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VIDA URBANA | Maquiavelo, Emilio y la CNTE

VIDA URBANA | Maquiavelo, Emilio y la CNTE

Jun 13, 2015

Niccolò di Bernardo dei Machiavelli (Nicolás Maquiavelo) escribió: «En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven»; esta verdad quedó evidenciada tras los hechos que rondaron en torno, de principio a fin, a la suspensión indefinida de la evaluación de maestros emitida el 29 de mayo pasado por Emilio Chuayffet Chemor, secretario de Educación Pública, mediante el boletín 129.

El mismo Maquiavelo recomendaba«disfrazar nuestras propias inclinaciones» y creo esto se hizo con maestría desde el Gobierno de la República, atrayendo voluntades reformadoras mayoritarias que permanecían calladas ante la violencia virulenta de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Hoy la evaluación no podrá ser detenida nunca más por nadie y el futuro de los educandos de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán se advierte mejor. Hoy la Reforma Educativa dejó de ser un asunto del presidente y se volvió de respaldo nacional.

A partir de ya, la educación dejó de ser una mera transmisión de conocimientos condicionada a los caprichos de maestros y maestras, y negociaciones metalegales y mezquinas, y podrá convertirse en una práctica de develamiento de la conciencia de que la vida humana es un don y una tarea a la vez, libre y responsable; despertar del yo más profundo de los niños y niñas, e imbuir en ellos y ellas el anhelo del conocimiento y de ser más, desde la libertad y el discernimiento crítico.

A partir de ya, la educación podrá desarrollar, sin oposiciones empobrecidas y empobrecedoras, todas las potencias, facultades, dones, sueños, deseos, voluntades y capacidades de los niños y niñas a través de su práctica y ejemplo positivo hasta su desarrollo pleno, aprendiendo a comunicar afectos y sentimientos.

A partir de ya, la historia de México podrá escribirse desde la perspectiva de futuro y las coincidencias y diferencias con nuestro pasado común. Las otredades ocuparán el espacio de la razón en que se sustenta la democracia.

A partir de ya, los valores y principios nacionales volverán a ser el horizonte de referencias históricas y de vinculación con el mundo que nos darán el itinerario futuro al México que a todos contiene y a todos reconoce.

A partir de ya, la libertad podrá ser reflexionada hasta comprender que su ejercicio obliga al autodominio, superar la inmediatez y dejar atrás la corporeidad, dominando nuestras pasiones hacia una dirección precisa de trascendencia.

A partir de ya, la cultura de la banalidad y estado de vacuidad al que aquella nos condena, podrá superarse al penetrar en la profundidad de la realidad. México ya no debe seguir viviendo en la periferia de la anécdota y las historias fallidas.

A partir de ya, el amor podrá ser arte como lo explicara Erick Fromm, que requiere tiempo, del mismo modo que lo exige el arte de pensar. El amor como el pensamiento no es resuelto en la torpeza de la inmediatez, sino es culminación de un estado de conciencia donde el ser amado nos guía y engrandece.

A partir de ya, podremos tomar conciencia de que México está más allá de nuestras preconcepciones, ideas fallidas, nacionalismos excluyentes, orgullos perversos y luchas intestinas de un pasado jamás resuelto.

Es tiempo de entender que el diálogo es, por sobre todo, un acto de hospitalidad. Por el diálogo abrimos nuestro corazón y entendimiento al otro, y nos reconocemos capaces de aprender y mejorar. En el diálogo, la hospitalidad se hace permanente.

El gran mal del ejercicio de la política en México es que muchos la llenan de ruido, al tiempo en que la vaciamos de significado y significancia. Es tiempo de guardar silencio para escuchar al pueblo y atender sus demandas. Es tiempo de oír lo que se calla para que no estalle en el enojo.

El rito y el lenguaje en la política deben acercarnos al pueblo y el gobernante hasta hacer atractivas las propuestas de ambos y dejarnos seducir por sus resultados. En política, insisto, lo no verbal comunica más que las palabras.

Múltiples cavilaciones se dan en la derrota si, solo sí, hay humildad en el triunfante y sensatez en el derrotado; si no existe tal humildad, sentimientos de venganza se despiertan en quien gana y el dolor y frustración de la derrota se crece y ciega, volviendo a ambos casi inhumanos al perder el control y el dominio de sí mismos.

En la derrota se confronta con la nada mientras el dolor carcome el alma y hiere la razón.

A partir de ya, con el movimiento en contra de la suspensión de las evaluaciones a maestros y maestras, el imaginario colectivo de vivir en un México fragmentado podrá superarse desde la experiencia de la unidad provocada de rechazo a la CNTE.

A partir de ya, la CNTE perdió una de sus causas; quizá la más perversa: Condicionar la educación de los niños y niñas a la satisfacción de sus caprichos.

A partir de ya, México podrá ser la más grande vivencia de nuestras vidas.

 

benja_mora@yahoo.com