voto”, o “El voto nulo solo beneficia al PRI”.

En 2006 y 2009, Felipe Calderón Hinojosa, primero como candidato y luego como presidente de la República, propuso al Congreso de la Unión reducir el número de diputados y senadores plurinominales para hacerlo más eficiente y privilegiar el criterio de la mayoría. En 2010, Pedro Ferriz de Con lanzó su campaña para eliminar los diputados y senadores plurinominales; en 2012, relanzó su campaña. En febrero de 2016, María Elena Orantes López, diputada por Chiapas y vicecoordinadora del grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano (MC) en la Cámara de Diputados, se pronunció por eliminar las 200 diputaciones plurinominales con el propósito de que la representación directa uninominal o de distrito sea la única forma de elección. Ante ello, por qué Felipe Calderón, Pedro Ferriz de Con, María Elena Orantes y Movimiento Ciudadano insisten en aquello que beneficiaría solo al PRI, a quien buscan derrotar, y si así fuera, por qué el PRI se limita a pedir, en 2017, que solo sean 100 los diputados plurinominales eliminados y no los 200 diputados plurinominales totales.

Sun Tzu en su obra El Arte de la Guerra sentencia “Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas”. No creo que nadie, desde fuera, pueda dividir a un partido político sino tiene ya sembrada la semilla de la discordia, la deslealtad y la mezquindad en el alma de sus militantes o en el actuar de sus líderes; sin embargo, si acaso fuera verdad que el PRI es quien pulveriza el voto de sus adversarios, entonces debe ser reconocido como aquel que conoce mejor el Arte y la Ciencia de la Política y esa es una virtud en la lucha por el poder.

Por último, debemos reconocer como falso que el voto nulo beneficie al Revolucionario Institucional según demuestran José Merino y Eduardo Fierro en un estudio publicado en Animal Político (4 de junio de 2015). Según los autores, en las elecciones de 2003 y 2009, los distritos en donde más aumento el anulismo fueron los perredistas con un 3.8%, seguidos por los panistas con un 2.3% y, en tercer lugar, los priistas con solo un 1%. Asimismo, en los años estudiados, el porcentaje de votos nulos creció en un 2.6% en 257 de los 300 distrito federales, quedando demostrado que, en donde el voto nulo creció más, el PRI ganó menos distritos, y que, en donde el voto nulo creció menos, el PRI ganó más. ¿Entonces?

Hagamos pues política seria y desterremos mentiras que no abonan a la Democracia.

E-mail: benja_mora@yahoo.com

%d bloggers like this: