Portal informativo de análisis político y social

VIDA URBANA | Gobernar con lógica

VIDA URBANA | Gobernar con lógica

Ene 7, 2017

Rolf Dobelli, en su libro “El Arte de Pensar”, hace referencia a una serie de errores de lógica o desviaciones sistémicas que, lamentablemente, están presentes en nuestro día a día y que condenan a la irracionalidad a nuestros pensamientos, expresiones y comportamientos, volviéndonos insensatos y poco confiables.

En el ejercicio del poder, el arte de pensar es, por mucho, la mayor de las exigencias. Cuando el arte de pensar está ausente en las decisiones empresariales, la empresa quiebra; cuando está ausente en el gobierno, el pueblo sufre de sus consecuencias y la democracia corre el riesgo de perder dirección, sentido y propósito; deja de ser una aspiración y menos una forma de vida.

La democracia se basa en la confianza que el pueblo deposita en quien aspira a gobernarle, esperando que le devolverá con creces la oportunidad brindada. El gobernante debe tener como su obligación mayor el merecer la confianza del pueblo día a día. El pueblo, gracias a la confianza en su gobernante, ve a su futuro como predecible y acogedor… hoy, eso se ha perdido… hay depresión y síntomas de ansiedad. El enojo ciudadano crece con cada mala determinación gubernamental.

No hay seguridad en que las decisiones futuras del gobernante serán lógicas y correctas; no hay confianza en que serán las que nos brinden un mejor futuro. La confianza pueblo-gobernante exige de un alto grado de conciencia aun siendo una emoción humana; no es algo que se dé sin un mínimo de lógica.

Las dudas crecen y la confianza decrece… me preocupa.

¿Quién posee la predictibilidad –capacidad de predicción- y la controlabilidad –capacidad de control- en el pueblo y en el gobierno? ¿Quién puede afirmar que el devenir del orden social, económico y político será mejor en 2017 y 2018 del sufrido en 2016? ¿Quién cree en la sinceridad, transparencia, orden y buena fe de quien nos gobierna en todos sus órdenes?

Las respuestas apuntan, en su mayoría, hacia un ¡NO!

Hace años, muchos años, Simón Bolívar dijo: “El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”, y por su parte Cicerón dijo: “El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretenda hacerse superior a las leyes”. Y, por su parte, Confucio afirmó con toda verdad: “En un país bien gobernado, la pobreza es algo de lo que estar avergonzado. En un país mal gobernado, la riqueza es algo de lo que estar avergonzado”. En ello hay equilibrio, sentido y orden pero también algo muy difícil de encontrar en México y el mundo. La felicidad se pierde, la seguridad social nos es negada y la estabilidad política parece imposible; los gobernantes y legisladores hacen leyes a la medida de sus apetencias y complicidades; la pobreza se profundiza y la riqueza se concentra en unas muy pocas manos, siempre las más abusivas.

La kakistocracia –el gobierno de los más inútiles- parece condena, y ahora, desde Estados Unidos, condena universal.

Los millonarios y los militares se hicieron del poder norteamericano… ¡pobre del mundo!

No podemos asegurar el futuro si perdemos el presente, dijera Iván Klima, y creo que el futuro nos será pobre si nos seguimos empobreciendo. No hay manera de creerlo distinto.

En el caos solo caos es posible, y en la oscuridad, nuestro andar se hace a tropezones.

Necesitamos de un proyecto de nación; conocer e identificar lo que debemos hacer para salvar la distancia entre nuestra realidad actual y la deseada y hoy y mañana. Pero quién en el gobierno se ocupa y preocupa de conocer nuestra realidad local y universal y de cómo se opera. Quién nos muestra un pensamiento crítico, creativo y analítico obtenido de ser verdaderamente inteligente y sensible. Quién goza de un pensamiento estratégico para resolver los problemas con éxito. Quién realiza sus obligaciones de gobierno de manera concienzuda…

Exijamos gobiernos que actúen con lógica, que razonen antes de actuar y actúen con responsabilidad. Que nos tengan como el primero de sus afanes. Que se sujeten al primer valor de la democracia: El pueblo.

benja_mora@yahoo.com