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VIDA URBANA | Repartir amor

VIDA URBANA | Repartir amor

Abr 30, 2016

Un día, un buen día de junio de 1900, en Lyon, Francia, nació Antoine Marie Jean-Baptiste Roger, conde de Saint-Exupéry, autor de uno de los libros más famosos del mundo: El Principito. De Antoine de Saint-Exupéry, como mejor se le conoce, hay una frase que hoy invito a asumir como forma de vida: «_El amor es lo_ único que crece cuando se reparte».

Solo el amor puede inspirar lo mejor de nosotros. Por el amor trascendemos. En el amor descubrimos al otro/la otra como la más bella casualidad en nuestras vidas.

Una vez leí dos preguntas exquisitas: ¿Cuánto tiempo te quedarás conmigo? ¿Preparo café o preparo mi vida?… mmm, ¿podría haber pregunta más hermosa?

Quizá una de las razones de casarnos con quien amamos es poderle decir, al hacernos viejos, «ahora ves que sí fuiste y eres el amor de mi vida».

Pero no todo es amor entre dos; también existen otras formas de amor, y el voluntariado es uno de ellos. El secreto del amor en el voluntariado nos lo han revelado, una y otra vez, quienes, como Santa Teresa de Calcuta lo han expresado con vidas y obras… y frases: “Yo hago lo que usted no puede y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas».

El 17 de diciembre de 1985, la Asamblea General de las Naciones Unidas resolvió establecer el Día Internacional del Voluntariado para reconocer el trabajo voluntario de quienes donan horas, días, semanas y vidas a favor de otros. En México, cada año, el Gobierno de la República entrega el Premio Nacional de Acción Voluntaria y Solidaria con el propósito de apoyar, motivar e impulsar el trabajo solidario de quienes realizan actividades de asistencia social; el comité organizador del premio está abierto a escuchar postulaciones en los correos www.premioaccionvoluntaria.gob.mx, www.indesol.gob.mx y www.salud.gob.mx. Las postulaciones cierran el 12 de agosto próximo, a la medianoche y, quien desee mayor información puede llamar al Instituto Nacional de Desarrollo Social a los teléfonos 55540390 extensión 68122 o al 01 800 718 8621 para luego marcar el 9 y el símbolo #.

A lo largo de mi vida he conocido a mujeres y hombres que parecían no cansarse de hacer realidad los sueños de los demás y dibujar sonrisas de esperanza entre los más pobres de los pobres. La misma Teresa de Calcuta nos invita a jamás privar a nadie de la esperanza pues quizá sea lo único que esa persona posea, y si acaso ya la hubiese perdido, sea lo que le ayude a vivir.

Ellas y ellos —los voluntarios— son para quienes el Premio Nacional de Acción Voluntaria y Solidaria está destinado y que debemos postular en las categorías: Grupal, individual y juvenil. Ellas y ellos son quienes hacen la diferencia en un mundo que se convulsiona ante el hambre de millones de seres por logísticas mal estructuradas y mezquindades económicas, o por enfermedades por falta de acceso a agua limpia, o por abandono por ser «inútiles adultos mayores», o por sufrir alguna discapacidad, o por vivir en medio de nuevas formas de violencia y terrorismo, que parecen, todas, doblegar a sociedades y gobernantes… o por…

Pero hay esperanza. En ellas y ellos —voluntarios— anida la esperanza de la cual nos hablara Teresa.

En octubre próximo, del 25 al 29, en Guadalajara, Jalisco, tendrá lugar el encuentro bianual de Partners of the Americas, de la cual podremos aprender mucho sobre el voluntariado. Con más de 90 mil horas de trabajo voluntario equivalente a 3.8 millones de dólares en 2014, y con más de 4 mil voluntarios en 28 naciones son ejemplo de ello a nivel hemisférico y quizá mundial.

De Partners podremos aprender el cómo animan/movilizan las habilidades de cientos de voluntarios especializados a fin de satisfacer necesidades locales de mejoras en la producción de agricultores rurales y potenciar las oportunidades económicas de los agronegocios que eleven la calidad de vida de mujeres, hombres y sus hijos e hijas en el campo mexicano. Igualmente, podremos encontrar otros caminos, quizá más efectivos, de mejorar la calidad de vida de los millones de mexicanos que hoy sufren pobreza y hambre, desde un enfoque comunitario integral de salud, nutrición y medios de vida. Sin duda, podremos ampliar los horizontes de la Cruzada Nacional contra el Hambre.

En México necesitamos más horas de trabajo voluntario, y promoverlo entre las empresas. «El voluntariado une, crea vínculos entre personas anónimas que descubren maneras de generar un cambio en la sociedad en la que viven, y conlleva un proceso de aprendizaje que les enriquece a ellos/as y a aquellos/as con los que se relacionan» como escribiera Laura Muñoz Olivares, psicóloga española.

Naciones Unidas ha reconocido en sus informes sobre el Estado del Voluntariado en el Mundo que son millones de personas —más de 140 millones— las que hacen voluntariado.

Pero no nos confundamos, el voluntariado no es cuestión de caridades sino de derechos sociales. Es un asunto de Justicia Social.

benja_mora@yahoo.com