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VIDA URBANA: Voltear hacia China

VIDA URBANA: Voltear hacia China

Feb 11, 2017

Por Benjamín Mora Gómez

Nicholas Murray Butler dijo: «Hay tres tipos de personas. Los que hacen que las cosas pasen; los que miran las cosas que pasan y los que se preguntan qué paso». ¿Qué tipo de persona quieres ser? Yo soy de los primeros.

Porfirio Díaz, presidente de México por siete ocasiones, alguna vez dijo: «¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos!» y nunca como ahora cobra vigencia por las amenazas del presidente Donald Trump hacia México.

Antes, la amenaza de Estados Unidos de Norteamérica estaba sustentada por las ideas del expansionismo norteamericano basadas en la Doctrina Monroe y en las ideas del Destino Manifiesto de O’Sullivan. Hoy, la amenaza nace en los enojos de Trump hacia México y los mexicanos por no haber hecho negocios inmobiliarios de ética perdida y moral extraviada en territorio mexicano que Trump «racionaliza» —mecanismo de defensa psicológica— en el supuesto abuso de México hacia su socio yanqui desde un tratado comercial que no fue negociado con justicia y las inmoralidades e ilegalidades de los mexicanos en Estados Unidos cuando él es el inmoral.

El presidente Trump construyó una «explicación supuestamente lógica» de por qué él es el único que podría salvar a su nación y pueblo del abuso mexicano y devolverle la grandiosidad que todos añoran. Jugó con los conflictos que muchos norteamericanos viven y que les provocan ansiedad, sentimientos de inferioridad e incluso de culpa, pero no a él por invertir fuera de su propio territorio. Exige a la Ford regresar con su dinero a Estados Unidos mientras Trump se niega a hacerlo. Es un hombre que en la contradicción encuentra satisfacción irracional.

Trump cree en la solidez de sus ataques en contra de México, los países musulmanes, las empresas transnacionales… aun cuando las críticas internas y globales a sus resoluciones crecen día a día.

Sufre de una neurosis que le hace creer que todo lo que hace es coherente aunque camine por senderos que podrían llevar a su nación al despeñadero. Está reñido, cada día, con más y más norteamericanos.

Algo grave debió sufrir en su infancia para que hoy invente, con cada tuit, nuevas actitudes negativas hacia destinatarios diversos. Quizá fue criado en un ambiente profundamente etnocéntrico y por ello todo lo distinto a él lo percibe como inferior, peligroso o enemigo. Su espectro psicopatológico no tiene fin ni matices, es uno y creciendo… en Trump todo se desboca como chivo en cristalería y eso me duele, no por él sino por su pueblo a quien quiero y admiro.

Es un Búfalo Bill renovado y más delirante.

El fin de semana largo reciente en México, no llevó a mexicanos de los estados del norte a los centros comerciales del gringo. Parecían camposantos a media noche. Dejaron de ganar millones de dólares y varias cadenas de tiendas de ropa decidieron sacar de sus anaqueles a la marca Trump. Ivanka, su hija, también resultó ya afectada.

¿Y en ello qué con China?

Los mexicanos tenemos un no sé qué que siempre imaginamos que alguien extraño nos salvará incluso de nosotros mismos; soñamos con un nuevo redentor… ¿quién no ha escuchado aquello de que «los gringos jamás permitirían que llegue a México un presidente comunista»?… ¿y nuestra democracia? Bien gracias.

Ahora, ante la amenaza de Trump hay quien afirma que China nos salvará sin tener ni idea de por qué, aunque, curiosamente, sí existan razones para confiar en ello; razones, que, por cierto, se las debemos a negociaciones entre los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Xi Jinping por valor de más de 7,400 millones de dólares. Los acuerdos incluyen rubros como energía, minería, infraestructura, manufactura de alta tecnología y turismo, y algunos más que incluyen a Pemex con tres empresas estatales de China.

México, por esos acuerdos, exportará a China carne de res y cerdo, así como algunos frutos. Recordemos que la mitad de la carne de cerdo que se produce en el mundo se consume en China tan solo para imaginar el tamaño de ese mercado, y que en tres años China consumió tanto acero como Estados Unidos en un siglo.

«México —lo señaló el presidente Enrique Peña Nieto— será el primer país de América Latina que hará investigación conjunta con China en áreas de biotecnología, ciencia aeroespacial y nanotecnología». Asimismo, tenemos firmado un memorándum de entendimiento para el intercambio de conocimientos y transferencia de tecnología en temas de seguridad alimentaria y cambio climático. Uno de los memorandos de entendimiento es de «defensa comercial»; este me encanta.

Pero no dejemos en China lo que a nosotros nos corresponde resolver desde criterios reales, verdaderos, honestos y responsables. Asumamos cada quien lo que nos corresponde en nuestra existencia personal y en comunidad y no culpabilicemos a nadie de lo que nos sucede. Distingamos lo propio de lo ajeno y entendámonos de lo que nos corresponda resolver.

Apoyémonos en nuestro esfuerzo personal y nacional… que nunca vuelvan a ser los gringos en quienes cifremos nuestra libertad democrática de no permitir llegar al poder a los «malos», ni ahora en los chinos el podernos enfrentar al Tío Sam y su sobrino Donald.

Hagamos que las cosas sucedan según sea nuestro Proyecto de Nación. Encontremos soluciones a nuestros retos, internos y globales.

Nicholas Murray Butler dijo: «Hay tres tipos de personas. Los que hacen que las cosas pasen; los que miran las cosas que pasan y los que se preguntan qué pasó». ¿Qué tipo de persona quieres ser? Yo soy de los primeros.

E-mail: benja_mora@yahoo.com