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VIDA URBANA: Un proyecto de Nación y Patria

VIDA URBANA: Un proyecto de Nación y Patria

Mar 14, 2017

 

Por Benjamín Mora Gómez

Hoy, los mexicanos nos encontramos ante la gran oportunidad de darnos un nuevo contrato social que garantice ese Estado-Nación que a todos nos integre e incluya, dejando atrás siglos de divergencias sociales y políticas que han devenido en una insultante rapiña política y privada que ha detenido nuestro despertar democrático, cultural, económico y social. Hoy México debe abrir espacios de plenitud humana a los desposeídos que sufren del más lacerante drama social.

Las ortodoxias político-ideológicas no caben en la construcción de un —al fin— Proyecto de Nación y Patria. Los lastres que apenas ayer nos dividían debemos desterrarlos para avanzar a paso firme y con la rapidez que nos exige la construcción de una nación justa socialmente y democrática en su organización y participación.

El ritual político, de ayer apenas, ya no puede seguirnos engañando. Oposiciones que se complementan y legitiman, aun en la confrontación mediática, que solo crea clientelismos y oculta perversiones.

Debemos reconocer que la «transición democrática» no fue sino solo cambio del inquilino en Los Pinos pero que no devino en esa democracia que a todos incluye y a todos escucha, y que, principalmente, a todos comparte los logros y beneficios de nuestro devenir nacional.

Debemos, también, reconocer que la idea de Estado-Nación que por décadas defendimos está viviendo una agonía terminal por haberse postrado ante los dueños de los grandes capitales que ahondaron la exclusión, la marginación, la desigualdad y la miseria.

El descontento social es universal y no solo un mal estado de ánimo de los mexicanos. Los ensueños dibujados entre discursos de unos y otros partidos políticos ya no calan entre los electores. La civilización, como nos la explicaron, ya no logra recomponerse. ¿Entonces qué debemos hacer, hacia dónde encaminar nuestros esfuerzos y con qué alimentar nuestras esperanzas?

El presidente Enrique Peña Nieto ordenó (23 de junio de 2016) implementar lo que conocemos como Estrategia Nación de Inclusión que, en su momento, se centró en «disminuir las carencias e incrementar la igualdad en México» siendo «el esfuerzo más amplio, ambicioso, integral y transparente que se haya emprendido para abatir la pobreza», y aunque me pareció extraordinario en su momento, creo que hoy puede ser la base de ese necesario Proyecto de Nación y Patria.

La estrategia referida deberá reorientarse para reconocer a la inclusión como esa actitud personal, política pública y de gobierno y tendencia social que logre integrar a todos y todas dentro de ese México ideal, animándonos para que nuestros talentos, saberes tradicionales, conocimientos, identidades y pertenencias, así como esfuerzos y actuaciones se comprometan en lo colectivo y, a la vez, nos sintamos correspondidos/correspondidas en lo individual con los beneficios que México nos puede ofrecer y son resultado de nuestro devenir patrio.

Como política pública, en el afán de ese Proyecto de Nación y Patria, la inclusión deberá partir de la intervención consciente de mejora de las relaciones interpersonales e intergrupales así como de las situaciones vitales —educación, salud, empleo, vivienda, etcétera— de la persona, y reconocer aquellas fuerzas internas en la persona y en el entorno que interactúan y repercuten favorablemente o no en la inclusión de todos y todas en ese proyecto hoy posible.

Desde el gobierno se deberá profundizar en el conocimiento de la percepción que tiene la persona excluida así como la excluyente acerca del problema, de sus causas y soluciones más justas y expeditas posibles.

Impulsar una estrategia de comunicación que permita la toma de conciencia de lo que cada uno/una hace o deja de hacer o permite y tolera para que la exclusión sea parte de esa realidad degradante y que es, al fin de cuentas, la primera causa de las migraciones y las delincuencias.

Asumir el compromiso de cambiar desde la voluntad de los gobiernos, los legisladores, los jueces y magistrados, los empresarios, los partidos políticos, y toda organización ciudadana.

Ahondar en el conocimiento de los factores presentes y pasados, endógenos y exógenos, que han contribuido a esta crisis de identidad nacional que tiene en la exclusión a uno de sus males más ofensivos.

Trabajar en las relaciones con la familia cercana y ampliada así como con la vecindad y colectividad municipal, estatal, regional y nacional, y comprenderla a partir de nuestro sistema de valores y principios nacionales comparándolos y consensuándoles a los de los grupos de pertenencia y referencia individual.

Todo ello nos deberá permitir conocer qué recursos están al alcance del excluido y con cuáles cuenta el Estado mexicano, y ejercer su rectoría para dar equilibrio a la nación y sentido de comunidad a la patria.

Entonces, y solo entonces, estaremos preparados para construir un Proyecto de Nación y Patria.

Ello es posible. Lo creo. Lo propongo.

México necesita de su Proyecto de Nación y Patria.

E-mail: benja_mora@yahoo.com