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VISOR INTERNACIONAL: DAVOS, TRAS LAS PUERTAS CERRADAS

VISOR INTERNACIONAL: DAVOS, TRAS LAS PUERTAS CERRADAS

Feb 4, 2012

Los resultados del Foro Económico Mundial de Davos 2012 fueron lo esperado: una verdadera farsa por un lado, o sea la cara visible de la moneda. Esta afable apariencia del FEM, a la que se invita a académicos e intelectuales de diversas partes del mundo, responde precisamente a la expectativa mundial del momento en la que se buscan “soluciones” económicas para aliviar las crisis sociales principalmente, algo que ya ha comenzado a generar cierta preocupación en quienes detentan el poder por el peligro que representa para el statu quo actual, en el que menos del uno por ciento de la población mundial posee la mayor parte de la riqueza monetaria; así, creando una imagen que la mayoría de los mundanos piensan que es la encarnación del espíritu santo en el cuerpo de los millonarios que asisten al Foro, logran –o cuando menos lo intentan– permear en algunos públicos la idea de que están en la búsqueda de soluciones reales para aliviar los padecimientos del 99 por ciento restante de la población mundial, los oprimidos.

 

La cara oculta de la brillante moneda en Davos es lo que sucede en las reuniones a puerta cerrada, esas a las que sólo los invitados VIP tienen derecho de paso, el salón de los presidentes de las grandes corporaciones internacionales. En estos salones herméticos, apartados de la vista, de los periodistas y de las cámaras, se discuten no las problemáticas que atañen a la humanidad como el cambio climático, las hambrunas, las sequías, el precio de los alimentos, etcétera, no, se tratan temas de interés común a los ricos, a quienes han logrado amasar inimaginables fortunas a costa del sufrimiento de miles de millones de seres humanos.

 

Podríamos especular incluso, que es uno de los foros en donde se preparan muchos de los eventos a suceder en los siguientes meses en diversas partes del mundo, una filial –operativa, en todo caso– de las reuniones del místico grupo Bilderberg. En esta ocasión del 2012, se invitaron a manifestantes “indignados” a estar presentes en algunas de las reuniones, actos y mesas redondas, algo así como una reconciliación con los molestos protestantes. Incluso algunos de estos asistentes al Foro que se aventuraron a ir los nevados Alpes suizos habrán salido no sólo convencidos de la bondad de los ricos, sino hasta con trabajo o encomiendas especiales, en afán del “bienestar común”.

 

Algunos de los temas que con seguridad se trataron en el FEM a puerta cerrada es cómo continuar con la farsa de los petrodólares y la manera de terminar con quien representa en este momento el peligro más importante para los halcones financieristas de Washington, Wall Street y la City: Irán.

 

Se ha desplegado una impresionante máquina ideológica occidental respecto a Irán, con la intención de manipular a la opinión pública mundial para tener su aval, o cuando menos evitar su repudio, en contra de las “acciones preventivas” que pudieran tomar los estadounidenses o judíos israelitas en contra de uno de los puntos del “eje del mal” –nombrado así por baby Bush–.

 

Como se ha comentado anteriormente en este espacio de análisis, Irán es uno de los pocos países árabes –ya casi el único– que no se doblega a los designios de Washington y Tel Aviv. La principal estrategia –bastante predecible, por cierto– que intentan aplicar para Irán, no es otra que la misma aplicada a Irak hace casi 10 años, el alegato de la posesión y desarrollo de armas nucleares de destrucción masiva.

 

La Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA por sus siglas en inglés) en sus más recientes visitas de inspección a Irán –a petición u orden del Gobierno norteamericano– no ha podido encontrar indicios del desarrollo de armamento nuclear ni cercanamente. Sin embargo, la pertinaz dupla sionista-anglosajona insiste en culpar al Gobierno teocrático de la República de Irán de violar los acuerdos internacionales para el desarrollo de armas de destrucción masiva. Es exactamente lo mismo que le sucedió a Irak y Saddam Hussein después de la primera Guerra del Golfo Pérsico, allá en 1990 –aunque ya se sabe cuál era la verdad detrás de esto–.

