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VIDA URBANA: Primero, transformarnos

VIDA URBANA: Primero, transformarnos

Mar 22, 2014

Por Benjamín Mora Gómez —-
Hace poco leí una frase que me parece extraordinaria: “Mientras la tierra gira, el mundo se globaliza”. Comprenderlo nos acerca a la realidad con que las cosas cambian. Comprenderlo nos obliga a ser parte consciente del cambio, no solo como actores sino como líderes del mismo, en lo personal y como nación.
México tiene –en esa tierra que gira y mundo que se globaliza– grandes ventajas geográficas como nuestra vecindad con Estados Unidos de Norteamérica, así como un mercado interno y externo que crece día con día y un potencial de desarrollo fortalecido por las reformas estructurales propuestas por el Gobierno federal y aprobadas por el Congreso de la Unión. Sin embargo, hay una carga que debemos, primero aminorar y luego desterrar si queremos triunfar en el mundo de los negocios: la deshonestidad con que nos identifican globalmente.
De acuerdo con Transparencia Internacional, en 2011, México ocupó el sitio 100 entre 182 naciones evaluadas, con apenas un 3 de calificación, mientras en el 2009 oscilaba entre 3.2 y 3.5 de calificación. El índice de evaluación se construyó con 17 encuestas elaboradas por 13 instituciones independientes, con factores como acceso a la información, facilidad con la que los servidores públicos aceptan sobornos y cumplimiento de las leyes anticorrupción. El estudio mide la percepción de la corrupción, más que la corrupción misma. Sin embargo, debemos destacar que Transparencia Internacional “atribuye peor calificación a los hombres de empresa que al Gobierno Federal”, (El Economista. 2 de diciembre de 2011).
En 2012, México obtuvo una calificación de 34 puntos en una escala donde cero es mayor corrupción y 100 es menor corrupción, ubicándose en el sitio 105 entre 176 países evaluados, muy por debajo de sus principales socios comerciales: Canadá y Estados Unidos de Norteamérica, que ocupan la posición número 9 y 19, respectivamente. Esto nos resta oportunidades y nos hace muy poco creíbles.
Debemos lograr que se nos mire como una posibilidad real y atractiva de inversión, ofreciendo asesoría y construyendo leyes de fácil comprensión y cumplimiento. Adicionalmente, debemos ocuparnos por algo que pocas veces valoramos: Ser el mejor país para vivir, trabajar y formar una familia.
De las ciudades exitosas, debemos “copiar” estrategias para atraer y orientar inversiones en donde éstas sean más visibles y generen mayor confianza en un futuro más promisorio, con alto impacto en el imaginario colectivo, como incentivos de disminución de impuestos en zonas de desarrollo prioritario o de exención de impuestos en los centros y sitios históricos, estimulando la economía con la generación de empleos de largo aliento y mejor ingreso.
Debemos mostrar la fortaleza de nuestra economía mediante nuevas construcciones que se conviertan en parte del entorno urbano cotidiano. Construcciones que nos dibujen ese México nuevo, vibrante y pujante que aliente nuestra esperanza y certeza. Ese México que nos mueva a todos.
En materia de turismo, debemos ocuparnos por ofrecer mil razones para visitarnos los 365 días del año y permanecer en nuestras ciudades más días. México tiene gran orgullo de su herencia cultural, tangible e intangible, pero debemos tener actividades, muestras y testimonios de esa herencia, cada día y en cada ciudad… todos los días y en todas las ciudades. Asimismo, sacar provecho de nuestro clima benigno que nos permite disfrutar de nuestras ciudades todo el año con actividades al aire libre; claro, antes debemos ganar el espacio público con mayor seguridad.
Debemos explotar las ventajas de logística y distribución de nuestras grandes metrópolis, en especial de la del Valle de México, Monterrey y Guadalajara, en lo interno y como ciudades HUB hacia Latinoamérica y el Caribe. Debemos impulsar el desarrollo y crecimiento de nuestros puertos marítimos.
Tener la ilusión de alcanzar lo más alto en todo lo que nos proponemos, y llevar a la realidad la estrategia que a ello nos conduzca, es el único el único camino para triunfar en la vida y tener el México que deseamos.
En el mundo de los negocios, la honestidad no es una opción; es el camino para triunfar… y en ese mundo de negocios, el gobierno juega un papel fundamental para atraer inversiones con estímulos fiscales, trámites reducidos y protección de la propiedad intelectual. ¡Transformémonos pues!

E-mail: benja_mora@yahoo.com