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Vida Urbana: Inclusión consciente

Vida Urbana: Inclusión consciente

Nov 18, 2017

Por Benjamín Mora Gómez // 

El presidente Enrique Peña Nieto, desde el primer día de su gobierno, puso sobre la mesa de política social a uno de los ejes más importantes y trascendentes para el futuro de México y de cada uno/una de nosotros: la Inclusión social, educativa, en salud, en vivienda, económica y laboral, cultural y humana. Nadie, antes de este gobierno federal, lo había intuido con tanta claridad ni lo había asumido como compromiso de Estado. Por primera vez teníamos, ante nosotros, la oportunidad de regalarnos un Proyecto de Nación y Patria con todas y todos incluidos por igual. Por primera vez éramos, todas y todos, bienvenidos a nuestra casa, a nuestra nación. Por primera vez, un presidente entendía que debíamos de cambiar la visión y la misión social del gobierno, con estrategias diferentes e impactos centrados en la persona humana.

Así, se creó el Gabinete Especializado México Incluyente y, en cada estado de la República, se ordenó la conformación de mesas intergubernamentales e intersecretariales a las que también debería invitarse al sector empresarial así como a los académicos e investigadores y a la sociedad civil organizada. Se establecieron sus reglas de operación y un calendario sexenal de trabajo. Unos lo han cumplido y otros han sido omisos; unos se aferraron a sus colores de partido y otros han sido incluyentes.

Sin duda, mucho se ha alcanzado pero hay espacios de oportunidad que deseo aquí plantear; parto del entendimiento de qué es, cómo nace, qué provoca y qué retroalimenta a la exclusión social.

De manera simple, aunque útil para un primer acercamiento, a la exclusión la podemos definir como el resultado de aquellas prácticas de los grupos dominantes de una sociedad en razón de las cuales los grupos dominados quedan fuera, de manera crónica, del alcance de las oportunidades de ser atendidos así como del acceso a la justicia y a disfrutar de los servicios básicos con calidad y suficiencia así como extraviados del interés de la mayoría. Son el “exogrupo” al que nadie mira ni a nadie importa y puede, incluso, incomodar a “las buenas conciencias”.

Si queremos que las injusticias sociales terminen, a la exclusión la debemos abordar desde una apertura mental que la comprenda a fondo para explicarla con claridad, implementar políticas pública, idear estrategias e implementar programas y proyectos evaluables. Esto, tan básico, está ausente en la mesas de trabajo intergubernamentales e intersecretariales antes referidas. Las tareas fueron establecidas desde el centro y la centralidad no es parte de un pensamiento federalista, liberal y republicano.

La exclusión es dinámica y cambiante en el tiempo, es multidimensional y de grados, es imposible de controlar por quienes la sufren, es acumulativa y condicionante, y es multinivel pues abarca a la persona, la familia, la comunidad, el municipio… por ello, es que quedarse a nivel de la persona excluida, sin atender el entorno, es caer en los engaños propios de las estadísticas y las mediciones gubernamentales y las investigaciones pseudocientíficas.

Doy un ejemplo de aquello que nadie, en las mesas referidas, parece advertir como trascendente: La compresión del tiempo en el excluido. Éste, el excluido, debe pasar de la inmediatez del hoy y el aquí a la compresión cognitiva del futuro en sus espacios de vida y convivencia de manera que tenga la capacidad de procesar lo que perdura vinculándolo con lo cotidiano, comprendiendo, aceptando y responsabilizándose de las consecuencias futuras de lo que hoy realiza; debe, claro está, comprender que el futuro depende de procesos psicosociales a lo largo de su vida, y que el Síndrome de Peter Pan no le va bien ni a él/ella, ni a su familia, ni a su comunidad, ni a México.

Desde el gobierno, el empresariado, la academia y la sociedad civil organizada debe priorizarse la toma de consciencia psico-personal y psico-comunitaria del tiempo y el espacio. Una de las causales de la pobreza y de las explicaciones de la riqueza es la comprensión de que, lo que trasciende y eleva beneficios, requiere de tiempo y espacio pero, sobre todo, del encuentro respetuoso del otro.

Desde el gobierno debe entenderse que la igualdad total en una sociedad es un propósito imposible de alcanzar, una utopía discursiva que puede ser engañosa pero que, sin embargo, debe ser ideal a seguir; el gobernante, que quede claro, no puede caer en la tentación del dejar de actuar en contra de todo aquel que excluye, margina, desiguala y empobrece. El gobierno debe, por tanto, retomar su papel regulador de los mercados para evitar, detener y sancionar abusos, entendiendo que la justicia social es mandato del que no puede sustraerse, y debe, al mismo tiempo, impulsar mercados justos, competitivos, responsables ambientalmente, distantes de frivolidades comerciales y de ofertas mentirosas que empobrecen, debe impulsar a empresarios socialmente responsables y justos en el pago del trabajo de sus empleados; el gobernante debe atraer nuevas inversiones que amplíen ofertas de trabajo acordes con los intereses de nuestros jóvenes y diversifiquen a los propios mercados.

La Estrategia Nacional de Inclusión parece no intuir la necesidad de comprometerse con la otredad, es decir, con el “desdoblamiento del yo individualista” para hacer posible el “nosotros como nación y patria” sin dejar de ser cada uno, cada persona, cada ciudadana y ciudadano un ser distinto pero complementario; trascendentalmente complementario. La otredad es el punto de partida del pacto que México necesita para construirse un mejor futuro en la inclusión consciente. La otredad es la condición de entendernos en el otro gracias a la cual podemos seguir siendo nosotros mismos. La otredad podría ser el acicate de servidores públicos probos y honestos.

No se trata pues, de rehacer el inicio sino de construirnos un mejor final, de regalarnos un mejor futuro como personas, como familias y como sociedad. Se trata, por qué no, de garantizar la permanencia de la Estrategia Nacional de Inclusión más allá de este gobierno federal para ver sus resultados en el mediano y largo plazos y que deje de ser solo del gobernante para volverse nuestra y que, realmente a todas y todos nos incluya.

E-mail: benja_mora@yahoo.com

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