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Visor Internacional: DEL PETRÓLEO Y DEBATE FRANCÉS

Visor Internacional: DEL PETRÓLEO Y DEBATE FRANCÉS

May 5, 2012

En Argentina, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley sobre la expropiación de la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) al consorcio español Repsol. El jueves 3 de mayo fue aprobado por 207 votos a favor, 32 en contra y 6 abstenciones, en la votación de los diputados para expropiar el 51% de las acciones de YPF del 57.4% a manos de Repsol. Sólo faltaba la decisión de la Cámara Baja, ya que la de Senadores la había aprobado anteriormente.

 

“A partir de hoy, en Argentina el petróleo deja de ser un commodity (materia prima) para YPF. El petróleo pasa a ser el insumo básico para el crecimiento y el desarrollo económico del país”, dijo Agustín Rossi, jefe del bloque oficialista de diputados, en su discurso en la Cámara Baja. Añadió que YPF, la principal empresa petrolera del país suramericano, “jugaba en el mercado financiero e invertía poco en la Argentina”.

 

“YPF financió el crecimiento de Repsol en todo el mundo. Repsol (…) muchas veces nos desabastecía. Esto fue lo que nosotros venimos a cortar”, destacó Rossi entre los aplausos de simpatizantes que seguían el debate en el Parlamento. (RIA Novosti, 4/5/2012)

 

El Gobierno argentino considera que Repsol no ha invertido lo suficiente en el sector energético del país y girado excesivos dividendos al exterior. Según documentos oficiales, Repsol prefirió estudiar otros proyectos para explotar hidrocarburos en otros países, en particular en Colombia, Libia, Rusia e Irak.

 

Esta acción del Gobierno argentino marca una importante pauta histórica sin precedentes en el país sudamericano y, seguramente, también para las demás naciones del cono sur, que probablemente en no muy lejano término, imitarán la determinación de los argentinos por reclamar lo que por derecho –territorial, histórico, legal y hasta divino– le pertenece, pero que por efugios y ardides de unos cuantos personajes –el ex presidente Carlos Ménem, entre los principales– para su beneficio propio, habían logrado la entrega a manos extranjeras de tales recursos estratégicos.

 

Ahora se desatará el pleito de la contraparte española que ya reclama una indemnización por 10 mil millones de dólares, cantidad que las autoridades argentinas consideran exorbitante –y que lo es dado el desempeño de Repsol para los argentinos–. Este será un asunto que dirimirá en los juzgados internacionales. Por lo pronto, España está solicitando a sus socios de la Unión Europea privar a Argentina de ventajas arancelarias, para presionar a favor del pago de una compensación “adecuada”, según Repsol, pero que el gobierno argentino revira con el argumento de que dicho consorcio energético ocultaba información, como el adeudo de YPF por nueve mil millones de dólares.

 

Repsol estuvo utilizando a la filial argentina para financiar otras empresas e incursiones en distintas partes de mundo. Mientras esto sucede en el cono sur de América, en Francia se llevó a cabo el debate entre los candidatos a ocupar la presidencia del país, el socialista François Hollande y el actual presidente, Nicolás Sarkozy.

 

El debate que tuvo lugar tres días antes de celebrarse la segunda y definitiva vuelta electoral para definir quién será el próximo gobernante de Francia (Hollande triunfó en la primera vuelta sobre Sarkozy, con una ventaja de 1.5%) fue un evento que llamó la atención por su elevadísimo nivel de audiencia, nunca antes visto en un evento político. Las calles vacías, y los bares, cafés y restaurantes donde había televisión estaban repletos.

 

El miércoles 3 de mayo, en un debate televisado que duró casi tres horas, Sarkozy no logró imponerse a su adversario político. Fue una lucha frontal, directa, en un encuentro áspero, tenso y agresivo. Contrario a lo que muchos pensaban que Hollande sería huidizo, tímido, débil e impreciso, Nicolás Sarkozy encontró no sólo un digno rival de competencia, sino además un político avezado, informado, y que demostró y proyectó sus convicciones políticas, exponiendo sus ideas, rebatiendo y atacando los errores cometidos por la administración de Sarkozy durante su mandato.