 

Sin embargo, ahora a diferencia de hace más de 10 años, hay varios factores que deben tomarse en consideración y que la gente de Washington lo sabe:

 

– La economía estadounidense está en su peor momento desde su ascenso a la posición hegemónica mundial, innegablemente. Los todavía altos índices de desempleo –por arriba del 9 por ciento nacional– son la prueba fehaciente de que su estabilidad económico-financiera sigue estando alejada de lo ideal.

– Los cambios en la geopolítica mundial que han conformado nuevas alianzas regionales y estratégicas, como el grupo BRICS, han acelerado el descenso de Estados Unidos de su falso pedestal.

– La opinión pública mundial tiene ahora mucho más acceso a la información de primera mano, a diferencia de hace una o dos décadas (en la primera y segunda Guerra del Golfo Pérsico), esto representa un dique muy importante para contener la desbordada ambición sionista-estadounidense, para ejemplo los acontecimientos de la Primavera Árabe.

– Los bloqueos económicos promovidos e impuestos por Estados Unidos y sus países súbditos, dejaron ya de tener la efectividad acostumbrada, dada la multipolaridad político-económica mundial. El bloqueo que siguen manteniendo sobre Cuba, por ejemplo, ya no tiene los mismos efectos que hace todavía un lustro; países como Venezuela e Irán mismo, se muestran amistosos y aliados importantes de la isla caribeña, a la que han comenzado a ayudar a salir de su atraso, consecuencia del criminal bloqueo estadounidense.

– La actual guerra mundial de divisas tiene ahora varios jugadores de peso completo: Rusia, India, China, Japón y claro, el oro, la única divisa internacional que nunca se debilitará, sino al contrario, cada vez adquiere un mayor valor absoluto y estratégico mientras el dólar está sostenido con hilos muy delgados, frágiles y cada vez más debilitados.

– El gigantesco endeudamiento de Estados Unidos –el país con la mayor deuda soberana del mundo– hace que se dificulte una operación militar invasiva, como las acostumbradas por el Pentágono, dado su alto costo –el costo de la guerra en Irak ronda en estos momentos los 900 mil millones de dólares– ya que no tienen dinero para financiar a largo plazo una guerra que, de entrada, no resultaría nada fácil, incluso presenta características más intrincadas, dada la propia geografía iraní, la ideología de sus habitantes y su profundo sentido religioso-nacionalista, entre otras cosas.

– El embargo económico promovido por el Gobierno de Washington no sólo no ha tenido el éxito que ellos esperaban, sino que ese embargo, en caso de hacer eco en otros países genuflexos ante la dupla judío-anglosajona, sólo aceleraría el debilitamiento del dólar estadounidense, ni qué decir de la caída de la eurozona.

– La estrategia seguida por el gobierno de Teherán (capital de Irán), ha sido más efectiva que las constantes amenazas de Tel Aviv –con Washington detrás de Netanyahu–; por ejemplo, los asesinatos de científicos nucleares iraníes no ha tenido la repercusión que los sionistas han buscado, que pretendían una reacción violenta de parte de Irán, pretexto para dar rienda suelta a sus deseos de ataque al país árabe. Esa misma estratagema del Mossad (agencia secreta israelí) haciéndose pasar por agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos) para inculpar y obligar a Washington a actuar, por un lado, y por el otro tratando de legitimar la mentira del desarrollo de armamento nuclear, razón aparente por la que estos científicos habrían sido blanco de tales asesinatos.

 

Lo cierto es que el tema Irán se sigue complicando y su desenlace representa no sólo una amenaza para la región de Oriente Medio, sino para la paz mundial; a pesar de ello, y a menos que un verdadero milagro se presente, la confrontación armada de Irán contra los aliados anglo-sionistas se acerca más a ser algo inminente que, de ser así, vendría a ser un devastador catalizador a la de por sí frágil situación mundial.

 

* Analista geopolítico y consultor en

Mercadotecnia Política y Opinión Pública

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com