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VIDA URBANA | Inmoralidades peligrosas

VIDA URBANA | Inmoralidades peligrosas

Ene 9, 2016

El escándalo de Jorge Luis Preciado, candidato del PAN a la gubernatura de Colima, por un audio en que obliga a Isis Amaya Baltazar Martínez, de escasos 20 años y supuesta mejor amiga de la hija del político, a practicarse un aborto, es más que un asunto de dobles morales, pues, para empezar, me parece que Jorge Luis Preciado simplemente NO tiene moral alguna y, adicionalmente, nos advierte de los peligros en el ejercicio del poder que encierra el panista para Colima y los colimenses si acaso llegase a convertirse en su gobernador.

El nuevo escándalo en la política colimense contiene la perversidad de quien «se cuida a sí mismo»” aun a costa de la voluntad de una jovencita que quisiera no abortar. Estamos ante lo más bajo del machismo revestido de poder. Estamos ante la urgente necesidad de detener a tiempo un mal mayor para Colima y los colimenses, desde la responsabilidad colectiva y la creatividad social de justicia.

Sin perderme en lo vulgar de los lujos de Jorge Luis Preciado, baste recordar su responsabilidad en el desvío de 27.5 millones de pesos a la campaña presidencial de Felipe Calderón, destinados a vivienda de 6 mil familias, en programas de la Sedesol del gobierno de Vicente Fox. En aquel escándalo también estuvo involucrada Josefina Vázquez Mora, entonces titular de la Sedesol. De ello dio cuenta la revista Proceso el 21 de mayo de 2013.

Los panistas, sin reflexionar en el fondo del escándalo, defienden a Jorge Luis Preciado y señalan que el asunto solo compete a él y a Isis Amaya; yo difiero. Estamos ante un escándalo que pone a la luz pública la mugre moral de quien aspira a un cargo de elección popular y de los peligros que contiene la alta posibilidad de convertirse en gobernador de Colima. Estamos ante un hecho que niega todo avance en el derecho de la mujer de decidir sobre su propia vida. Estamos ante la necesaria definición de las mujeres panistas sobre lo que declaran y defienden de la mujer, y lo que toleran y deciden minimizar de agresión a la mujer. Es tiempo de saber si las mujeres panistas tienen congruencia de vida.

Estamos ante un PAN colimense que se revuelca en el chiquero de la amoralidad política, la integridad tachable, la deslealtad a su origen… El panismo que representa Jorge Luis Preciado menosprecia la verdad y por lo mismo, la virtud.

El escándalo, del que hoy nos ocupamos, tiene solo a un responsable fácilmente localizable: Jorge Luis Preciado. Negar la trascendencia del audio y la peligrosidad del candidato panista es quedarse en la frivolidad del ejercicio de la política pragmática: Alcanzar el poder por el poder mismo sin importar su destino y ejercicio. Somos, sin duda alguna, cómplices de lo que toleramos y consentimos.

Si bien, todo poder conlleva elementos de corrupción, es tiempo de cambiar la historia.

Recuerdo aquella parte de nuestra historia patria, cuando, tras la toma de la Ciudad de México por las fuerzas revolucionarias, Francisco Villa ofreció a Emiliano Zapata sentarse en la silla presidencial, y éste se negó aduciendo que un hombre entra bueno al mando pero sale malo.

Creo oportuno recordar al teólogo norteamericano Reinhold Nieburh, quien basado en el dualismo ético de Maquiavelo, diferencia entre la moralidad individual y la moralidad de las naciones, «insiste en que el ser y el deber ser en el comportamiento de las naciones está condicionado por las debilidades individuales de los seres humanos que, además, se potencian en la esfera social. Por lo tanto, frente a la ética individualista que subyase al liberalismo —convencida de que la libertad del individuo es la vía para alcanzar el progreso, bienestar y justicia— apela al necesario reconocimiento de la dimensión sistemática de las injusticias y, con ello, a la urgente necesidad de responsabilidad colectiva y creatividad social para alcanzar un orden de justicia no ideal sino susceptible de ser humanamente realizado. En el conjunto de la sociedad sólo cabe una justicia que equivale a un orden moral relativo, precario y en mutación constante (Nieburh, 1966)».

Mi madre, a quien le apasionaba la política, solía decirme: «Hoy, la reproducción del poder y el ansia sin límites de dominación son los factores que ahondarán las diferencias entre el pueblo y los políticos hechos al vapor y desde las complicidades en la corrupción y las oscuridades de las negociaciones ilegales».

En Colima los escándalos nos invitan a reflexionar y asumir posiciones. Ojalá las mujeres colimenses se solidaricen con Isis Amaya y menosprecien ejemplos pedestres de machismos como el de Jorge Luis Preciado.

Por el interés colectivo, temas como éste deben hablarse públicamente. Estamos ante un machismo que ofende y condena a millones de mujeres sumidas en la desesperanza, de un hombre que llama «pendejez» al embarazo de esta jovencita. Estamos ante lo más vil del ser humano.

benja_mora@yahoo.com