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VISOR INTERNACIONAL: AMENAZAS BÉLICAS EN EURASIA (PARTE 2)

VISOR INTERNACIONAL: AMENAZAS BÉLICAS EN EURASIA (PARTE 2)

Dic 10, 2011

A las declaraciones del presidente ruso, Dimitri Medvedev, ante los medios de comunicación, respecto a la instalación de un escudo misilístico de defensa por parte de Estados Unidos y la OTAN –en contravención de lo pactado entre Rusia y la OTAN hace un año– se suman de manera importante las más recientes, en las que promete una investigación a fondo sobre el supuesto fraude en las elecciones legislativas llevadas a cabo el domingo 4 de diciembre.

 

El partido gobernante, Rusia Unida, resultó victorioso en la contienda electoral, algo que incomodó a algunos rusos, pero sobre todo a los poderes detrás de la ya inminente construcción del escudo “de defensa” europeo. Algunas evidencias circunstanciales de los supuestos hechos fraudulentos se deslizaron a través de los mass media y el Internet, como algunos videos y fotografías que levantan sospechas –por ejemplo el de un funcionario del Gobierno que está llenando boletas electorales furtivamente- también es muy posible que estas hayan iniciado su circulación desde fuera de Rusia.

 

Este sábado 10 de diciembre se dieron cita miles de ciudadanos rusos en algunas ciudades como Vladivostok, San Petersburgo y Moscú para manifestarse en contra de los resultados de los comicios celebrados el domingo anterior y del primer ministro Vladimir Putin, a quien señalan como principal instigador del supuesto fraude, esto frente a las elecciones presidenciales a llevarse a cabo en 2012, en las que Putin pretende contender nuevamente para ocupar la presidencia de Rusia.

 

El Diario Oficial publicó el sábado los resultados oficiales de las elecciones confirmando la victoria del partido en el poder, Rusia Unida, con 49.32 por ciento de los votos, y una mayoría absoluta de 238 escaños sobre 450 en la Duma (cámara baja). La misión de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) declaró el lunes pasado en Moscú que había constatado irregularidades “frecuentes” y “serias indicaciones de que las urnas fueron llenadas con votos” no emitidos al terminar los comicios.

 

Los organizadores de las manifestaciones –un conjunto de movimientos políticos, sociales y de asociaciones– negociaron con la alcaldía de Moscú la autorización para organizar en el centro de la ciudad una manifestación que congregue hasta 30.000 personas. Las autoridades advirtieron que ese número no podría ser superado. (AFP, 10/12/11).

 

Estos hechos vienen a complicar aun más la situación política interna y externa de Rusia, ya que los señalamientos de un fraude desde el gobierno no se han dejado esperar, sobre todo provenientes de Estados Unidos. La temible secretaria de Estado Hillary Clinton, señaló en Vilna, Lituania, en donde se celebraba una reunión ministerial de la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OSCE) que las elecciones “no fueron libres ni justas… los votantes rusos merecen una investigación exhaustiva del fraude y la manipulación electoral”.

 

Dichos señalamientos fueron secundados por su colega alemán Guido Westerwelle, quien además exigió al gobierno de Rusia que investigue las denuncias de fraude masivo. “Hemos tomado nota con preocupación de los informes de los observadores de la OSCE sobre Rusia”, declaró el funcionario alemán. Esos relevamientos “muestran que a la federación rusa todavía le queda un largo camino por recorrer hasta el cumplimiento pleno de todos los estándares de la OSCE”, afirmó.

 

La reacciones en Moscú no se dejaron esperar, en un comunicado, el ministerio de Relaciones Exteriores ruso afirmó: “Las declaraciones de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton y los comentarios de representantes de la Casa Blanca y del departamento de Estados son inaceptables, aseveró el ministro Serguéi Lavrov en su comunicado; calificó además las declaraciones hechas por Clinton de una “falta de respeto hacia la Organización ya que aprovechó los espacios del foro para hacer reclamos que no tienen nada que ver de la OSCE”.

