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VISOR INTERNACIONAL: Acuerdos económicos y desigualdad social

VISOR INTERNACIONAL: Acuerdos económicos y desigualdad social

Feb 1, 2014

Por Alberto Gómez —-
Según se continúan gestando o replanteando nuevos acuerdos y tratados internacionales, mayormente económicos, también las demandas y protestas ciudadanas aparecen al margen donde quiera que estos se llevan a cabo. Por ejemplo, el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), originalmente no incluía a Estados Unidos, pero, dado el riesgo de la pérdida de su hegemonía mundial, tuvo que forzar su inclusión para incorporar a este acuerdo los puntos que a ellos conviene.
El mundialmente reconocido intelectual Noam Chomsky, afirma que el TPP de Obama es un asalto neoliberal de dominio corporativo.
El lingüista, activista y analista político estadounidense considera que ese acuerdo busca poner “en competencia entre sí a los trabajadores de todo el mundo para bajar los salarios y aumentar la inseguridad”. El experto argumentó en declaraciones al diario “The Huffington Post” que gran parte de las conversaciones abordan cuestiones fuera del comercio ya que, según él, se centran más en imponer nuevas normas de propiedad intelectual en el extranjero y aumentar el poder político de las empresas.
Por otro lado, Chomsky lamentó que el acuerdo —al que tachó de ser en concreto “una escalada de metas políticas neoliberales”— sea un “secreto para la población, pero no para los negociadores de las corporaciones”.
La población total de los países miembros de la unión sería de unos 800 millones de personas, y su PIB alcanzaría un 40 por ciento del índice mundial. Lori Wallach, una de los líderes del grupo estadounidense Public Citizen de defensa del derecho del consumidor, afirma que el acuerdo representa una gran amenaza para los países miembros de la asociación y sus habitantes, y que además existe un cierto peligro para algunos países de la zona. (RT; 15/1/2014)
Gracias a organizaciones activistas y a personas que buscan detener el dominio global de las corporaciones, como Julian Assange y su portal WikiLeaks, se han liberado documentos fechados en noviembre de 2013, que muestran que las disputas sobre el tratado podrían deshacer garantías ambientales globales clave y que Estados Unidos estaría dispuesto a renunciar a algunas salvaguardas ambientales con tal de cerrar el acuerdo. Entre las normas que pueden verse afectadas están las de control de emisiones de carbono, así como las regulaciones de explotación forestal o las que atañen a la pesca de tiburones.
“La falta de garantías ambientales plenamente aplicables significa que los negociadores están permitiendo que la única oportunidad de proteger la naturaleza y apoyar el comercio legal sostenible de los recursos renovables se escape entre los dedos. Estas naciones representan más de una cuarta parte del comercio mundial de pesca y de productos madereros, y tienen la responsabilidad de tratar el impacto del comercio sobre la naturaleza, la tala ilegal y la sobrepesca”, dijo a la organización ambiental Sierra Club el director ejecutivo del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), Carter Roberts.
En otro documento, también filtrado por WikiLeaks, se describen las condiciones y los antecedentes del TPP. Así, se subraya que en 2010 Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Canadá –cuatro naciones del imperio británico– fueron los países que votaron contra la aprobación de la declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas en relación a los recursos genéticos y a la biodiversidad.
El acuerdo, que se lleva discutiendo en secreto varios años, quiere impulsar el comercio entre los 12 países participantes (Estados Unidos, Japón, México, Canadá, Australia, Malasia, Chile, Singapur, Perú, Vietnam, Nueva Zelanda y Brunéi) con perspectivas de extenderse a la mitad del planeta, y todavía está en desarrollo. En el borrador filtrado por WikiLeaks los funcionarios estadounidenses proponían el fortalecimiento y el alargamiento de las patentes farmacéuticas, y la eliminación de las leyes internacionales diseñadas para mantener los medicamentos asequibles.
De acuerdo con el documento filtrado, Estados Unidos está presionando para extender la protección del monopolio por el estiramiento de las patentes de medicamentos de 20 años hasta al menos 25. La propuesta también permite a las empresas farmacéuticas patentar nuevas formulaciones de medicamentos existentes, lo cual permite a una compañía mantener los derechos exclusivos de una droga durante años.
