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VISOR INTERNACIONAL: AMENAZAS BÉLICAS EN EURASIA

VISOR INTERNACIONAL: AMENAZAS BÉLICAS EN EURASIA

Dic 3, 2011

(Parte 1) Las alianzas internacionales para la conformación de bloques geoestratégicos es la proyección actual y futura del mundo globalizado. Ante los retos y amenazas que representan la avanzada beligerante en los rubros económico-financiero –con la inhumana depredación de sus organismos financieristas y su guerra mundial de divisas–, militar y hasta el extraterritorial de grupos de países que buscan eternizar su hegemonía económica hasta ahora dominante –o cuando menos eso nos hacen creer– ha sido no sólo necesario, sino forzoso, que los países emergentes y en vías de desarrollo busquen hacer alianzas con otros países en iguales o similares condiciones para protección mutua y su dinamización.

 

El bloque que avanza con una mayor consolidación en todos aspectos –incluido el militar– es el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Este bloque ya forma el contrapeso más importante contra la hegemonía y dominancia de la dupla sionista-anglosajona, quienes ven a esos países como una seria amenaza a sus siniestros planes de continuo expansionismo imperialista.

 

Las nuevas guerras invasivas (ampliamente comentadas en este espacio periodístico) que están siendo articuladas en África, Oriente Medio y Latinoamérica –y algunos fallidos intentos en Asia– siguen acelerando su paso ante el riesgo del despertar del 99.5 por ciento de la humanidad de que siguen teniendo en sus garras los medios económicos de subsistencia.

 

La conmoción generada por todo tipo de eventos mundiales, naturales, creados o extradimensionados, son aprovechados como pretexto o detonante para continuar con sus planes tras la aparición de cortinas de humo, algo para lo que ellos, la clase mundial dominante, son expertos (ver la película “Wag the Dog” para su fácil entendimiento).

 

Mientras los ejércitos de la OTAN –cual fieles perros de ataque de sus amos– continúan su avanzada sobre Eurasia y Oriente Medio buscando convertir el Mediterráneo en su patio de maniobras, en otras latitudes tan lejanas como Oceanía, comienzan a desplegar sus planes preventivos ante la amenaza de uno de los BRICS: China.

 

Hace un par de semanas, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en un viaje por Australia, anuncio en Camberra (capital del país), el emplazamiento de marines estadounidenses en una base al norte del país: “…el plan es elevar nuestra presencia hasta 2,500 soldados en los próximos años…”, declaró ante el Parlamento australiano.

 

Aunque se refirió a unos cientos de soldados que se unirán a otros tantos activos que actualmente operan desde ese territorio equipos de inteligencia y logísticos, el hecho no deja de levantar sospechas, inconformidad y enojo entre los ciudadanos australianos, quienes se manifestaron públicamente en contra de la visita de Obama y la presencia de bases militares y soldados estadounidenses en su territorio.

 

Washington busca fortalecer la “defensa mutua”, asegura Obama, así como resguardar sus rutas comerciales haciendo frente al incremento en las exportaciones de China y su reclamo de soberanía sobre Taiwán, Filipinas, Malasia, Brunei e India.

 

A saber, con el despertar del “gigante dormido” –como se hacía referencia a China durante muchos años– la potencia hegemónica mundial durante décadas, Estados Unidos, inició su obligado descenso del pedestal imperial. Los chinos, encerrados y aislados en su territorio prácticamente “a piedra y lodo” durante décadas desde el triunfo de su Revolución Comunista en 1949, fraguaron los planes que, de un par de lustros hacia acá, han rendido jugosos frutos a su astucia, inteligencia, paciencia y tolerancia –sin obviar los sufrimientos y costo de vidas humanas como saldo del endurecimiento y rigor una estrategia imperial magistralmente trazada– de manera tal, que ahora China no tan solo está despierto, sino que es el “dragón gigante” que ha comenzado a exhalar potentes llamas que han comenzado a rostizar, lentamente y con paciencia a su principal rival, los Estados Unidos.

 

Por lo anterior, y ante la visión de China dominando el mundo, el gobierno de Washington (¿?) ha decidido poner en marcha forzada el plan de contención en contra del dragón asiático. Parte de este plan es crear un cerco militar en torno del territorio chino y sus aliados. Pieza por pieza los halcones sionistas van armando su rompecabezas con menos disimulo cada vez, ante la estupefacción mundial que en algunos sectores –como el académico– es más que evidente. Estas acciones preventivas-ofensivas no sólo se dirigen al gigante asiático, sino también al otro gigante del BRICS: Rusia.

 

La declaración en la televisión pública del presidente ruso Dimitri Medvedev el miércoles 23 de noviembre respecto a la nueva actitud de Estados Unidos y la OTAN, puede ser una señal más de lo que se está fraguando en Europa y Eurasia, que es algo verdaderamente preocupante. Medvedev anunciaba a sus conciudadanos –y el mundo entero…– que el Gobierno estadunidense de Barack Obama, había comenzado la instalación de un nuevo sistema defensivo de misiles tierra aire en Europa, en algunos puntos muy cerca de la frontera con Rusia, con el apoyo y soporte de la OTAN. Este hecho “…específicamente genera preocupaciones en Rusia, que eventualmente vería el emplazamiento de misiles y capacidades militares estadounidenses en cercana proximidad con la frontera de Rusia y las aguas vecinales. En la cumbre Rusia-OTAN celebrada en Lisboa (Portugal) hace un año, propuse el desarrollo de un sistema conjunto de bases sectoriales de misiles de defensa en Europa, en el que cada país sería responsable de un sector particular. Además, estábamos listos para discutir modificaciones adicionales al sistema tomando en cuenta los puntos de vista nuestros compañeros de la OTAN. Nuestra meta principal era preservar el principio básico de que Europa no necesita nuevas líneas divisorias… Estamos (los rusos) por reemplazar la fricción y confrontación en nuestras relaciones con los principios de igualdad, seguridad indivisible, confianza mutua y predictibilidad. Desafortunadamente, los Estados Unidos y la OTAN no han mostrado suficiente voluntad de moverse en esa dirección. En lugar de mostrarse dispuestos a escuchar y entender nuestras preocupaciones sobre el sistema europeo de misiles de defensa en este escenario, simplemente repiten que estos planes no están dirigidos contra Rusia y que no debemos de preocuparnos. Esa es la postura de las autoridades ejecutivas, pero legisladores de algunos países han expuesto abiertamente que el sistema completo es contra de Rusia. Hemos tomado una posición razonable al respecto.

 

Estamos dispuestos a discutir el estado y contenido de las obligaciones firmadas, pero nuestros colegas deben entender que estas deben ser sustanciales y no sólo sean palabras vacías. Deben comprometerse no a base de promesas y aseveraciones, sino a base de criterios técnico-militares que permita a Rusia juzgar en qué medida las acciones de Estados Unidos y la OTAN, en el área de la defensa de misiles, corresponde a sus pasos y declaraciones, y en qué puedan vulnerar nuestros intereses y en qué medida el balance estratégico nuclear sigue intacto. Esta es la base de la seguridad en el presente. No estaremos de acuerdo en tomar parte en un programa que en corto tiempo, unos seis u ocho años, pudiera debilitar nuestra capacidad nuclear disuasiva…”.

 

(CONTINUARÁ…)

 

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com