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VISOR INTERNACIONAL: ¿Grecia abandona el euro?

VISOR INTERNACIONAL: ¿Grecia abandona el euro?

May 19, 2012

Por Alberto Gómez

La eurozona continúa tambaleándose peligrosamente a ritmos acelerados y no hay una visible solución real a esto. La actual crisis económico-financiera en Europa continúa haciendo estragos, sobre todo en los países cuyas economías son endebles. Tal es el caso de Grecia, que sigue teniendo serios problemas no sólo en cuanto a la solvencia financiera se refiere, sino que además de estar padeciendo una crisis social y política –a consecuencia de las medidas de austeridad– cada vez es más fuerte la sospecha –y el rumor a gritos– de que el abandonará el euro y reimplantará el drama, su antigua moneda hasta el 2002.

El Gobierno alemán y el BCE (Banco Central Europeo) con sus políticas de austeridad impuestas a países como Grecia para su rescate financiero, han ido demasiado lejos. No sólo no están permitiendo que la economía crezca, sino que ni siquiera pueden salir de la recesión en la que se encuentran inmersos.

Las medidas de austeridad implementadas en los países periféricos de la eurozona llamados GIPSY –por sus nombres en inglés– (Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia) los están conduciendo a un verdadero desastre que se manifiesta en el descontento generalizado de sus pobladores.

Tales políticas de austeridad tienen como objetivo que los países deudores paguen sus deudas con los bancos alemanes. De ahí la marcada resistencia y las declaraciones del Gobierno alemán al respecto de la posibilidad de que Grecia abandone al euro como moneda, diciendo que sería altamente negativo que lo hiciera ya que provocaría un efecto por demás dañino para el sistema financiero europeo, ahora apoyado en la banca alemana.

Los únicos beneficiados de tales medidas de austeridad están siendo los alemanes –en específico los banqueros y al industria exportadora– algo a favor de Merkel que tiene, hasta el momento, el total apoyo de los dueños del dinero alemán y buena parte del europeo.

La visión de la canciller Merkel está provocando profundos sentimientos anti-alemanes en Europa y el renacimiento del nacionalismo a ultranza, factores que fueron iniciadores de las dos Guerras Mundiales.

En Grecia, el partido conservador Nea Dimokratia (Nueva Democracia) y el socialista PASOK, han tratado en vano de convencer al ala izquierda radical Syriza, que se unan para conformar un gobierno viable. Cada intento de negociación ha sido fallido; esto de cara a las elecciones legislativas de junio próximo; de ahí la urgencia para llegar a acuerdos de unidad benéficos para el país.

La cuestión más importante sobre la próxima votación será si los griegos quieren que su país continúe con las estrictas medidas de austeridad impuestas por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a cambio del dinero para salir de su grave crisis financiera o si sencillamente quieren abandonar la eurozona.

En una entrevista realizada por el diario alemán Der Spiegel a Despoina Charalambidou, un miembro del parlamento del ala radical de izquierda, el partido Syriza, comentaba: “En Syriza decimos que los acuerdos con la llamada troika –en política, alianza de tres personajes o entidades de igual nivel y poder que se unen con un objetivo en común– (de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) deben disolverse inmediatamente. El plan de rescate condena a los griegos a la pobreza, al desempleo y los conduce a la migración masiva. Las deudas no fueron creadas por los sencillos trabajadores, entonces tampoco deben ser pagadas por ellos. Ni un solo euro de la ayuda se ha usado para pagar salarios, pensiones, el sistema de salud o educación. El dinero ha sido usado para detener desagües de deuda y pagar a los tiburones acreedores. La advertencia ‘medidas de austeridad o el dracma’ sólo sirve para atemorizar a los griegos.

“Coincido que primero debemos ordenar las cosas. Pero eso no cambia el hecho de que en Grecia hay actualmente más de un millón de desempleados. Yo soy uno de ellos. En el último año perdí mi trabajo en la industria de la ropa. Durante un año recibí beneficios de desempleo de 460 euros (unos 586 dólares) al mes. Recientemente fue reducido a 360. He buscado trabajo desesperadamente, y simplemente no hay ninguno. Mi hijo se movió a Alemania después de dos años de buscar trabajo sin éxito. Mi hija trabaja dos medios tiempos a pesar de tener educación superior y competencias de lenguaje”.