Detrás del TPP están más de 600 empresas como “asesores comerciales”, entre ellas dos de los gigantes corporativos mundiales: Walmart, que es el mayor vendedor minorista del mundo que tiene la capacidad de influir en las economías de los países donde tiene presencia; y Monsanto, la corporación agroquímica de enorme poder a la que se le imputa la peligrosa manipulación genética que ha sido causa, entre muchas otras cosas, de la actual pandemia de todo tipo de cánceres en el ser humano; que por cierto, tiene ahora la libertad sin ataduras legales en México, de poder atiborrar el mercado del agro de semillas transgénicas, lo que en muchos otros países del mundo no les permitieron.
La obediencia y sometimiento de las voluntades de la mayoría de los líderes políticos del mundo, es consecuencia del gran dominio que han logrado las grandes corporaciones trasnacionales que, a propósito de esto, han celebrado recientemente otra de sus reuniones anuales en Davos, Suiza –país sede de la banca mundial– en el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).
El Foro Económico Mundial se autodefine como “una organización internacional independiente comprometida con mejorar la situación mundial al lograr que los líderes políticos, académicos y sociales moldeen la agenda mundial, regional e industrial”. Incluso el encuentro de este año tiene el grandilocuente nombre de “La reestructuración del mundo. Consecuencias para la sociedad, la política y los negocios”. Es decir, desde la convocatoria propia del evento hay una certeza: Los grandes empresarios que participan del suntuoso cónclave sienten la potestad de “moldear” y “reestructurar” la realidad mundial.
Como parte del marco de este encuentro anual de buena parte de la élite mundial, fue la carta enviada por el Papa Francisco I a Klaus Schwab, presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, en la que manifiesta que era necesaria “una reflexión más profunda sobre las causas de las crisis económica que sacude al mundo en los últimos años”. Además, afirmó que “la mayor parte de los hombres y de las mujeres de nuestro tiempo vive aún bajo una precariedad cotidiana, con consecuencias en ocasiones dramáticas”.
Es bien conocida la crítica del actual papa hacia el modelo de libre mercado que pregona el bienestar general como consecuencia de la no intervención del estado en temas económicos, –también llamado el liberalismo económico– pero que, en la exhortación apostólica de Francisco –Evangelii Gaudium– afirma que suponer que todo crecimiento económico logra provocar por sí mismo mayor inclusión social es algo que jamás ha sido comprobado por los hechos, sino al contrario, las brechas de las desigualdades son cada vez mayores. Según Francisco, esta idea expresa “una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante”.
Pocos días previos al inicio del Foro en Davos, OXFAM –una organización de promoción del desarrollo y lucha contra la hambruna– publicó su informe “Gobernar para las Élites; Secuestro democrático y desigualdad económica” en el que denuncia que las élites ricas se reparten el poder político para manipular las reglas del juego económico, socavando la democracia y creando un mundo en el que las 85 personas más acaudaladas acumulan tanta riqueza como la mitad de la población más pobre del planeta junta. (¡!)
En los últimos años, la desigualdad ha escalado puestos en la agenda internacional. El presidente de los Estados Unidos, Obama, la ha convertido en una cuestión prioritaria para 2014. El Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) ha identificado las crecientes disparidades en materia de ingresos como el segundo mayor riesgo mundial para los próximos 12 a 18 meses. En su informe Perspectivas de la Agenda Mundial 2014, publicado en noviembre de 2013, el WEF advirtió de que la desigualdad está afectando a la estabilidad social y “supone una amenaza para la seguridad en el ámbito mundial”. (http://www.oxfammexico.org/gobernar-para-las-elites/#.Uu1PIPl5NfT)
Las desigualdades e injusticias sociales y económicas siguen creciendo, al tiempo que la ira –aún contenida– lo hace a la par. Es sólo cuestión de tiempo para que finalmente la bomba estalle.

* Académico, analista geopolítico y Consultor en Mercadotecnia Política y Opinión Pública
albertogomez.consultor@gmail.com