 

“Hillary Clinton y su equipo han venido a Vilna, por lo visto, para ganar más puntos ante sus electores. Si las partes tienen algunos ‘reclamos’ entre sí, se presentan en los encuentros bilaterales. Hacerlo desde una tribuna es una falta de respeto hacia la OSCE. La OSCE no es la plaza Triumfálnaya de Moscú ni cualquier otro lugar adonde va la gente para abrir su alma e irse”, declaró Lavrov.

 

El Ministerio de Relaciones Exteriores publicó además un comunicado el miércoles (7 de diciembre) sobre los resultados de las elecciones parlamentarias. En este se afirma que “Ninguna misión internacional observadora duda de la legitimidad de los comicios celebrados y de su adecuación a los estándares electorales. Todas las violaciones registradas por los observadores serán estudiadas escrupulosamente por la Comisión Central Electoral de Rusia”. El comunicado acentúa: “Sin embargo, algunas misiones observadoras se han permitido unas evaluaciones subjetivas y políticamente matizadas. Con esto no podemos estar de acuerdo. Las elecciones se realizan en interés de los ciudadanos rusos y es su derecho dar una estimación definitiva a los resultados de la votación”.

 

A su vez, el presidente ruso, Vladimir Medvedev rechazó las críticas de los países occidentales al sistema político de Rusia: “Si tenemos suficientes partidos políticos o no, es competencia de las autoridades rusas y no de las organizaciones internacionales”, dijo. Los Estados Unidos y demás potencias OTANcistas siguen provocando al gigante Rusia y este es un buen pretexto para continuar con su bombardeo ideológico a la opinión pública mundial, respecto a la “peligrosidad” y “amenaza” que representan los dictadores –países que no se alinean a los designios de Washington con remitente de Israel–.

 

Esto ha sido abiertamente manifestado por personajes con nombre y apellido, como el ex candidato presidencial John McCain el día 20 de octubre –fecha en la que se asesinó cobardemente al líder libio Muammar Gadafi– lanzando amenazas al presidente de Siria, al primer ministro de Rusia (Vladimir Putin) y algunos líderes chinos; declaró ante la BBC (British Broadcasting Corporation): “pienso que los dictadores de todo el mundo, incluyendo a Bashar al-Assad (Siria), quizás incluso el señor Putin, quizás algunos chinos, quizás todos ellos, puede que estén algo más que nerviosos”; esto con la tónica que implica al gobierno de Washington detrás de la persecución y asesinato de Gadafi.

 

Como marco previo a las elecciones realizadas en Rusia el 4 de diciembre, y previendo las protestas de Rusia y sus aliados por lo que pudiera surgir a partir del inicio de la instalación del sistema de defensa europeo antimisiles, Victoria Nuland, portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, declaraba a finales de noviembre que Washington “dejará de cumplir ciertas obligaciones del Tratado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (CFE) respecto a Rusia”.

 

El CFE se firmó inicialmente en 1990 –cuando aún existía el pacto entre los países del Este, llamado “Pacto de Varsovia”– y en esta se establecía una reducción significativa de artillería pesada, tanques, jets-caza y helicópteros. Un primer paso para disminuir progresivamente la carrera armamentista entre los entonces dos existentes bloques hegemónicos, encabezados por la URSS (Unión Soviética) y los Estados Unidos.

 

La segunda parte del CFE se firmó en 1999 (post-URSS), replegando Rusia sus fuerzas bélicas detrás de los Urales, pero la OTAN acercó más sus ejércitos con la frontera rusa, incumpliendo con lo pactado entre George Bush (padre) y Mijail Gorbachov. En 2007, Vladimir Putin suspendió la participación de Rusia en el CFE hasta que la OTAN cumpliera con la segunda parte de lo pactado. Esto sigue igual, ya que Washington no ha hecho nada por cumplir.

 

Las declaraciones hechas por Nuland quieren decir que Estados Unidos posicionará armamentos y desplegará a su marina en secreto, sin tener obligación alguna de lo contrario. La respuesta a lo anterior, como era de esperarse, es el envío de misiles rusos S-300 a Siria y la instalación del sistema de radares de alerta temprana y misiles tácticos Iskander en Kaliningrado. Las apuestas están siendo cada vez más altas y no hay líder, en este escenario, que vaya en contra de la nueva etapa del juego armamentista, en el que los naipes están siendo desplazados por pistolas cargadas con el martillo percutor en retroceso.

 

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com