En contraposición a las declaraciones de Charalambidou, Stefanos Manos, quien dirige el partido Drasi –pro-negocios–, dice: “Si dejamos el euro, todo empeorará. Grecia será inhábil para obtener más crédito. Piensa acerca de esto: casi todo lo que consumimos es importado. Y, ¿qué tenemos para exportar? Siempre hemos sido débiles en exportaciones. Hemos perdido nuestra competitividad, y esa es la amarga verdad. No es suficiente –como la troika urge– el recorte de salarios. ¿Por qué los a los alemanes y suizos les va tan bien? Porque producen productos deseables. No tenemos productos así. Necesitamos un cambio de cultura, y estos cambios son las cosas buenas sobre las políticas de austeridad.”

Mientras esto se discute en Grecia, en otros países, como el Gobierno británico, hacen urgentes preparaciones para sobrellevar la posible salida de los griegos de la eurozona, luego que el gobernador del Banco de Inglaterra –el más antiguo banco central de la historia, fundado en 1694– Sir Mervyn King, advirtiera que Europa se estaba “destrozando a sí mismo”.

Reportes desde Atenas acerca de que sumas masivas de dinero están saliendo del país, intensificaron las preocupaciones en Londres acerca del impacto de la escisión de la eurozona en la economía británica, atorada en una doble recesión.

Autoridades en Estados Unidos observan nerviosamente la creciente crisis: el miércoles 16, el presidente Barack Obama la describió como un “viento contrario” que podría amenazar seriamente la frágil recuperación estadounidense.

En un discurso en Manchester antes de volar a los Estados Unidos para la cumbre de líderes del G-8, el primer ministro británico, David Cameron, diría que la eurozona “tanto puede recuperarse como estarse viendo su potencial rompimiento”, agregando que la alternativa de los líderes europeos no puede demorarse más.

Con la segunda elección en Grecia convocada para el 17 de junio, King dejó salir una fuerte insinuación de que el Banco tomará nuevas medidas para estimular el crecimiento si los hacedores de políticas en Europa fallan al acordar sobre la crisis de la deuda soberana.

“Hemos pasado por una gran crisis financiera global, la más grande depresión en el mundo desde los años 30, la más grande crisis bancaria en la historia del país, el más grande déficit en la historia de tiempos de paz y nuestro más grande socio, la eurozona, está auto-destrozándose sin ninguna solución obvia”, dijo (The Guardian, 17/5/2012).

A la par, el Banco de Inglaterra rebajó la previsión de crecimiento de su economía del 1.2 al 0.8 por ciento en este 2012 como consecuencia de la crisis de la zona euro.

Tanto el Banco de Inglaterra como el Gobierno británico atribuyen a la crisis en la zona euro, junto con la volatilidad de los precios de la energía y la caída del consumo, los problemas económicos del Reino Unido, para el que la Unión Europea es el primer socio comercial.

Este país, que acumula una deuda equivalente al 66 por ciento del PIB, ya experimentó un largo periodo de contracción económica entre 2008 y 2009, como consecuencia de la crisis crediticia originada en Estados Unidos, (Efe, 16/5/2012).

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI), en la voz de su directora, Christine Lagarde, reconoció la posibilidad de una “salida ordenada” de Grecia del euro en una entrevista concedida en París, a la cadena de televisión France 24.

“Si el país incumple sus compromisos presupuestarios, es necesario hacer revisiones apropiadas y esto significa financiamiento adicional y más tiempo o mecanismos de salida, que supondrían una salida ordenada en este caso”, declaró.

François Baroin, el saliente ministro francés de Finanzas, aceptó que la eventual salida de Grecia de la zona euro costaría 50 mil millones de euros (64 mil millones de dólares) a Francia, además de los títulos que tienen los bancos o aseguradoras en sus carteras, (AFP-Reuters, 16/5/2012).

Para los griegos no será fácil si deciden salir del euro, pero sería un camino en el que podrían ver la luz al final del túnel, algo que en este momento no se vislumbra. No deja de ser una decisión sumamente difícil, ya que podría ser el inicio del derrumbe de la Unión Europea, la tan soñada unificación del “Viejo Continente” que, sin embargo, al momento parece no tener otra salida que su disolución.

 

* Académico, analista geopolítico y Consultor en Mercadotecnia Política y Opinión Pública

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com