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VIDA URBANA: SABOR A ENGAÑO

VIDA URBANA: SABOR A ENGAÑO

Mar 24, 2012

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El engaño ofende y lastima a quien se sabe engañado, y denigra la palabra de quien engaña. Por el engaño se busca deformar la realidad con la intención de confundir. Es perverso y ruin. En política, el engaño parece tener patente de corso, de pirata. La política se distancia cada día, más y más, de la ética.

 

Se miente, engaña, falsea, tienden trampas a propios y extraños; no hay medida. Y son ellos mismos los primeros en caer en sus propias trampas; en nadar en el fango del lodazal que han creado. Se visten de inmundicia y se ufanan. Todo lo perverso y frívolo cabe en quien carece de principios éticos y morales. El engaño no es ocasional sino permanente. Presente siempre y en todo. Políticos de ocurrencias e improvisadas carreras; de lealtades pasajeras… en oferta.

 

Imberbes de la política e ignorantes de tal ciencia, que sin querer reviven a Sir Henry Wotton, poeta y diplomado inglés, que algún día definió al embajador como “un hombre honesto a quien se envía al exterior a mentir”. Se creen maquiavélicos aunque ni idea tengan del tal Nicolás.

 

Hacia el engaño apunta lo sucedido en torno del Instituto Metropolitano de Planeación que hoy parece promesa incumplida que jamás se cumplirá. Sueño ciudadano, mandato legal y pesadilla gubernamental, pero engañifa al fin, de una ley que no termina de convencerme, de una ley débil e inútil.

 

Se firmaron acuerdos intergubernamentales. Se alquiló un inmueble hermoso y digno, sobre Vallarta, como supuesta sede del Instituto, que hoy permanece cerrada… Se asignaron ocho millones de pesos del Fondo Metropolitano que no llegan por previsibles e insuperables obstáculos legales y burocráticos… Se nombraron a distinguidos miembros de una comisión que… Se hizo mucho para que nada pasara. Teatro, sólo teatro.
Recuerdo a George Orwell quien dijo: “El lenguaje político… está hecho para hacer que las mentiras suenen a verdades, para que el crimen aparezca como algo respetable y para darle apariencia de solidez a lo que, en realidad, es puro aire”. No pierdo la esperanza en la política pero se requiere de un compromiso sistemático con la verdad. No basta el éxito si media como justificación el calderonista “haiga sido como haiga sido”. Se necesita vergüenza y verdad.

 

 

E-mail: bmora@metropolisdemexico.com.mx


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