 

Poco le faltó a Hollande para mencionar –aunque otros medios se están encargando de ello– el financiamiento de 50 millones de euros aportado por el asesinado líder libio Muammar Gaddafi para la campaña de Sarkozy a la presidencia de Francia en el 2007 –que además de recibir ilegal financiamiento externo cometió la nefasta traición en su contra al atacar Libia para derrocarlo y asesinarlo–. En la actualidad un juez francés estudia el caso de la supuesta financiación.

 

Entre los momentos clave que hicieron crecer al socialista Hollande, fue cuando este cuestionó severamente la política fiscal de Sarkozy, que ha regalado millones de euros en beneficio de los más ricos, mientras ha crecido el número de pobres en el país galo.

 

Hollande propone la creación de 12 mil puestos en la educación nacional, a lo que Sarkozy acusó de querer gastar de más; a esto el candidato socialista respondió: “Usted defiende a los más privilegiados, y yo defiendo a los niños de la República”. Sarkozy le dijo: “Hay una diferencia entre nosotros. Yo quiero menos pobres y usted quiere menos ricos”. A lo cual, Hollande respondió: “Ocurre que ahora hay más pobres y los ricos son más ricos”. En todo momento, el representante socialista recordó que Nicolas Sarkozy llevaba 10 años en el poder (está desde 2002 como ministro de Interior y ministro de Economía) y repitió las consecuencias de la gestión sarkozista: crecimiento de la deuda de Francia, del desempleo, de las desigualdades, de la inseguridad, del déficit comercial y el ocaso de la industria nacional.

 

Hollande mandó un mensaje a la sociedad francesa: “La crisis golpeó a los más débiles. Los privilegiados han sido demasiado protegidos: seré el presidente de la recuperación económica, porque el país necesita ajustar sus cuentas públicas y volver a crecer; y seré el presidente de la unidad, porque hemos vivido demasiada división”. Esto, entre otras cosas, en referencia a la visión xenofóbica de Sarkozy, que han incrementado el nivel de discriminación y violencia contra los inmigrantes. Hollande, en cambio, se pronunció a favor de brindar ciertos privilegios a tales grupos, como el derecho de voto en las elecciones municipales. Sarkozy contestó que era una idea “peligrosa” porque pondría a Francia en manos del Islam y los musulmanes. Hollande consideró indecente que se confundiera a los extranjeros con el Islam y dijo que, de ser necesario, convocaría a un referéndum sobre ese derecho.

 

En un sondeo publicado por Ifop/Fiducial asegura que Hollande derrotó en el enfrentamiento verbal al candidato conservador y aspirante a la reelección, reseñó EFE. El 42% de los encuestados consideró que el socialista estuvo mejor que su rival en las cerca de tres horas de intercambio dialéctico, frente al 34% que aseguró que Sarkozy se impuso ante el socialista.

 

A ellos se suman un 10% que dijo que “ni uno ni otro” fue mejor, otro 7% que comentó que “ninguno de los dos” logró la victoria y otro 7% que no quiso revelar su opinión. Además, el sondeo arroja que sólo el 3% de los encuestados que siguieron el debate han cambiado el sentido de su voto tras el enfrentamiento dialéctico.

 

Según los encuestados, Hollande se mostró más “capaz de reunir a los franceses” (47% frente al 27% de Sarkozy), de proponer “soluciones nuevas” (46% frente al 32%), más “cómodo” (46% frente a 35%), más “tranquilizador” (43% frente al 33%), más “sincero” (43% frente al 30%) y “más digno de confianza”, (41% frente al 33%). Sarkozy, según los entrevistados, se mostró más “combativo” (48% frente al 37% de Hollande), más “competente” (46% y 36%) y más “capaz de garantizar el nivel de vida (35% frente al 32%).

 

El sondeo se realizó al término del debate sobre una muestra de 1.201 personas mayores de 18 años. (RCTV.net, 3/5/2012) Aunque los debates no dan el triunfo electoral, sí esclarecen las posiciones, personalidades y definiciones de los políticos durante las guerras electorales; de esto la importancia de tales ejercicios democráticos que pueden marcar la tendencia y direccionamiento de la simpatía y voluntad de las masas por determinado candidato. De ahí que deban ser un instrumento que esté libre de ataduras y simples simulaciones –como los debates en México– para mostrar la realidad de quienes pretenden gobernar.

 

* Académico, analista geopolítico y consultor en Mercadotecnia Política y Opinión Pública

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com

 

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